Colosio y Meade

Por: José García Sánchez

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Postigo

Pareciera que la vasta experiencia con los números con que cuenta José Antonio Meade, no le ha servido de mucho en la vida diaria, porque en las operaciones más sencillas suele equivocarse.

La primera muestra fue cuando dijo que si no iban al debate, él tampoco iría, es decir, si no van sus contrincantes y él sí, sería conferencia magistral pero no debate.

Una vez que demostró que los números en operaciones prácticas no es su fuerte, el candidato del PRI a la Presidencia de la República confunde numéricamente a los grupos porque asegura que la “minoría ensombrezca el futuro de México”.

No sabemos aquí si el PRI es mayoría en algún lugar, o la minoría de los hombres en el poder son priistas, o PRI y gobierno sumados son muchos.

Pero hay quienes por preocuparse por prepararse ni siquiera conoce su origen y en realidad Meade proviene de una minoría, señalada, además, por actos de corrupción, ahí está la Casa Blanca, la casa de Malinalco, socavones, OHL, Odebrech, etc.

El poder en México siempre ha representado una minoría y en esta administración el poder proviene del Grupo Atlacomulco, o de sus derivaciones y proximidades que no por extenderse deja de ser una minoría. Minoría quiere decir poco, mayoría, muchos.

Si tomamos en cuenta que la votación a favor de Enrique Peña Nieto fue del 20 por ciento de los votantes, que fueron pocos, en una elección donde imperó el abstencionismo, entendemos que los mexicanos que lo apoyen con su voto son una minoría, es decir, poquitos.

Ante la perspectiva electoral del 1 de julio y las encuestas de intención de voto, se prevé una derrota al abstencionismo pero no por ello dejará de ser una fuerza importante, y bien podría convertirse en la tercera fuerza electoral desplazando al candidato del PRI, al cuarto lugar.

El padrón electoral habla por sí solo del abstencionismo pero nunca lo han colocado como una fuerza electoral porque su progresivo crecimiento cuestionaría el sistema político y las elecciones propiamente dichas.

Meade en su manera de ver la realidad con números confusos y retomando las palabras de Luis Donaldo Colosio, asegura que el hambre de sed y justicia de la que hablaba el sonorense se ha agravado, es decir ha crecido. Pero al parecer todavía no se ha dado cuenta de que esto se debe a un proyecto económico que Meade abraza con singular apego, del que forma parte desde que era estudiante de licenciatura y no permite se le cuestione, porque se convierte en el propietario de la verdad absoluta.

Meade quiere navegar en el mar de la confusión aclarando posturas que él mismo no entiende y para ello adopta un discurso que se convierte en esencia de las ideas que le adjudican a Colosio.

En el homenaje a Colosio, Meade fue orador único, una especie de heredero forzado y entenado ideológico. Quieren hacerlos semejantes a Colosio y a Meade y sólo muestra éste sus grandes diferencias con el primero. Meade al no ser militante del PRI, retoma ciertas licencias que le permiten cuestionar al partido que lo impulsa y augura que nunca va a tolerar ningún tipo de abuso, ninguna forma de corrupción, ningún acto que atente contra el bienestar los mexicanos.

Es decir, Meade habla del grupo al que pertenece, a la administración pública de la que formó parte, a la corriente económica que profesa como religión, a la tendencia financiera que adoptó como propia. Así, el discurso de Meade, que intenta aclarar, diferenciar y marcar diversidad, se convierte en un mar de confusiones.

Meade, comenta que el pensamiento y la obra de Luis Donaldo Colosio siguen vivos y “nos comprometen a trabajar por un México mejor”. Hasta ahora no hay ninguna obra que pueda adjudicársele a Colosio, no le dieron tiempo de concretarla, y del pensamiento sólo puede destacarse un discurso que se convirtió en muestra única de sus ideas y cuyas interpretaciones han sido tantas como para intentar, inútilmente, convertirlo en un ideólogo a quien no le dieron tiempo de dar a conocer su estilo personal de pensar la política mexicana y aplicarla en la práctica.

Pareciera que Meade no sabe de lo que habla cada vez que habla.