La división

Por: José García Sánchez

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Postigo

Luego de poco más de cinco años de improvisación la división política no sólo llega al grupo en el poder sino al PRI, y a la estructura de gobierno.

El detonante fue la designación de José Antonio Meade Kuribeña que si bien no fue sorpresiva no deja de ser absurda para propios y extraños. Para los analistas serios, poco inclinados a las alabanzas, se trata de un candidato con el que quiere perder el PRI las elecciones; sin embargo, a pesar de lo que pudiera arrojar la lógica, el PRI quiere ganar con su candidato la Presidencia de la República. En los cuartos de guerra se toman las variables más extremas y sofisticadas para lograrlo.

Un orador aburrido, un burócrata obediente, un trabajador sumiso, un tecnócrata mediocre es el gran paladín del tricolor para suceder apoyo de sus oscuros personajes.

Y es ahí donde ocurre la primer división dentro del grupo ene l poder, porque para el equipo de campaña encabezado por el sargentito Aurelio Nuño, es necesario que Meade marque la diferencia con su antecesor, sobre todo tomando en cuenta que fue un sexenio antipopular en lo político y mediocre en lo administrativo, y esto último le toca responsabilidad al propio Meade.

Hay quienes dicen que Meade no tuvo que ver con la decisión del gasolinazo, por ejemplo, es verdad, nunca tuvo que decidir sobre ninguna política que le correspondía a sus diversas áreas dentro de la administración pública, tanto siendo empleado del PAN como del PRI.

Meade sólo obedecía, de ahí que haya sido seleccionado como candidato.

En este escenario, el equipo asignado a Meade por Peña, pide que en el discurso de campaña, el primero descalifique al segundo, de otra manera, aseguran, no se generará confianza.

Hubo tanto malo en este sexenio que quien quiera ganar en las urnas debe empezar por decir que no estuvo de acuerdo en algo de lo mucho absurdo e irracional que se hizo en la actual Administración, esto sin contar los actos de corrupción sin precedente.

Dentro del PRI no sólo está dividida la militancia entre grupo de poder y priístas, sino que la cúpula del tricolor siempre creyó que el Partido Encuentro Social sería su apéndice, el diseño y estrategia de dicho partido siempre se le atribuyó al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sin pruebas pero con muchas especulaciones al respecto; sin embargo, el hecho de que este partido se haya aliado a Morena, creó asombro y temor tanto en la militancia como en el grupo en el poder.

Hay quienes aseguran que en Encuentro Social no se mueve la hoja del árbol sin que lo ordenen desde Bucareli.

Divisiones en tiempos electorales al fin y al cabo. Especulaciones y rumores, como siempre ante la carencia de información real y oportuna desde el poder, y la tendencia de ese viejo PRI que no logra todavía poner el reloj de la política a tiempo, mientras sus hombrecillos aseguran que todo dentro del PRI es moderno y todo lo que está afuera de su partido representa el pasado.