Frente frío

Por: José García Sánchez

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Postigo

Cuando el PRD pierde las raíces ideológicas de sus bases sociales y el PAN siempre ha carecido de ellas, la cohesión para un frente común de la dimensión de la Presidencia dela República siempre será frágil y estará en riesgo.

La coalición Por México al Frente nunca podrá ser un frente sólido si carece también de  un liderazgo real, los partidos que lo conforman mantienen un liderazgo nuevo, y no por ello transformador sino todo lo contrario. Manuel Granados en el PRD, llega a esa posición por imposición, principalmente de Miguel Ángel Mancera; el líder nacional del PAN; Damián Zepeda, yerno de Eduardo Bours Castelo, propietario de Bachoco y ex gobernador de Sonora, cuya gestión abarcó tres años de Fox y tres de Calderón. No cumple los 40 años, 17 de los cuales ha militado en ese partido.

Su trayectoria política es propia de un panista convencional, pragmático pero poco político. No se interesa por crear bases sociales en el PAN y piensa que la representación de los Consejeros es suficiente para darle impulso a su partido dentro del Frente.

En el caso de Manuel Granados no hay mucho que decir es gris, obediente y disciplinado. No tiene la fuerza suficiente como para darle firmeza a las bases sociales que aún quedan en su partido.

Si ante esta realidad se suma el relativo poder que cada uno de esos dos partidos tiene por separado y en su conjunto, podemos apreciar que es una minoría, incluso juntos.

Sin bases sociales, sin liderazgo y sin bastiones definidos a nivel electoral, poco puede esperarse de la unidad del Frente, a pesar de que se presenta como uno de los punteros junto con Morena para la Presidencia de la República, dejando al PRI en tercer lugar.

La consolidación de un frente electoral nacional todavía no existe aunque el membrete lo tengan arreglado ya con el INE.

No hay acuerdos en el interior del país sobre este híbrido ideológico y político que se presta a confundir el resto de las posturas partidistas al mezclarse la derecha con la izquierda dejando al centro, es decir, el PRI, sin posibilidades de triunfo alguno.

Esa confusión contribuye a crear indefiniciones a la hora del voto, favoreciendo al PRI, que es el partido más antiguo y por lo tanto con mayor identificación ante los electores. De tal suerte que el PRI podría pasar, con  muchos trabajos, por acierto del tercer lugar al segundo en la preferencia del electorado este 1 de julio, dejando en el sótano a un Frente que comienza a desinflarse.

Las alianzas electorales del PAN con el PRD, se crearon en el interior del país, con líderes naturales, con directrices definidas.

Ahora deben buscar entre varios de esos líderes uno que pueda unir a los panistas y los perredistas, pero se dedicaría a cohesionar a las militancias o a realizar una campaña de proselitismo, ambas tareas no pueden conjugarse sin descuidar una, y cualquiera de ellas si no se concreta anuncia derrota en las urnas.

En Morelos, el PAN no logró ponerse de acuerdo con el PRD en el reparto de candidaturas, particularmente a la gubernatura.

Granados Covarrubias, del PRD, anunció que Morelos buscará ir en alianza con los partidos Social Demócrata, que llevó a Cuauhtémoc Blanco a la alcaldía de Cuernavaca, y Movimiento Ciudadano, pero enfrentará en esa entidad al PAN.

Todo hace suponer que el Frente naufragará antes del 1 de Julio no sólo en el interior del país, sino en su estructura hacia la Presidencia de la República. Desde luego deberá enfrentar una acción beligerante que nunca ha padecido la guerra sucia del PRI, que ya prepara estrategias de desprestigio principalmente contra Ricardo Anaya, quien seguramente tiene la piel muy delgada y podría mostrar más hígado que cerebro con la menor provocación.

El Frente se desgasta antes de comenzar las campañas y agoniza antes de nacer.