A PRI revuelto…

Por: José García Sánchez

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Postigo

Según la convocatoria del PRI tendrán un candidato oficial a mediados de febrero. El resto de los partidos llevarán, por lo menos, un mes en campaña simulada, discreta o soterrada.

El PRI lanzó una Convocatoria, aparentemente abierta a 9,100 delegados, cuando en realidad son oficialmente 6’600,000. Es decir, votarán por el candidato del tricolor los integrantes de un grupo controlable, manipulable. Habrá línea sin duda.

La ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, impugnará una Convocatoria a medias, publicada con un lapso enorme antes de la selección del candidato para detectar a los enemigos internos, pero también para saber con quiénes cuenta la cúpula del partido para realizar acciones poco legales, que en el tricolor ya forman parte de sus usos y costumbres, como es el ejercicio del fraude electoral.

La airada respuesta de Ivonne Ortega exige de congruencia total, es decir de su renuncia al tricolor si en realidad la indignación de la parcialidad de la convocatoria es auténtica. De otra manera, podría pensarse que forma parte de la misma puesta en escena.

Lo cierto es que el PRI está dividido. La gran mayoría de los delegados de ese partido no participarán en la selección de su candidato, son muchos para ser cooptados. Esos que suman más de cinco millones en términos reales, no estarán de acuerdo con la reacción de la convocatoria ni con el candidato sugerido discreta pero contundentemente, por la cúpula del poder.

La división próxima del PRI dañará el proceso electoral en su totalidad, afectará a ese partido y desgastará, más aún, el poco prestigio que le queda a la autoridad electoral, el INE.

El hecho de lanzar una Convocatoria para esperar resultados tres meses después condena al PRI a guardar silencio respecto a su posible candidato o sacarlo de inmediato a través de los medios para que la ventaja, de por sí importante, respecto al tricolor, sea menor.

Si el PRI se tarda en aparecer el abanderado deberá tener a un súper candidato para la Presidencia, no lo tiene, por lo menos dentro de sus filas.

Esto quiere decir, que al dictar la línea de especulación y rumor el secretario de Relaciones Exteriores, estas serán las características no sólo de la pugna por la candidatura al interior del partido, sino que al enturbiar el agua, los ganadores de ahora, podrán ser los perdedores de mañana. La especulación como información, los distractores como  protagonistas de los tiempos electorales y los rumores acerca de todos los hechos y personajes de la política serán la herramienta principal de la falta de certeza, precisión y puntualidad a la hora de informar sobre los resultados electorales.

Se trata de acostumbrar a la población a la duda, a la parcialidad, al desmembramiento de la realidad, a la segmentación de la lógica.

La diarrea de elogios de Videgaray hacia Meade fue planeada. El aparente regaño del Presidente, también. No es posible pensar que contratando empresas internacionales como Cambridge, este tipo de dislates sean accidentales.

Si las urnas no pueden apreciarse con la claridad necesaria, sus resultados serán borrosos, casi imperceptibles.

Es simplemente el anuncio de una turbia campaña donde la penumbra de la imprecisión y la ambigüedad tratará de ganar terreno a la equidad, a la certeza, a la verdad, a la democracia, en una palabra.