Oxígeno o esmog al PRI

José García Sánchez

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Postigo

Cualquiera de ellos pudo ser mejor candidato que Meade. Más de uno entre esos, quiso ser candidato y no pudo. Otros, esperan como si la paciencia pueda darle el lucimiento que se requiere para ser elegido.

La campaña de Meade muestra su peor momento al incorporar a una serie de militantes del PRI y del Verde para apuntalar una campaña que se colapsa.

Cuando la dignidad se sacrifica por la institucionalidad no arroja resultados positivos y es lo que hacen quienes en nombre de la obediencia y la disciplina partidista intentan fortalecer una contienda electoral que lejos de cobrar dignidad se reduce a lo que pueden lograr los priistas del viejo PRI.

Es decir, el viejo PRI, que tanto fustigaron los miembros de la actual administración, ahora regresa a rescatarlos de una inminente derrota electoral.

Cuando a un enfermo el aplican una mascarilla de oxígeno, ni el enfermo puede decir que goza de buena salud ni el oxígeno es considerado el salvador, simplemente puede darse por afortunado si sobrevive. El oxígeno que se le ofrece al PRI está muy contaminado, es como una nata de esmog para sus débiles pulmones.

Así sucede con la campaña de Meade, a quien por obedecer propuestas del extranjero ahora puede desarticularse un partido o por lo menos vive con una salud quebrantada.

Hay división en sus filas, enormes deudas, intereses encontrados, acusaciones serias y graves entre militantes, etc.

También quien hasta ahora parecía un político serio, Miguel Ángel Osorio Chong, se fue al limbo electoral, se desempeñará como coordinador de la campaña de los Senadores del PRI.

Cuando un boxeador no sólo está en la lona sino que requiere oxígeno es que no sólo perdió la pelea sino que se pone en riesgo su carrera. Para el electorado la incorporación de tantos priistas que pudieron ser el candidato, perciben debilidad, no sólo en Meade sino en los que se suman, porque quieren echar montón para remontar algo que no puede subir, por lo menos de la manera en que lo intentan.

Ante esta desesperación no será de extrañar que Lozoya, Moreira, Medina o alguno de los que están libres, caiga en prisión, desde luego lo hará el poder con todo el dolor de su corazón, pero serán puntos, según ellos, para ser competitivos. O bien quieran sacrificar a una funcionaria no priista bajo sospecha, como Rosario Robles para que se vea que en el PRI se combate la corrupción, sobre todo de los que no son militantes.

Incluso dentro del grupo de auxilio convocado a la sobrevivencia de Meade, hay políticos de cola muy larga que seguramente serán blanco de críticas y cuestionamientos en los próximos días, lo cual debilitará más aún al PRI.

El PRI necesita urgentemente remontar al segundo lugar, esa es su trinchera ideal para fraguar sus componendas de fraude al estilo Estado de México, de otra manera desde el tercer lugar no le alcanzan los números y en este momento no pueden engañar con encuestas ni a los encuestadores.

La llegada de este grupo de priistas acusa debilidad, por fuertes que sus figuras parezcan; sin embargo en lugar de fortaleza en esta campaña podría revertirse y resaltar el agotamiento y el desprestigio de más de uno de ellos.

La llegada de priístas ilustres sólo confirma la existencia de una campaña vulnerable y a punto de desvanecerse.