¿Buenos y malos?

-Feroz embestida de la IP

-Eje Santa Lucía-Benito Juárez-Toluca

-¿Y los militares?

Por Mario Díaz

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PALACIO desde Matamoros, Tam.

LA cancelación del proyecto del Nuevo Aeropuerto de la ciudad de México en Texcoco y la integración del eje Santa Lucía-Benito Juárez-Toluca es el tema de moda en la semana laboral que hoy termina. La encuesta ciudadana del pasado fin de semana deja sin efecto el magno proyecto del gobierno del presidente ENRIQUE PEÑA NIETO.

A decir verdad, nada que cause extrañeza extrema toda vez que ya se veía venir la eutanasia a la obra aeroportuaria en el lago de Texcoco. Desde el mismo momento en que el presidente electo ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR dio luz verde para que los ciudadanos manifestaran su opinión en mil 73 mesas receptoras distribuidas en 538 municipios del país, estaba echada la suerte del NAICM.

Desde ángulos diametralmente opuestos se han generado opiniones en favor y en contra. Llama la atención la marcada política editorial de algunos medios de comunicación así como la postura radical de los organismos camarales. Por supuesto que en la división de criterios no podrían ser ajenas las diferentes corrientes partidistas.

La polarización de opinión que ha provocado la anunciada cancelación de la obra en Texcoco ha formado dos bandos: los buenos y  los malos. El primer grupo lo integraría principalmente la iniciativa privada y, el segundo, el gobierno que entrará en funciones a partir del primero de diciembre. Obviamente, sin que el calificativo sea el apropiado para uno y otro bando.

Sobran quienes opinan que la mejor opción es continuar el proyecto del régimen peñista, con argumentos que tienen que ver con la solución al problema de saturación de aterrizajes y despegues en el aeropuerto internacional Benito Juárez, el incremento del turismo nacional e internacional, el fortalecimiento a inversiones extranjeras y, además, sin daños colaterales al ecosistema.

En contraparte, una copiosa corriente de opinión considera que el eje Santa Lucía-Benito Juárez-Toluca es la decisión que más favorece a México y sus finanzas, en apoyo a la postura del próximo Jefe del Ejecutivo Federal. Y, en efecto, LÓPEZ OBRADOR jura y perjura que la construcción de un par de pistas más en la base militar de Santa Lucía y la remodelación del aeropuerto internacional de Toluca solucionaría el problema y evitaría millonaria erogación de las finanzas públicas.

Al margen de posturas partidistas o económicas, lo cierto es que las aerolíneas nacionales y extranjeras no han puesto el “grito en el cielo” como las organizaciones camarales de la iniciativa privada. Por lógica simple, si el eje aeroportuario en ciernes no fuera factible por razones económicas o de seguridad, los empresarios del transporte aéreo nacional y extranjero ya hubieran externado su inconformidad. Es decir, ninguna aerolínea arriesgaría sus naves, pilotos, tripulación y pasajeros a despegar o aterrizar en un aeropuerto inseguro.

Por lo pronto, el futuro régimen lopezobradorista ha entrado en pláticas con empresas que tienen que ver con la construcción del NAICM, con el objeto de revalidar acuerdos. Desde la perspectiva de AMLO, inversionistas y constructores no tendrán pérdidas económicas, toda vez que trasladarán sus actividades a Santa Lucía y Toluca, en vez de Texcoco.

Hasta el momento, la carta fuerte de la Cuarta Transformación deja en claro que la pretendida obra cumbre de la administración peñista estaba orientada a satisfacer intereses personales y de grupo, pero, a la vez, endeudando a todos los mexicanos.

Con todo y su institucionalidad la pregunta es: ¿qué opinan los militares?

Y hasta la próxima.