Meade empieza a decidir

Por: José García Sánchez

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Cuando se insiste mucho en un tema se advierte temor de que sea creído. Así le sucede ahora al candidato del PRI que se muestra ávido de que le crean que ya toma decisiones por cuenta propia.

Primero se habló de un manotazo en la mesa, o en el quirófano, se decía que cambiaría a su equipo de campaña porque no estaba a gusto con él. El equipo de campaña no lo puso él. Probablemente todos recuerdan el respiro que tomó la SEP cuando fue nombrado Aurelio Nuño, coordinador de campaña de Meade. Le impusieron el equipo de campaña.

Tampoco puede creerse que Meade haya escogido a Eruviel Avila como el auxiliar de Nuño y el encargado de operar la política de Meade. Esa posición también fue de Peña Nieto, nadie podría negarlo.

Pero los boletines de prensa quieren hacer de Meade un personaje que toma decisiones por sí mismo sin lograr convencer ni de eso.

Meade en la encuesta del diario Reforma, publicada el jueves 3 de mayo, se encuentra a 13 puntos de Anaya y a 14 puntos de Margarita Zavala. Esto debido a que Anaya, subió de 26 % a 30 % en la intención de voto. Si no estaría más cerca del cuarto lugar que del segundo.

Pero una vez que los boletines de prensa insistían en afirmar que la decisión la había tomado Meade, surge de nuevo como un infante a decir públicamente que la decisión de sustituir a Enrique Ochoa Reza fue de él, cuando en realidad a éste lo colocó Peña Nieto y a René Juárez Cisneros apenas y lo conoce.

Sin embargo, se sabe de la amistad estrecha entre Juárez, Peña Nieto y Osorio Chong.

El presidente del CEN del PRI fue gobernador de una de las entidades más violentas del país, Guerrero, de 1999 a 2005, con muchas dudas sobre la legitimidad del conteo de sus votos. El semanario Proceso asegura que fue la época en la que el narcotráfico tomó la entidad para no soltarla.

La trayectoria de Juárez Cisneros radica en los puestos de elección popular, de tal suerte que en ningún momento pudo haber sido compañero de bancada de Meade en alguno de sus cargos.

Meade es un funcionario público que ascendió a diferentes puestos, teniendo como único trabajo político la fatigosa labor de escritorio. No fueron ni compañeros de bancada ni de dependencia. Ni de militancia ni de escritorio.

Resulta por demás un insulto a la memoria y a la inteligencia de los mexicanos pensar que la decisión de nombrar a Juárez Cisneros la tomó Meade.

"Se cerró un ciclo exitoso del presidente Ochoa Reza que implicó un triunfo en el Estado de México y el estado de Coahuila. René Juárez y yo nos conocemos de hace muchos años y es un privilegio que haya aceptado hacer equipo y hacer un gran trabajo para redoblar esfuerzos", dijo Meade.

Pero no dice dónde y cuándo se conocieron, si la trayectoria de uno es partidista y la del otro meramente burocrática.

Insistir hasta la obsesión que Meade ya toma decisiones propias habla muy mal del candidato que de ser cierto, es muy tarde para que empiece a tomar decisiones propias. No es menor de edad para que deje a otros decidir por él, ni antes ni ahora.

Así que si lo que quiere el PRI es convencer de que tiene independencia tanto del grupo en el poder como de los funcionarios que trabajan alrededor de Peña Nieto, nadie les cree porque es algún modo es como reconocer que desde que asumió la candidatura las decisiones las tomaron otros, cualquiera, todos, menos él.

Muchos mexicanos no se hubieran dado cuenta de que Meade no tomaba decisiones a no ser por la insistencia de algunos que machacaban, con obsesiva insistencia que había dado un manotazo y que ahora sí tomaba decisiones. Ni modo.