Presupuesto y reflectores

Por: José García Sánchez

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Postigo

A donde vaya Mancera tendrá la misma suerte, quien lo conoce no le cree y quien no lo conoce ni siquiera volteará a verlo. Sin duda será una muy mala imagen para el Frente por México que encabeza Ricardo Anaya y quien le dio un espacio al ex jefe de gobierno para que realice una campaña dentro de otra, con el pueril pretexto de armar un gobierno de coalición, o sea ni siquiera un premio de consolación sino un juego con el que se entretenga el ex jefe de gobierno.

Mancera, con pizarrón y gis de colores, trata de explicar lo que podría ser un gobierno de coalición sin aportar nada de lo que cualquier mexicano pudiera imaginar cómo se formaría, este híbrido administrativo con la supuesta representación de tres partidos que conforman una coalición está condenada a no nacer. Mancera lo sabe.

Sin embargo, Miguel Ángel Mancera tiene lo que siempre ha deseado y obtenido: presupuesto y reflectores. El primero para hacer negocios particulares y el segundo, para satisfacer su ego vía protagonismos que sirven de distractor.

El menosprecio por la inteligencia de los mexicanos caracteriza a Mancera desde hace tiempo. Nunca estuvo peor la Ciudad de México, lo comprueban la privatización de los espacios públicos, la imposición de parquímetros, la agresividad que representan las foto multas, la sistemática e injustificada represión policiaca, el encarecimiento del transporte público y su mala calidad, los 4,217 desaparecidos, nueve delitos por minuto, una mujer asesinada cada tres días, etc.

Fue el peor jefe de gobierno desde que se elige en las urnas este puesto. A pesar de ello, se refugió en una especie de limbo político que lo salva del anonimato le otorga fuero y lo quiere convertir en una especie de agente comodín de cualquier gobierno de coalición, cualquiera que sea su signo, cuando en realidad no ganaría una elección de representación directa.

Con Mancera llegaron las pugnas entre cárteles por la plaza de la Capital, con los resultados lógicos aunque muy lamentables de muertes, desapariciones, torturas, venta de droga, homicidios, etc. La imposición de un procurador tibio, gris, que en lugar de resolver casos los oculta, esconde vasos, pruebas, delitos, y, por si fuera poco, da por resueltos casos a la ligera sin investigaciones convincentes.

El éxito o fracaso de Mancera está basado en el triunfo electoral de Ricardo Anaya, aunque el ex jefe de gobierno afirme que su estrategia del pizarrón de coalición puede servir para cualquier Frente que triunfe en las urnas y así acomodarse dentro del presupuesto de nuevo. Como no pertenece oficialmente a ningún Partido considera que los otros Partidos padecen amnesia y de corta inteligencia como para que lo integren por su tesis de dibujos.

Mancera quiere ser el común denominador de un acuerdo que da por consumado, imposible concretar: equilibrio de partidos en una misma administración pública. Cada partido político que conforma las actuales Coaliciones, Alianzas o Frentes, tratarán de imponer no sólo personajes en los puestos clave sino criterios, por ello no presentan propuestas concretas. No hay proyecto que identifique a los candidatos. Las propuestas de los Frentes en campaña se basan sustancialmente en los ataques a los contrincantes. Agresiones que no sólo quieren descalificar al enemigo sino justificar su campaña.

Mancera juega a que es político, a que es famoso a que es simpático. De otra manera no se explica el espectáculo denigrante del pizarrón que presentó ante la opinión pública, más cercano a la comedia que a la política.

Mancera abandonó su puesto hasta el último momento porque no tuvo acomodo en ningún partido. En el frente Barrales y Anaya, lo echaron, cuando intentaba convertirse en candidato a la Presidencia de la República, sabían que sería apostarle a la derrota electoral. Cualquiera haría mejor papel que él.

Cobijado por lo que considera “el cuarto polo”, adaptado por Dante Delgado, a quien le robó la idea, Mancera quiere darle solidez teórica a un viejo proyecto que nada tiene de real, simplemente sigue su olfato para seguir con presupuesto y reflectores un poco más de tiempo.