Independientes, mucho ruido, pocas nueces

Por: José García Sánchez

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Postigo

En las trampas de las redes sociales suelen caer los propios cazadores. Las nuevas herramientas de publicidad y propaganda en estos días son boomerang que descabezan a quienes los lanzan al espacio si no saben utilizarlas.

Así, las personas en el espacio cibernético que tienen “seguidores” piensan que lo son en el más amplio sentido del término. No es así.

Los usuarios de Facebook exhiben exorbitantes números de amigos, pero tampoco lo son.

El Twitter y el Facebook, carecen de lealtad y no todos los que se registran guardan fidelidad, menos aun sacrificando su privacidad que en ese universo se vuelve vulnerable. En su infinita ingenuidad los precandidatos independientes sufren el resultado de sus inclinaciones repentinas por la política que ven abierta las puertas de la administración pública en altos niveles.

Para algunos concursantes a las urnas en la independencia aparente por un puesto de elección popular, los seguidores en Twitter y sus amigos en Facebook les garantizaban buena parte de las firmas para convertirse en candidatos, sobre todo en el caso de quienes buscan la postulación hacia la Presidencia de la República.

Hasta el lunes 30 de octubre, por ejemplo, Margarita Zavala había reunido 35 mil firmas de ciudadanos, menos del 5% de las 866 mil 593 exigidas para obtener el registro como candidata presidencial sin partido. A pesar de que cuenta con  20 mil 139 auxiliares para recaudar firmas por todo el país. .

La fecha límite es el 12 de febrero de 2018. Es decir, tiene menos de 100 días para recabar 831,593 firmas, equivalente al uno por ciento de la lista nominal del INE, sin tomar en cuenta a los mexicanos en el extranjero con derecho al sufragio.

Lo malo es que en el caso de Margarita, la más popular entre los independientes, tienen tiempo suficiente pero ya se le terminó el universo de firmantes que pueden llevarla a la candidatura.

La desesperación en el equipo de campaña de la ex primera dama, compuesta sólo por familiares, llevó al ex presidente Felipe Calderón a convocar a firmar, a través de las redes sociales, por ella. Lejos de acercarse firmas las recriminaciones contra el ex presidente se multiplicaron. Margarita terminó por darse cuenta de que su marido no es un buen compañero de campaña sino un verdadero lastre.

Esta situación sucedió con más de la mitad de los presuntos candidatos independientes a puestos de elección popular que pensaron que los seguidores y los amigos lo eran de verdad, es decir, de carne y hueso. Es decir si a Margarita Zavala, a menos de 100 días del plazo cumplido no reúne ni el 5 por ciento, ¿qué pasará con otros oportunistas como Ríos Piter, Ferriz de Con o El Bronco?

Patricio Ballados, director de Prerrogativas del INE, quien se ha eternizado en ese cargo desde hace casi 20 años, anunció que presentará la próxima semana una actualización de la aplicación para facilitar a los aspirantes independientes el proceso para obtener una candidatura.

Las redes sociales no son universales ni infalibles. Esta herramienta debe recobrar su calidad de objeto y no de sujeto. Sus limitaciones no sólo existen sino que deben ser analizadas por quienes han hecho de su ejercicio una especie de religión, donde los santos y deidades no se ven pero deben estar en algún lugar del universo.

Si las virtudes y defectos de las redes fueran adoptadas en su exacta dimensión podría verse un claro engaño de parte del INE hacia la ingenuidad de cientos de personas que se la creyeron, a pesar de no ser nuevos en la política y que consideran que la independencia es una buena ocurrencia para nutrir su currículum vitae.

La sobrevaloración de una herramienta confundida como un fin en sí misma, llevará a más de un precandidato independiente a la frustración y a la derrota de su propia esperanza. Pero sobre todo, fortalecerá al poder que quiere aparentar que algo cambia en materia electoral, cuando en realidad nada se mueve, ni México se mueve.

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