Improvisación que se nota

Por: José García Sánchez

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Postigo

Hay discusiones que por anacronismo nos sitúan en un lugar muy lamentable en el escenario mundial. Uno de ellos es el uso de la mariguana. Un debate que tiene muchos años en otros países, de Europa y de América; sin embargo, por meros actos de imitación con los intereses del vecino país del norte, el tema es actual forzadamente.

En 1976, intelectuales franceses realizaron estudios profundos y multidisciplinarios sobre su uso, entre otros, François Chatelet, Gilles Deleuze, André Glucksman, Félix Guattari, Jean-François Lyotard, Edgar Morin y el escritor cubano Severo Sarduy.

Se firmó un Manifiesto, producto de investigaciones imparciales donde se ponderaron problemas de salud, distracción, concentración, atención, a contextos, origen social y económico de los consumidores de mariguana.

La mariguana salió mejor librada que el alcohol y que otras muchas sustancias que puedan adquirirse en cualquier lugar.

Cada vez que se habla sobre el tema de la autorización para consumir yerba no sólo nos remite a un pasado de más de más de 40 años, sino que también nos ubica como súbditos de la política del vecino país del norte. Si a ellos les interesa discutir un tema que les afecta, políticos y catedráticos mexicanos se enfrascan en una discusión que debe ser superada desde hace casi medio siglo.

Lo que llama la atención es que desde la perspectiva de un grupo de funcionarios públicos surjan voces radicales que quieran colocar el tema como algo contemporáneo. Precisamente son políticos que desgastan la ideología y las corrientes ideológicas de su propio partido en nombre de la modernidad.

La modernidad así se convierte en un pretexto para desechar lo que a ellos, en lo personal, no les sirve, pero no lo que es necesario, por viejo que aparezca.

En este caso la discusión bizantina del consumo de la mariguana para fines recreativos la quieren hacer vigente, buena parte por seguir el juego a los intereses del gobierno de Estados Unidos, y otra parte por ignorancia o desconocimiento del tema.

Pero como sabemos, los funcionarios públicos en México, incluyendo al propio Presidente de la República, se convierten en expertos en los temas que exige su cargo en el instante mismo en el que son nombrados. Así, el ex secretario del Trabajo y ahora secretario de Gobernación asegura que la mariguana daña la salud. Esto quiere decir, que su repentina ilustración sobre el tema supera los estudios de los especialistas que todavía no determinan con exactitud esos daños que Navarrete Prida asegura que existen. Sin embargo, éste es el sexenio donde la ligereza de las declaraciones se convierte en irresponsabilidad impune.

Tenemos en Bucareli al próximo premio Nobel de Medicina. Es abogado no médico, pero su descubrimiento rebasa los títulos y estudios realizados hasta el momento.

En una ecuación de lógica simple, señaló convencido. “Las drogas son ilegales porque hacen daño a la salud, no hacen daño a la salud porque sean legales. La ilegalidad deviene del daño a la salud... es un planteamiento que no comparte el Gobierno de la República y fue muy claro a favor del uso medicinal”.

Es decir que el Gobierno de la República, que él encarna, vela por el bien de la población por su salud, por eso permite los comerciales de Coca Cola, por eso permite la entrada de los transgénicos, facilidades financieras y fiscales a los productores de chatarra nacionales e internacionales, es decir, debemos estar confiados los mexicanos que la salud está garantizada a partir de los permisos que puedan dar las autoridades para consumir lo que ellos dicen que es bueno. Para eso son expertos en salud de tiempo completo.

La discusión sobre la legalización del consumo de la mariguana se publicó en junio de 1976, en la revista francesa Liberation, donde investigadores, catedráticos, médicos etc., escribieron el artículo L’appel du 18 joint.

En Francia no es legal la mariguana, pero no pierden el tiempo sus funcionarios públicos en una discusión añeja frente a problemas graves que vive Francia y en cuanto a México, y sus funcionarios públicos, los problemas se duplican, por lo menos.

Hay debates con problemas actuales que ni siquiera se atreven a debatir como el combate auténtico contra la corrupción, el hambre, la miseria, la pobreza, el desempleo y aunque no lo crea el Secretario de Gobernación, de salud.