Ruvalcaba, Virrey de Cuajimalpa

Por: José García Sánchez

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Postigo

Cuajimalpa es la puerta de entrada del Estado de México, que es más una calamidad que un beneficio. Un lugar propicio para la impunidad. Con grandes áreas verdes y un monstruo de concreto llamado Santa Fe.

Esta geografía es propicia para la coacción de los gremios, la manipulación de los vecinos, el control de los colonos. Por eso el candidato del PRI a la Alcaldía se dice dueño de Cuajimalpa y desdeña cualquier noticia aparecida en los medios sobre su conducta patológica.

El control que mantiene el candidato del PRI sobre la población de esta circunscripción es aterrador. Los ciudadanos temen ser sorprendidos por algunos de sus golpeadores que conforman los diferentes grupos de choque.

El ex Delegado, exhibido desde hace años como una persona violenta y poco equilibrada mentalmente crea grupos de supuestos encuestadores para detectar a la gente que no votará por él y al ubicarla se le amenaza, golpea, amedrenta y a veces se le allana la casa para que no vuelva siquiera a pensar votar por un candidato diferente al poderoso Adrián Ruvalcaba, priísta capaz de todo por ganar las elecciones.

Uno de los segmentos de la población que está fuera de todos estos controles son los jóvenes en general, principalmente los estudiantes, y fueron ellos quienes dieron muestra de rechazo total a la presencia de este verdadero hampón de la política capitalina, que actúa con la anuencia de la cúpula de su partido.

Adrián Ruvalcaba intentó visitar la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa, pero le fue imposible. Quiso medir su fuerza en un área de la sociedad de Cuajimalpa que sale de su control y lo único que encontró no sólo fue un rechazo total, unánime, absoluto, incluso violento, sino la creación de un frente anti PRI que puede rebasar en estos días los límites de esta localidad.

La convocatoria para la creación de este grupo se ubica con facilidad en las redes sociales y mueve a la acción. La opresión que ejerce Ruvalcaba contra la sociedad de Cuajimalpa, que son los padres, hermanos y parientes de los estudiantes, tiene no sólo un dique de contención con su reacción sino una trinchera que puede terminar en un desenlace fatal si el propio PRI no le pone un límite a este gángster de la administración pública.

Lo mismo sucedió en Veracruz cuando el latrocinio de César Duarte era inmenso, sobraban testigos pero todos callaban y el PRI lo consentía porque era su beneficiario directo.

La actitud de los estudiantes no es la misma con el resto de los aspirantes a gobernar Cuajimalpa, simplemente que en la persona se Ruvalcaba se encarna una política que hacía más de cien años no se ejercía contra la población sin que haya fuerza humana que pueda detenerlo.

El 6 de junio, el priísta Adrián Rubalcaba Suárez, fue corrido del campus con abucheos, mentadas y rechiflas de los estudiantes, docentes y estudiantes, el sector pensante de la demarcación, rechaza, de manera unánime la presencia de ese candidato en sus terrenos y lo definen como un verdadero delincuente electoral.

Las quejas y denuncias contra la conducta de la gente de Ruvalcaba, sus declaraciones agresivas, su  prepotencia contienen cargos suficientes para que le sea retirada la candidatura

Hace unos años Peña Nieto le dijo a Ruvalcaba: “¡Mi próximo Jefe de Gobierno!”. En unos días, Ruvalcaba estará en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Ahora que Peña Nieto se diluye entre la vergüenza y la impunidad, Ruvalcaba cree que puede seguir gobernando a su antojo Cuajimalpa como si fuera de su propiedad.

Los habitantes de la demarcación están no sólo molestos sino lastimados por la actuación de un ente que perdió el pido y quiere todo a su favor. Sabe que las encuestas le favorecen porque desde un principio las utilizó como detector de contrarios  y ahora todos en Cuajimalpa dicen a los encuestadores que votarán por él sin que esto sea verdad.