Inquieta a San Compadre los y las #MeToo’s

Por: Octavio Raziel

La vida como es….

Qué tema tan difícil.

Las #MeToo contra varones que se las pidieron o se las tomaron.

Los #MeToo de varones contra las jefas que vendieron ascensos.

Las #MeToo contra las L’s que cobraron favores a otras chicas.

Los #MeToo de quienes sufrieron acoso de las/los LGBT.

El #MeToo de Judith después de cortar la cabeza de Holofernes.

Los #MeToo de los seguidores de la filosofía de cada quién su cucu.

El poderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein está acusado de violar a una mujer y de forzar a practicarle sexo oral a otra; posiblemente a cambio de un papel o un ascenso no cumplido.

A Morgan Freeman, de 80 años, ocho mujeres (todas feas) lo acusan de abuso sexual o de comportamiento inapropiado por parte del actor. Una secretaria recuerda que en una ocasión le miró de manera insistente los senos y desde entonces no ha podido superar el trauma.

Con cierta frecuencia, chicos de preferencias sexuales diferentes (en mi pueblo les decimos de otra forma) acosan a varones de toda edad en el Metro, autobuses y lugares públicos diversos. Si alguien se atreve a insultarlos o golpearlos invocan a todos los derechos que se les han dado las leyes a los LGBT y hasta a la cárcel van a dar.

¿Recuerdan la película Vaquero de Medianoche cuando el aspirante a actor se hinca mientras el productor entorna sus ojitos hacia el cielo?

Las historias de este tipo se repiten y repiten. Muchos ascensos, muchos favores, muchos negocios se han concretado bajo o sobre las sábanas.

El reto es que una mujer, un hombre o un LGBT dé a conocer la fórmula para desaparecer del mundo esta práctica. ¡Fácil!