Meade contra el INE

Por: José García Sánchez

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Postigo

La soledad de los nerds, suele convertirse en rencor personal hacia los demás, desde los años de la instrucción básica, de ahí que a la edad de supuesta madurez recurran a un lenguaje de juventud, porque no han resuelto algunas de las etapas que deben superar como personas por la poca relación con la sociedad y vivir en la esfera de cristal que le impone la escuela.

Así hay personalidades que a los 49 años todavía les dice “rajones” a quienes no quieren competir con él, o “sacones” a los que ni siquiera le hacen caso. Les pide a sus contendientes que le “entren” a las discusiones, como si se tratara del callejón de los golpes, a la vuelta de la secundaria.

Es precisamente el uso de este tipo de vocablos lo que impide que el lenguaje sea aplicado correctamente y se reduzca su léxico a la hora de expresar las ideas.

Precisamente con un vocabulario escaso, raquítico para tener doctorado, el candidato del PRI a la Presidencia de apellido Meade, que seguramente muchas personas conocen, intente darse a entender exhibiendo la falta de riqueza en su vocabulario. El candidato cometió un grave error al no saber expresarse correctamente al momento de dudar de la decisión del INE de cancelar dos candidaturas independientes a la Presidencia de la República.

Una persona que en su vocabulario acude a términos de secundaria continuamente explica la falta de precisión cuando quiere ampliar el abanico de candidatos por el puesto que él mismo compite. No lo hace de mala intención pero las palabras no le alcanzan.

En esta panorámica  dijo que se mostrará “respetuoso” ante la decisión del Instituto Nacional Electoral, respecto a las presuntas irregularidades en las firmas de candidatos independientes, pues aún no se concreta la investigación y, según él, hay dos versiones.

Es decir, como sucede a la hora de denunciar ante los profesores quién empezó el pleito o a quién asiste la razón. En este contexto de simplicidad, llana y evidente, Meade coloca la palabra del INE a la altura de la palabra de los rechazados candidatos independientes a la Presidencia de la República. Es decir, es una discusión entre iguales, donde no hay autoridad, simplemente la palabra de uno contra la palabra del otro.

“No sabemos qué pasó y yo creo que vale la pena en esto que se vayan aclarando y deslindando, hay dos dichos distintos y hay un proceso, que se abra ese proceso y que se resuelva y yo creo que a nosotros nos toca abonar a que los procesos generen certidumbre”, dijo.

“Hay que esperar a que termine ese proceso porque vuelvo a insistir hoy tenemos dos versiones, tenemos todavía lo que es una opinión que implica para quienes quieren participar, posibilidad de audiencia y acreditar, pues hay que dar tiempo a que los acredite”, añadió.

Aquí Meade, en su infinita ingenuidad, no sólo cuestiona la versión del INE respecto a la falsificación de firmas sino que hace de un fallo una discusión entre iguales. La autoridad electoral, a cuya decisión y resultado deberá sujetarse luego de la jornada electoral, para Meade es un ente igual al de cualquier precandidato que quiere convertirse en candidato.

Es decir, que si el INE determina que él no ganó y Meade insiste en que sí ganó en las urnas, es su palabra contra la del INE y habrá que indagar.

Peligroso el asunto al declarar con tal ligereza y con tan poca precisión en el vocabulario una decisión tomada por quien organiza las elecciones donde él compite y quien tendrá que definir el ganador en las urnas. Un peligro para la democracia sin duda.