Mancera se diluye

Por: José García Sánchez

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Postigo

A Barrales y a su acompañante inseparable Miguel Ángel Mancera, parece habérseles acabado los argumentos para seguir en su campaña. A la primera se le agotó la imaginación y muestra el desconocimiento total de sus atribuciones. Al segundo, se le olvidó que estaba de gira por el país para mostrar su esquema simplista de un gobierno de coalición.

Alejandra Barrales que ya tiene un par de semanas en el tercer lugar de las preferencias electorales olvida que los terrenos del actual aeropuerto pertenecen a la Federación y no a la Ciudad de México.

Porque quiere hacer en ese lugar una especie de bosque de Chapultepec, donde debería de hacerlo en el lugar donde están haciendo el nuevo aeropuerto, el lago está ahí invencible y seguirá presente con agua y humedad de por vida.

Pero no sólo eso, la terminal dos del actual aeropuerto será otra Ciudad Universitaria, pero como nunca ha estudiado en la UNAM piensa que esta disposición no sólo es fácil sino que no define si el proyecto pueda corresponder a la Máxima Casa de Estudios, o al Instituto Politécnico Nacional. Ambas instituciones han visto mermado paulatinamente su presupuesto año tras año. Difícilmente podrán darle la responsabilidad de una ampliación de su campus, sobre todo cuando en este sexenio se benefició a universidades privadas y se ahorcó a las públicas.

Alejandra Barrales estudió en la misma escuela de Videgaray, tal vez por eso la temeraria propuesta de un proyecto imposible y sin sustento legal. Forma parte de los egresados poco preparados de esa institución privada de educación superior. Y de donde salieron actuales candidatos que no dan mucho de sí.

Por su parte, Miguel Ángel Mancera, pareciera que ya el aburrió andar de arriba y para abajo con el cuento de un gobierno de coalición, pretexto pedagógico que lo había llevado a dar la vuelta a la República Mexicana, pero a donde llegaba nadie le hacía caso. Ni los perredistas locales ni los panistas de la entidad le hacía bolita por lo menos para que se viera gente a su alrededor. Los medios preferían cubrir otro tipo de incidencias que darle juego a una explicación inútil, pueril, inoperante y poco atractiva en estos momentos.

Mancera, ahora acompaña a Barrales por lo menos para justificar su ociosidad mientras le llega la hora de ser llamado a levantar la mano en el senado de la República si e s que las demandas para impedir que llegue a ser senador no progresan.

Desde el día en que el PRD cumplió 29 años, no se separa de la candidata, según él para fortalecer  la campaña de la ex aeromoza, en realidad es para sentir los reflectores que lo empiezan a marginar de sus luces y espacios.

Lo peor de todo es que en los actos públicos cuando lo mencionan el entusiasmo baja y los aplausos se escasean. Desde que Mancera acompaña a Barrales la intención del voto para la candidata a la jefatura de Gobierno no deja de bajar, dejando en segundo lugar al candidato más arcaico que ha tenido la ciudad de México en muchos decenios y que ni siquiera debería concursar por un puesto público mínimo.

Todas las encuestas colocan a Alejandra Barrales en el tercer lugar aunque ella insista en que está en empate técnico con el primer lugar. Mucho mejoraría su imagen si dejara en su casa a Mancera y se pusiera a desandar caminos por donde anduvo con el jefe de Gobierno, incluyendo la campaña, desde luego.