¿Y la oposición?

Por: José García Sánchez

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Postigo

Los contrapesos parecen perder calibre en el camino hacia una nueva legislatura que está a punto de comenzar.

El PRI, el más golpeado en las elecciones, con un tercer lugar en cuanto a número de votos y muy lejano del segundo lugar, todavía no sabe qué hacer para figurar por lo menos en los medios de información que fueron su principal reflector en tiempos de gloria.

La presidenta nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, afirmó que el partido volverá la vista a sus sectores populares para reconstruir la confianza en el electorado. Es decir, reconoce que la cúpula se olvidó de las bases, consecuencia de que el poder se haya olvidado de la cúpula partidista, tanto que el Presidente y sus cercanos escogieron a un candidato a la Presidencia de la República que no era priíista, habiendo muchos cuadros que pudieron haber hecho un mejor papel en la campaña.

“Es necesario que lo sepan los cenecistas en todo lo largo y ancho del territorio nacional, el PRI se encuentra inmerso en un proceso de reflexión profunda sobre su destino, sobre las reformas de fondo que debemos realizar, después del colapso electoral que acaba de sacudirnos”, declaró la líder priista, para quien ahora el campo aparece de repente en su memoria.

Si el tricolor no reconoce por lo menos ante su militancia sus errores, no puede recurrir a unas bases ofendidas y marginadas para reactivar su sobrevivencia

En cuanto al PAN que pareciera ser menos frágil, los niños en su cúpula se pusieron a jugar a las vencidas y pareciera que el objetivo es dividir al PAN. O simplemente exterminarlo.

El ridículo electoral tiene nombre u apellido, Ricardo y Damián, que se apellidan Anaya y Zepeda. Ahora este último sin la humildad del primero, repentina y sorpresiva por cierto, se erigió como coordinador de la fracción del PAN en el Senado, en un acto de cinismo sin precedente.

La inmadurez política, por decir lo menos, de ambos personajes ahora se vuelve a mostrar como parte de un juego que ya no resisten los panistas, tan proclives a la solemnidad y la rigidez. Les hacía falta un poco de chispa pero éstos quieren incendiar al partido.

La demostración de fuerza de Damián Zepeda acusa fragilidad al interior del PAN y los panistas tendrán que volver a la rigidez al esqueleto del partido, y su sostén más sólido es la postura más radical a este carnaval de jóvenes echando relajo a diestra y siniestra.

Gustavo Madero, antecesor de Anaya en la presidencia panista aseguró; “Es triste reconocer que se equivocaron quienes apoyaron la candidatura de Ricardo Anaya Cortés a la Presidencia de la República”.

Externó su arrepentimiento y aceptación en cuanto a que tienen razón los que criticaron al queretano, pero el queretano no está consciente de sus errores. Sigue pensando que los mexicanos se equivocaron, que sigue teniendo la razón y que su imagen refleja algo, todavía no sabemos qué.

PRI y PAN deben tener un proyecto legislativo particular, donde los mexicanos los vuelvan a identificar. En unas horas deberán mostrar que siguen vivos y con ideas nuevas, pero ambos siguen rumiando la derrota sin que haya posibilidad de que los mexicanos a sus legisladores con cierta dignidad.

Una vez que tengan propuestas sólidas podrán hacer contrapeso a la aplanadora de la que tanto se quejan, antes no.