La rebeldía mediática de Ivonne

Por: José García Sánchez

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Postigo

Como se había comentado en este espacio, la contratación de la agencia Cambridge hace previsible las acciones de quienes quieren inflar artificialmente la figura de José Antonio Meade, y pasan de la exaltación paroxística de su personalidad a la creación de un guión para lanzarlo al estrellato político.

La rebeldía de Ivonne Ortega fue tan repentina como efímera. A pesar de que sus argumentos en esos momentos podrían contener algo de solidez al exigir espacios para la mujer dentro de la candidatura del PRI, algo se escuchaba falso. Sonaba hueco, se sentía bofo.

Como si se tratara de la trama de una telenovela, desde antes se colocaron los roles. Y se asignaron posturas duras como la de Ivonne Ortega que posteriormente se reblandecieron ante la impactante figura de Meade, como el más panista de los priistas, o como el menos priista de los candidatos en la historia de ese partido.

Que una mujer fuera la disidente efímera tiene la intención de crear equilibrios en el interior del partido, pero al mismo tiempo mostrarla como una persona que se doblega ante la impactante personalidad el candidato.

Si esta puesta en escena es más lamentable aún las indecisiones de una priista que fue dirigente del partido pero nunca pudo desligarse de la dinastía a la que pertenece en la península de Yucatán.

Nadie puede negar que Ivonne sabía el nombre del candidato del PRI a la Presidencia de la República. Para el día en que pidió un lugar en el espacio de la sucesión presidencial ya había ocurrido la diarrea de adjetivos del Secretario de Relaciones Exteriores. Después se colocó el gran pretexto de las cuotas partidistas no pagadas durante un año, como un ejemplo que invitaba al resto de los militantes a ponerse al corriente con sus pagos.

La ex gobernadora de Yucatán es paisana de gran elector de candidatos del PRI que ha trabajado detrás del trono con gran influencia sobre las decisiones presidenciales desde el sexenio de Miguel de la Madrid. Es decir, Ivonne no puede hablar de desconocimiento en las entrañas del poder ni del nombre del candidato de su partido.

Así, Ortega, después de una semana de silencio, manifestó su abierto apoyo a la candidatura a la Presidencia de la República de José Antonio Meade, tras destacar la importancia de mantener la unidad en el PRI. Es decir, que lo que antes debía transformarse ahora debe mantenerse unido, como si un cambio sustancial dentro del tricolor, lo desmembrara.

Luego de realizar un video exigiendo justicia en el PRI para que pudiera llegar a ser candidata a la Presidencia de la República, bastó con hablar con el Presidente de la República para negociar, seguramente, un lugar en el espacio del próximo gabinete, en caso de ganar el PRI, desde luego.

Desde luego que Ivonne Ortega recibió el agradecimiento del gran candidato que le hiciera cambiar de opinión ante una militancia que empezaba a entregarse para seguir las ideas de la ex gobernadora.

Sumarse de la manera en que lo expresó públicamente a la  campaña de Meade, habla de una bipolaridad ideológica extrema, donde los estatutos del PRI quedan en segundo término y la distracción que encarna Ortega gana espacios en los medios.

La indignación mostrada por Ivonne Ortega ante la imposibilidad de poder concursar por la candidatura acusaba una salida próxima del PRI, pero no fue así, simplemente se plegó a los designios del gran elector, con o sin guión previo, para su protagónico telenovelero.