El INE crea escenarios

Por: José García Sánchez

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Postigo

Si las votaciones fueran hoy, el trabajo del INE sería muy fácil y no tendrá lugar a dudas el ganador de la Presidencia de la República; sin embargo, muchas cosas pueden suceder, pero la actual situación de la intención del voto, en cuyas encuestas se introducen métodos tan novedosos como diferentes, arrojan claramente un ganador, con una amplia ventaja.

Nadie puede afirmar que esto quedará así ni que cambiará radical o mesuradamente como para que el Consejero Presidente del INE adelante que según el panorama de la jornada electoral todos podrán declararse ganadores.

El encargado de guardar siempre la equidad entre ganadores empieza a hacer ruido para que las elecciones empiecen a hacer agua y habla en nombre de la institución que encabeza asegurando que el INE se prepara para el peor escenario el próximo primero de julio en el que los rangos de votación entre dos candidatos no permitirá que ninguno se declare ganador de la contienda.

Es decir, si en este momento en alguno de los lugares de preferencia electoral hubiera un empate técnico, que no lo hay, pudiera caber el comentario de Lorenzo Córdova, pero aun así seguiría siendo incorrecto, dada la investidura de imparcialidad que le corresponde.

El silencio es el mejor aliado de los Consejeros electorales en este momento, sin embargo, Córdova Vianello, no conoce la prudencia y se arroja temerario, al vacío de poder, dejando la credibilidad de su instituto en entredicho. El INE debe tranquilizar el ambiente y llamar al orden y a la mesura a los candidatos, incluso multarlos, pero como en la injuria están puestas sus esperanzas de que gane quien quiere él que gane, permite el libertinajes de insultos y agresiones.

“El INE está partiendo de la premisa de que puede ocurrir un escenario en donde no se podrá definir con claridad un ganador y por lo tanto se tendrá que explicar y llamar a la prudencia”. En realidad, si todo sigue como va el ganador está muy claro, que se desee o no desde la perspectiva de sus intereses personales es muy diferente, porque no puede hablar de escenarios que no tienen base para pronosticar.

Sea cual fuere la posibilidad de escenarios novedosos el INE debe estar preparado para todos ellos, sin tener que definirlos ni por aproximación. La variedad de alternativas sobre los escenarios, antes, durante y después de la jornada electoral deben estar previstos por el INE y con la mejor manera de solucionarlos, por conflictivos que parezca.

Si la base de Córdova para decir que todos podrán declararse ganadores son las encuestas, no tiene explicación; si el sustento de su imaginario panorama son las declaraciones triunfalistas de los tres candidatos, debe regularlas porque crean confusión, en una contienda electoral donde el punto de referencia para dar a conocer su estilo personal de gobernar son las denostaciones y las descalificaciones.

La existencia de una campaña que está basada en la posición, palabras y proyectos del contrincante debe regularse desde el INE, en lugar de que su titular pronostique un escenario que no debe ni siquiera imaginarse públicamente.

Esto inició en 1988, con el presunto fraude de Carlos Salinas de Gortari, cuando un sistema de cómputo caído, en manos de Manuel Bartlett Díaz, ahora petista convencido, saca de la jugada al posible triunfador, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Desde esa fecha los empates luego de la jornada electoral debieron regularse, controlarse, en beneficio de la credibilidad de la democracia y del propio INE, pero el Presidente Consejero habla como si él nada tuviera que ver con la organización de los comicios ni con la regulación de las leyes electorales. Como si fuera un espectador de las elecciones mexicanas.

Resulta absurdo el hecho de que algunos partidos políticos exijan regulación de las marchas y de la manera en que se porten y posean las armas de fuego y no exijan que los candidatos sean regulados en sus declaraciones durante la campaña electoral, como una manera clara y necesaria de pacificar el ambiente como corresponde a toda democracia, acción en la que el INE tiene un papel, preponderante.

En este momento no hay empate, sólo deseos de que lo haya.