Aconseja el historiador Francisco Quijano:

Conocer la Controversia Indiana, para superar el debate entre hispanistas e indigenistas

Por Norma L. Vázquez Alanís

(2ª. y última parte)

El tema central de la Controversia Indiana era el derecho de dominio de los españoles sobre las tierras y pueblos americanos, así como la forma en la cual se debía organizar el gobierno de las Indias y había diversas posturas al respecto que estaban sobre la mesa, muchas de ellas encontradas o adversas.

Estas polémicas y discusiones que se presentaron en la monarquía española sobre la Conquista y la dominación de las Indias con la participación de numerosos pensadores de diversas tradiciones intelectuales, fueron abordadas por el doctor en Historia por la UNAM Francisco Quijano, en su conferencia ‘Discusiones teológicas y políticas en el siglo XVI’, dictada como parte del ciclo ‘La reconciliación con nuestra historia’, convocado por el Centro de Estudios de Historia de México Carso (CEHM) de la Fundación Carlos Slim.

Estas diferencias no se reducían simplemente a si se estaba a favor o en contra de la Conquista, o si se reconocía o no el derecho del dominio de los reyes españoles sobre las tierras y pueblos indígenas; alrededor de este tema medular había otros asuntos relacionados con problemas políticos más generales, con posturas, por ejemplo, a la explicación o la concepción que se tenía sobre el origen del poder o los límites de la autoridad.

Para el doctor Quijano, al analizar estos argumentos en los textos de los autores que intervinieron en las discusiones, podrán distinguirse dos tendencias: por un lado, aquellos que partieron de presupuestos que podrían denominarse teocráticos y absolutistas, y por otro, quienes recurrieron a los razonamientos que podrían considerarse como republicanos.

Hacia la tradición teocrática y absolutista se inclinaron sobre todo juristas y cronistas, mientras que a la tradición republicana estuvo vinculado en especial un grupo de teólogos que la historiografía ha denominado como ‘la escuela de Salamanca’.

En este último apartado el conferenciante se refirió a citas de dos pensadores que vivieron y fueron actores centrales de la discusión de los temas de la conquista en el siglo XVI; ambos fueron defensores de los pueblos indígenas americanos, aunque tuvieron una lectura muy distinta del proceso de colonización.

Los dos textos que mencionó el doctor Quijano fueron escritos en 1554, uno en Michoacán y el otro en la ciudad de México. El primero de un personaje muy conocido, Vasco de Quiroga, y el otro de fray Alonso de la Veracruz, menos conocido pero ahora muy estudiado por los historiadores.

En ambos autores hay una concepción distinta y hasta opuesta sobre el origen del poder político, precisó el historiador. Para Quiroga era Dios el que ponía a los reyes con el fin de propagar y defender la fe católica, mientras que De la Veracruz consideraba a la comunidad como creadora y otorgadora del poder político a sus gobernantes, para que velaran por el bien común de la misma.

Así, la postura que asumieron estos escritores por el debate de las Indias, en gran medida estaba determinada por las ideas políticas más generales que por los problemas del origen del poder que tenía cada uno de ellos, señaló el experto.

(Pensamiento político novohispano de los siglos XVI y XVII):

Entre los autores que cuestionaron y sometieron a discusión las bases de legitimidad de la conquista y del dominio español sobre las Indias, hay dos teólogos que destacaron por la radicalidad de su pensamiento, pero también porque fueron quienes de manera más sistemática y profunda desarrollaron la teoría política de carácter republicano constitucionalista. Uno de ellos es Alonso de la Veracruz y el otro es el escritor hispanoamericano más conocido del siglo XVI, Bartolomé de las Casas.

Tanto De la Veracruz como De las Casas refutaron en sus argumentos las principales causas justificantes de la guerra de conquista y del dominio español sobre América, y lo hicieron a partir de postulados republicanos: el origen popular del poder, la libertad de los pueblos y sus ciudadanos o el derecho a la autodeterminación.

No obstante, para ambos había una posibilidad de que el rey de España gobernara legítimamente al continente americano y a los pueblos indígenas que vivían en él, que se cumpliría con las siguientes condiciones: libre y voluntaria incorporación de los pueblos indígenas a la corona; respeto a las jurisdicciones de cada uno de los pueblos y señoríos indígenas, así como a la propiedad privada y común de los pueblos indígenas, además del establecimiento de tributos moderados, apuntó el doctor Quijano.

De la Veracruz y De las Casas reconocían la libertad de los pueblos indígenas, el poder de determinar y deliberar sobre su organización política, su suficiencia de decidir o no formar parte de la monarquía y, en ese caso, establecer las condiciones de su incorporación y por último su capacidad para mantener el autogobierno.

(Revisar la Controversia Indiana para revalorar la historia):

A manera de conclusión vale retomar el asunto de cómo puede contribuir una revisión de la Controversia Indiana a revalorar y repensar nuestra historia con respecto al problema concreto de la Conquista, pero también al del pensamiento político de la época, dijo el conferenciante.

Sobre el primer tema, el de la Conquista, es común encontrar hoy en día discusiones sobre si estuvo bien o mal, si fue legitima o no, encontramos defensas y apologías del hispanismo enfrentadas con reivindicaciones indigenistas; por supuesto que estas discusiones contemporáneas se intensificarán en los siguientes años, pero creo que como historiadores resulta más productivo acercarse a esas discusiones, no tanto estableciendo un juicio de valor bajo criterios contemporáneos, sino restituyendo en sus propios términos las voces de quienes desde entonces se han interesado en el asunto; esta vía podría ayudar a superar una polémica que muchas ocasiones llega a ser estéril y brindarnos nueva información para revalorar nuestra historia y entenderla.

Respecto al pensamiento político de la época durante mucho tiempo se creyó -y en distintos sectores se sigue considerando así- que el pensamiento político del mundo hispánico de los siglos XVI y XVII básicamente defendía el origen divino de los reyes, sin la posibilidad de establecer límites a su poder, pero De la Veracruz y De las Casas no pueden estar más lejanos a esos principios y si tomamos en cuenta que no eran los únicos ni los más importantes, entonces podemos liberarnos de algunos de los prejuicios que aún dominan cierta parte de la historiografía sobre el pensamiento político de la modernidad temprana, y aceptar que el mundo iberoamericano  del siglo XVI se presentó como un espacio rico de en tradiciones políticas y que junto a los principios absolutistas se presentaron manifestaciones de pensamiento republicanas y constitucionalistas y que estas últimas, además, a diferencia de las que se dieron en otras latitudes, fueron utilizadas por primera vez para defender los derechos políticos de pueblos no europeos en un contexto de colonización, finalizó.