Perdió la cabeza el PAN

Por: José García Sánchez

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Postigo

Para quienes en realidad se preocupan por el equilibrio de poderes resultó una agradable sorpresa que el líder interino del PAN, Marcelo Torres Cofiño, haya cambiado el rumbo de sus críticas, porque a todos hacía creer que era monotemático al tener en el centro de sus discursos a Andrés Manuel López Obrador.

Lo que haya dicho contra el aumento a la gasolina resulta irrelevante ante la muestra de que el líder nacional de un partido tan importante como el PAN, nada menos que la segunda fuerza electoral del país, de que puede abordar otros temas.

Porque el dirigente del PAN caía en la obsesión a la hora de tener que pronunciar un discurso y tomó para sus correligionarios el más fácil, atacar al presidente electo en temas en los que todavía no entra en funciones. Es decir, que cuando haya asumido Morena el poder, las críticas de los panistas estarán tan desgastadas que no tendrán efecto en la sociedad, aunque lo tengan al interior de su partido, cuya militancia no llega a medio millón de mexicanos, muchos de ellos desanimados por los embates, al parecer irreversibles, de los resultados en las urnas del 1 de julio. Es decir, hace menos de cuatro meses que el panismo espera un líder que los unifique o por lo menos que les dé ánimos y tienen a un aburrido dirigente que sólo cuestiona lo que ve más fácil de criticar.

Pero una vez que las elecciones de noviembre para elegir a líder nacional del PAN la situación no será muy diferente a la actual en el corazón de Acción Nacional, cualquiera de los dos competidores por el liderazgo de su partido, seguirán la misma tónica plana y simplista de Torres Cofiño. No se necesita ser adivino para preverlo.

Los líderes del PAN, de discurso firme, de ideas sólidas, de propuestas sociales comunes, de persuasión social, han quedado atrás.. Las escuelas de oratoria del PAN, que se distinguieron por arrojar a las campañas dirigentes convencidos y entusiastas se han vuelto oficinas burocráticas.

A pesar de que en los últimos años el PAN pugna por la promoción de los jóvenes su estructura se hace vieja y sus ideas anacrónicas. Como si los jóvenes panistas estuvieran nostálgicos de glorias del pasado en las que ellos no intervinieron.

Los discursos del PAN hace mucho tiempo dejaron de convencer, sus consignas se repiten las propuestas se reducen a medidas intrascendentes sobre los vecinos de una colonia o una añeja discusión sobre la legalidad del aborto, que nadie quiere escuchar.

Los panistas adoptan la modernidad de manera tan irreflexiva que esa ocurrencia motivó a su candidato a la Presidencia de la República a realizar una campaña a través de las redes sociales y sólo visitar los municipios con gobierno panista.

Ahora, los panistas consideran que el diseño de la administración pública para el próximo sexenio significa un retroceso de dos siglos, según cálculos matemáticos del coordinador parlamentario de ese partido en la Cámara de Diputados. Las ideas sobre lo que se hará están en la mesa y poco o nada contribuye a la discusión sobre los esquemas propuestos la crítica son aportaciones, porque criticar por criticar, es una práctica política que degrada en grilla y tiene más de dos siglos de existir.

El PAN tiene que ver hacia adentro, sin dejar de cuestionar la realidad, es decir, al realidad y aprovechar que hay propuestas públicas para aportar sus ideas.

Mientras esto sucede exige de un líder real y realista que cure las heridas internas que a veces parecen mortales.