Llegaron Los García

Por: Octavio Raziel

La vida como es…

En más de una ocasión he lamentado no ser de algún lugar aburridísimo como, pongamos, Suiza. No sólo para librarme de la paranoia de vivir en el país más violento del mundo, sino para ostentar un apellido que me distinguiera de los que pululan por el mundo. Apelativos suizos como Ottovordemgentschenfelde o Weinberger, serían dos opciones válidas.

El apellido español que me tocó, García, tiene un significado entre los godos: “Príncipe de la vista agraciada”, o “de la vista gorda”.

El García, es un apellido sonoro; así tenemos las películas Los Tres García y Vuelven los Tres García, los artistas Andrés García, Andy García, Sara García, Gael García; también al escritor García Márquez. En España es el número uno y en Estados Unidos el sexto. En el mundo ocupamos el lugar 49. Hay en este mundo un total de 8,176,426 personas con ese apellido, y no todas viven en el municipio de García, Nuevo, León. Total, somos un chingo y seremos más.

Les recuerdo que, entre los García y los López, la pelea es a muerte. (Película Los Tres García, dixit).

En mi familia no es bien visto ese apelativo: Hubo una época en que firmé mis notas en el periódico El Nacional con el nombre de Octavio Raziel G., a mi hijo menor lo conocían en la escuela primaria como Raziel De la Cuadra (por lo de García al cuadrado) mi hija es GaGa, por lo de García García, y, mis nietas, ocultan su estigma con Merlina Meneses y Katherine Conde. Y ya no le sigo porque me pongo a llorar.

Definitivamente, si me fuera a Suiza que bonito se oiría mi nombre en Schwyzerdütsch (suizo): Octavio Ottovordemgentschenfelde.

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