Cuando Internet no era la panacea

Textos en libertad

(2ª. de 3 partes)

Por José Antonio Aspiros Villagómez

Cuando las “autopistas” de la información -léase Internet- surgieron en 1969, el mundo no imaginó la revolución que daba inicio, ni tampoco las oportunidades alternativas de consulta que tendrían después las bases de datos digitalizadas.

Hace apenas 30 años se trabajaba sin esos recursos tecnológicos, pero los resultados no dejaban que desear. Sólo era cuestión de tener a mano las fuentes adecuadas de consulta, y adelante.

Así trató de testimoniarlo este tecleador en el siguiente texto, que escribió para el periódico promocional ‘Notimex’, año 1, número 1, de junio de 1986:

“¡Asesinaron a Olof Palme!”, entró gritando el cablista a la oficina del editor en jefe de turno esa tarde, y éste simultáneamente ordenó enviar el “flash”, avisó a los superiores de la Agencia y se comunicó al área de Servicios Especiales para pedir la semblanza y otros materiales de contexto.

“Nerviosos, pero organizados, los redactores de Servicios Especiales dejaron sus quehaceres habituales, y en menos de una hora -inclusive antes de que llegara la ampliación de la noticia- ya tenían lista la biografía de Palme, un reportaje sobre Suecia y en preparación, otro sobre terrorismo.

“La redactora encargada del material gráfico y escrito que se recibe por intercambio con agencias nacionales de otros países, suspendió la selección de fotos que enviaría esa noche a través de Telefotografía y se puso a consultar anuarios y enciclopedias. Otros redactores que trabajan sobre crónicas, análisis y panoramas de tópicos muy diversos, pero todos de actualidad, revisaron historias de atentados y magnicidios, mientras el ayudante buscaba tanto en los archivos de la propia oficina como en el Centro de Documentación, datos recientes sobre actividades de Palme, tales como su visita a México unos meses atrás.

“Al final de la jornada, el equipo de Servicios Especiales quedó satisfecho con su trabajo. Había podido cumplir con su rutina de tres “features” al día; revisión, selección y tratamiento de materiales llegados de países extranjeros y organismos internacionales; despacho de fotografías y cartones políticos; actualización de su archivo y, además, dos textos sobre la muerte de Olof Palme y uno en preparación para el día siguiente.

“Acontecimientos como el terremoto en México el 19 de septiembre pasado, o la tragedia del Challenger, siempre sirven para romper las rutinas en la pequeña, pero completa oficina encargada de estos asuntos. Siempre existe un redactor de guardia esperando ser requerido para materiales urgentes de contexto, quien mientras lo llaman trabaja en la elaboración de semblanzas de personalidades del ámbito local o mundial, que generalmente están listas cuando se necesitan.

 “Aparte, Servicios Especiales despacha cada año más de mil artículos de actualidad o de divulgación y transmite unas 500 fotografías de las que recibe del extranjero. A nueve países envía por intercambio medio centenar de reportajes y unas 250 gráficas de aspectos mexicanos. Lo del día, desde luego, se maneja en la redacción general.”

Hasta aquí, la transcripción. Tal vez sea necesario informar que Olof Palme fue primer ministro de Suecia entre 1969 y 1976 y, en un crimen nunca aclarado, un desconocido lo asesinó en una calle de Estocolmo el 28 de febrero de 1986.

Y pertinente también comentar que, después de haber sido jefe de redacción, este tecleador estuvo a cargo de Servicios Especiales de Notimex entre 1981 y 1993, en alternancia con otras funciones, entre ellas atender la operación de los convenios bilaterales con diversas agencias de noticias y con el pool informativo de los Países No Alineados.

En ese 1986 ya existían computadoras en red con un servidor central, para las mesas de redacción, pero al área de Servicios Especiales nunca llegaron y siempre se trabajó con máquinas mecánicas.

Pero en general, en Notimex no hubo Internet y un sitio web propio, sino hasta los años 90. Libros, revistas, periódicos y documentos diversos, eran en su lugar las fuentes documentales de consulta.

(Concluirá)

(La primera parte se tituló ‘Los reporteros, hace tres décadas’)