Raro….muy raro

-Elección y caravana

-¿Quién financió?

Por Mario Díaz

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PALACIO desde Matamoros, Tam.

RESULTA demasiado coincidente que la caravana de hondureños que se internó a México con la intención de llegar a la frontera norte y cruzar a los Estados Unidos de Norteamérica se produzca a unos cuantos días de que se lleve a cabo la elección intermedia en el vecino país. Aunque, finalmente, de acuerdo a información oficial de los presidentes de Honduras y Guatemala, alrededor de tres mil hondureños, incluyendo mujeres, niños y adultos mayores, decidieron regresar a su país de origen.

Sin embargo, el desplazamiento de aproximadamente 5 mil centroamericanos continuó hasta Tapachula, Chiapas, en donde el gobierno mexicano ofrecerá visas de trabajo o asilo en calidad de refugiados a quienes así lo soliciten. El fenómeno social ha sido muy bien aprovechado mediáticamente por el presidente estadunidense DONALD TRUMP, lo que podría considerarse como “que llevó agua a su molino”, políticamente hablando. Hay que recordar que en proceso electoral de noviembre estará en juego el control de la cámara de representantes.

Desde esa perspectiva, TRUMP trataría de influir en los votantes republicanos para dar realce a su política protectora de esa nación con el señuelo de una invasión en masa de latinos. El líder del país más poderoso del planeta ha endurecido su política en materia económica, migratoria, armamentista e intervención en el exterior.

Muy seguramente, el millonario yanqui aprovechará la sospechosa movilización en masa para apuntalar su proyecto de construcción del muro fronterizo.

Resulta muy extraño que centenas de familias hayan decidido correr esa aventura sin los recursos necesarios a sabiendas de que no sería nada fácil su ingreso a la tierra del tío Sam ni su desplazamiento por el territorio azteca. Extraño, también, que repentinamente 2 mil 500 integrantes de la caravana se hayan “convencido” de que su aventura no era viable y aceptaran su repatriación con el apoyo de los gobiernos de Guatemala y Honduras.

Tal parece que lo que se vivió en la frontera de México y Guatemala el pasado fin de semana se trató de un acto maquiavélicamente preparado con fines evidentemente políticos. Cierto, se trata de una mera especulación, pero, como dice el dicho y dice bien, “cuando el río suena es que agua lleva”.

Por lo pronto, los presidentes de Honduras y Guatemala, JUAN ORLANDO HERNANDEZ y JIMMY MORALES, respectivamente, ganaron reflectores al anunciar un plan de apoyo a los migrantes. ENRIQUE PEÑA NIETO, Jefe del Ejecutivo Federal, reiteró su política de apertura migratoria tanto de asilo como visados de permanencia y trabajo. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, presidente electo de México, aprovechó la ocasión para ofrecer trabajo a los migrantes hondureños, una vez que inicie el proyecto del tren Maya.

Es decir, cada quien con su cada cual en esa sospechosa, muy sospechosa, movilización de migrantes cuyo supuesto objetivo era internarse en los Estados Unidos de Norteamérica en busca de trabajo.

Y hasta la próxima.