El PAN un fraude

Por: José García Sánchez

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Postigo

Uno de los orgullos de los panistas, antes de la era del miedo instaurada por Ricardo Anaya y continuada por Damián Zepeda, era la pulcritud en las elecciones internas. Esa transparencia ha quedado en el pasado. Ya sea para designar consejeros o para elegir a su líder nacional, su conteo era un ejemplo de honestidad. Ahora los propios concursantes por la presidencia del partido, dudan de la transparencia del conteo y de la legalidad de la elección doméstica.

El fraude electoral interno, contagiado por el PRD; hace que dentro y fuera del PAN se duce sobre la transparencia de las elecciones internas que le dieron solidez al partido y competitividad electoral.

Su militancia no llega a los 300 mil mexicanos, su influencia es meramente mediática y en la solidez de sus procesos internos radica la credibilidad como partido. Prácticamente la victoria del liderazgo nacional panista será para Marko Cortés, con o sin fraude. Lo cierto es que se volverá un partido previsible y poco competitivo.

El propio Manuel Gómez Morín, aspirante a la presidencia nacional del PAN, aseguró que no renunciará ni dejará de participar en el partido si no gana el próximo el 11 de noviembre, cuando se elija al dirigente.

Gómez Morín, sin tener más nexo con el origen de su partido más que el apellido, se basa en éste para darle solidez a su campaña en busca del liderazgo nacional: "Tenemos que ser críticos. Tenemos que señalar, y que Acción Nacional regrese a sus orígenes, regrese a ser el partido en el que pensaron sus fundadores como mi abuelo, como Efraín González Luna, y no sea este desfiguro de partido al que está apostando la otra opción".

Sostuvo Gómez Morín que a pesar de que existe una percepción de que hay "dados cargados" para que sea la fórmula que encabeza Marko Cortés la que gane la elección, él mantiene su expectativa a través de su propuesta de regresarle al PAN el liderazgo y la calidad moral que lo distinguió durante décadas.

El PAN estará en manos de novatos, la improvisación que mostraron Anaya y Zepeda, lo llevaron a una derrota sin precedente en tiempos electorales

Ahora, que deben empezar a prepararse para las elecciones intermedias merman su capital político a través de una posible trampa a la hora de escoger dirigente nacional.

Cualquiera que sea el resultado de las elecciones el PAN parece que no tendrá mucha suerte en los comicios ni siquiera con el pretexto de crear contrapesos en las cámaras. Su solidez interna es frágil y su influencia política reiterativa e improvisada.

Gómez Morín se da por muerto en una contienda que considera desventajosa para su planilla; la verdad es que cualquiera que gane el PAN estará en manos de improvisados que acabarán por cavar su tumba, desde luego, uno con mayor profundidad que otro.

El PAN se ha quedado sin los valores que el dieron vida y sin posibilidades de volver a a ganar la Presidencia de la república en varios años. Dejar el partido en manos de Marko o de Manuel, es encaminarlo a su desaparición.