El otoño

Por: Octavio Raziel

La vida como es….

El otoño trae recuerdos que quedaron resguardados en una pequeña caja con forma de baúl; vivencias que un día, durante un exorcismo doméstico, terminaron en el archivo del pasado.

El más fugaz tiempo es el de la pasión. Amores de primavera ... amores de verano ... ardientes amores ... sentimientos que se quedaron en el camino, irrecuperables.

La primavera y el verano se alejaron a toda prisa

Observo con sobriedad el otoño mientras los jóvenes libran las batallas contra los súcubos galácticos, o disparan sus armas de rayos láser hacia las naves espaciales.

El otoño me permite reparar en los fantasmas de amigos que han ido a la vera del camino. Ellos solo regresan para las festividades de los fieles difuntos.

Con esta estación llega la madurez. El cabello pintado de otoño. Manchones blancos en las sienes. Primeras nieves que recuerdan experiencias de la vida.

¡Llegó el otoño! Los días son más cortos, aparecen nuevos olores, nuevos colores ...

Las hojas caen mientras el viento sopla más fuerte por la tarde. La temperatura desciende. La Luna es grande y el cielo es rojo.

El otoño debe obligarnos a disfrutar -con la serenidad que da la edad- de los sabores, los aromas, los sonidos, la literatura, los colores.

El amor otoñal pervive con sus niveles de feniletilamina y noradrenalina.

Atrás quedó el amor pasional para dar paso al hormonal.

Relación más afectuosa, más amistosa, más sexual; tierna, refinada, espaciada, profunda, romántica.

Nunca se es demasiado viejo para enamorarse.

Se aceptan las depresiones, manías, gustos y preferencias de la pareja.

Debería haber una estación del Metro que se llame  Otoño  y que sea ??solo la tercera parte de nuestro viaje por la vida. Disfrutemos ese tramo.

El otoño es siempre un escalón más, nunca el final de la escalera.