¿Horizonte sombrío?

Por Mario Díaz

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-Yahleel no tiene “un pedazo de pastel”

-“Kiko” muestra confianza, pero……

-Se desintegra la estructura tricolor

PALACIO desde Matamoros, Tam.

A PESAR de las buenas intenciones y deseos, lo cierto es que la designación de la exdiputada federal y excandidata a una de las dos senadurías tamaulipecas YAHLEEL ABDALÁ CARMONA como presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI no es una garantía de que el expartidazo dé un golpe de timón. A juzgar por lo que se ve, no resulta aventurado predecir que los hilos del Revolucionario Institucional aún los maneja el exgobernador EGIDIO TORRE CANTÚ.

Así como es una realidad que ABDALÁ representa una nueva generación tricolor, también es una verdad de a kilo que la neolaredense asume la dirigencia estatal priísta luego de una contundente derrota en el pasado proceso eleccionario. Como es del dominio público, al final de la jornada se impuso hacia el Senado el binomio morenista integrado por el doctor AMERICO VILLARREAL ANAYA y la profesora MARIA GUADALUPE COVARRUBIAS.

ISMAEL GARCIA CABEZA DE VACA y MARIA ELENA FIGUEROA, portando la estafeta del Partido Acción Nacional, y la dupla tricolor YAHLEEL ABDALÁ-ALEJANDRO GUEVARA COBOS, fueron “barridos” por el tsunami lopezobradorista, el pasado primero de julio. Con todo y eso, el primero de los anotados alcanzó un escaño en la Cámara Alta del Congreso de la Unión, merced del resultado de primera minoría.

Mientras EDMUNDO GARCÍA SANROMÁN continuará representando al sector obrero en Tamaulipas mediante las siglas de la CTM, el exdiputado federal PEDRO LUIS CORONADO asumió la titularidad de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), supliendo en el cargo al exalcalde vallehermosense EFRAÍN DE LEÓN LEÓN. Sobra decir que el  nuevo cuadro estatal del PRI enfrenta un pésimo horizonte con miras a la renovación del Congreso Local, el año próximo.

El nuevo escenario político en la República Mexicana a partir de julio define perfectamente la posición de las principales corrientes partidistas. En ese orden: MORENA, PAN y PRI. En consecuencia, no es faltar a la objetividad estimar que, al menos en Tamaulipas, YAHLEEL ABDALÁ no tiene a su alcance precisamente “un pedazo de pastel”.

En cambio, el actual grupo en el poder en la esquina noreste mexicana mantiene el control político en la mayoría de los municipios tamaulipecos, lo que, lógicamente, se traduce en una ventaja importante para competir y tratar de retener la mayoría legislativa en la elección local que se avecina. Cuestión de recordar que de las ciudades etiquetadas como “grandes”, Matamoros y Madero son gobernadas por Morena.

Reynosa, Nuevo Laredo, Tampico y ciudad Victoria, municipios que concentran la mayoría de votantes cuerudos, tienen el sello del Partido Acción Nacional. Justamente en ello sustenta su confianza el líder albiazul en Tamaulipas, FRANCISCO “KIKO” ELIZONDO SALAZAR, en el sentido de que el PAN retendrá la supremacía en la LXIV Legislatura del Congreso Local.

En ese contexto, mientras el PRI buscar recuperar el terreno político perdido y el PAN mantener el control del parlamento cuerudo, MORENA pretende constituirse en la primera fuerza política en la entidad y, sobretodo, ocupar el mayor número de curules de mayoría relativa en el Poder Legislativo Tamaulipeco, con todo y lo que ello representa para el actual grupo en el poder.

Desafortunadamente para el PRI, es que parte de su estructura comienza a desmantelarse toda vez que sus pilares han encontrado cobijo y mejores opciones en el partido político que tan solo tiene cuatro años de nacido.

Ni hablar.

Y hasta la próxima.