Algo que no sabías de los locos

Por: Octavio Raziel

La vida como es…

Hace poco se celebró el Mad Pride, el día dedicado a los locos; de las discapacidades mentales.

Al movimiento, que nació en Toronto, Canadá, en 1993, se le conoce como “El orgullo de los locos” y sale a la calle un día al año para luchar contra la psiquiatría tradicional y cuestionar el uso del electroshock que tantas veces hemos visto en las películas o series de TV como algo normal, o las lobotomías que eran la delicia de quienes dejaban bloqueados a los pacientes.

En Argentina hay más de 50,000 psiquiatras y unos 7 000 sicólogos, que atienden a un número cada vez más creciente de pacientes llamados tradicionales. En México están registrados unos 4,000 psiquiatras; no es que haya menos enfermos mentales, lo que pasa es que los dementes nacionales no tienen recursos para pagar a un facultativo y deambulan como en el Paraíso por calles de ciudades y pueblos mexicanos.

Los activistas del Mad Pride buscan que se les trate de con dignidad, que no se usen más los términos como “loco”, “chiflado”, “psicópata” o lo menos, “lorenzo”, “locatel” y otros. Sufren, dicen, de discapacidades mentales, y no más.

Hay quienes, consciente o inconscientemente, miran a las personas que adolecen de una enfermedad mental con miedo; sin embargo, hay una corriente de expertos que aseguran que los locos no son más peligrosos que los cuerdos.

Aunque hay de locos-locos a locos de remate.

Millones de personas padecen demencia senil resultado de muchos factores como mala alimentación, obesidad, SIDA, ciertos tumores, etcétera. La más grave demencia es la criminal, que en muchos casos no es detectada a tiempo, o nunca, cuando quien la padece vive una vida “normal”.

En mi ya larga vida tuve experiencias varias al respecto: una vecina que tenía lo que hace muchos años se conocía como furor uterino, fue internada en el psiquiátrico; otra, con una paranoia grave terminó en suicidio y, para rematar, una esquizofrénica (¿se tomaría su pastilla de la mañana?) Otros dos casos de los que supe, un hijo que cosió a puñaladas a su madre adoptiva y la otra, ya fallecida, que ahorcó a su amante. La inquietud ha sido siempre: ¿Qué tan aparejadas van la demencia con la criminalidad?

  1. Ferri declaró que, así como hace un siglo se admitió, en contra de las opiniones medievales, que la locura no depende de nuestra 'simple voluntad', así ahora es necesario reconocer que tampoco el delito depende de ella. Delito y locura son dos desgracias: tratemos a ambas sin rencor, pero defendámonos de ambas.

El doctor Andrés Ríos Molina, de El Colegio de México, realizó una interesante investigación sobre los “Locos letrados frente a la psiquiatría mexicana a inicios del Siglo XX”. Escribe sobre el naciente hospital de La Castañeda a donde llegaban muchos pacientes cuya única locura había sido hablar o escribir contra el cacique, el gobernador o el gobierno (porfirista en ese tiempo) también parientes que despojaban de sus bienes a quien acusaban de loco.

A más de un siglo, las condiciones en los hospitales de salud mental mexicanas no han cambiado mucho, son auténticas casas de los horrores muy semejantes a los manicomios medievales. En las 41 clínicas de salud mental del país falta comida y personal capacitado; hay discriminación, humillaciones, maltrato, tortura, aislamiento como sistema de reeducación y hasta violaciones. En ocasiones, según denuncian algunos enfermos, los médicos no buscan el beneficio del paciente, sino fama y reconocimiento profesional.

Contra esa situación se ha manifestado el Mad Pride en países desarrollados donde podrían darse los primeros pasos a mejorar la situación de los llamados “discapacitados mentales”.

De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco. ¿Será?