Rudo cobro de facturas; fin al hartazgo

Por: Jorge Herrera Valenzuela

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Ráfaga

Indiscutible el “carro completo” que la ciudadanía le otorgó, mediante el voto, a Andrés Manuel López Obrador y a su planilla de candidatos en la Capital del País. Con menos de cuatro años de vida como partido político Morena ganó la Presidencia de la República, las gubernaturas de Tabasco, Chiapas, Morelos y Veracruz,  conquistando, además, mayoría en el Congreso de la Unión o sea en el Senado y en San Lázaro. “Barriendo” en todos los Estados, con excepción de Guanajuato que carlos salinas de gortari les regaló cuando era Presidente de México. Borrados del mapa político el PRI y el PAN, dejando respirar al Movimiento Convenenciero (¡perdón!, Ciudadano) en Jalisco, donde el joven Pedro Kumamoto perdió.

Triunfaron la paciencia, la perseverancia, la terquedad, la obsesión. Es la primera vez en nuestra historia que un hombre juega tres veces, en forma consecutiva, para lograr el triunfo. Andrés Manuel lo dijo hace seis años que “la tercera, es la vencida”. Su excompañero de andanzas políticas y de partido, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, en 1988 se dejó vencer por “la caída del Sistema y no peleó; después respaldado por el PRD, fue postulado dos veces más, sin éxito alguno.

Uno de los lectores de mis comentarios semanales, expresó: “Mire, ya vimos que el PRI, el PAN y el PRD son iguales, iguales de corruptos. Ahora vamos a darle oportunidad a otro, así ponemos fin al hartazgo en que hemos vivido”. Las generaciones de mexicanos nacidos entre 1960 y 1985, así como los que hoy primera vez han ido a las urnas, me dijeron “nosotros desde que tenemos uso de razón, solo hemos oído hablar de corrupción y de violencia. ¡Ya estamos hartos!”.

 Como político activista desde los 23 años de edad, en 1976, López Obrador dijo ser víctima de fraude electoral en 2006 y protestó con “violencia pacífica” y en 2012 al ser nuevamente derrotado en las urnas, cambió de táctica, principiando su tercera campaña dialogando con la gente de los más apartados y olvidados pueblos, recorrió municipios nunca visitados por funcionarios ni políticos. A todos les habló de un cambio social, político y económico.

La verdad es que mientras más de la mitad del total de electores depositaron su voto a favor del tabasqueño, la otra mitad simplemente emitió su voto “porque López Obrador será un dictador”, “mejor votaré por el que va en segundo lugar, porque no quiero que gané López Obrador” y quedó demostrado que el pueblo mayoritariamente no quiere saber nada de priistas, panistas ni de perredistas. Lo único cierto es que a Morena se le colaron hasta expresidentes del PAN, “distinguidos” miembros del PRI y los perredistas que integraban “tribus”.

Otro de los factores que mucho influyó en la determinación de mujeres y hombres, al ejercer su derecho de elegir a sus gobernantes y a sus legisladores, fue –y está vigente—la pésima administración sexenal que está por concluir. La corrupción, la impunidad, la inseguridad y la imparable ola de asesinatos en el proceso electoral, caracterizarán, para siempre, al gobierno de Enrique Peña Nieto  que permitió los saqueos de gobernadores, los negocios ilícitos de sus colaboradores, los millonarios apoyos de Odebrecht. Todo esto último producto de la egolatría y la soberbia del hombre que fue apabullado, electoralmente, en su natal Atlacomulco, Estado de México.

López Obrador calmó a los nerviosos con sus discursos la noche del domingo y las primeras horas del lunes. El primero lo pronunció en un espacio de conocido hotel capitalino, después lo hizo en su lugar preferido: el Zócalo, la Plaza de la Constitución, en el mero corazón de la Capital del País. Sereno, con un lenguaje muy apropiado para el momento, Andrés Manuel habló ante la multitud que llenó la explanada monumental, frente a Palacio Nacional, a un lado de la Catedral Metropolitana. A “los viejitos” les reiteró que desde el primer día de su sexenio, el sábado 1 de diciembre de 2018 dispondrá que sea duplicada la pensión alimentaria, con la novedad de que será con carácter nacional. Esa prestación social la impuso en sus días de jefe de Gobierno del Distrito Federal.

PREGUNTA PARA MEDITAR:

¿La derrota que infligió el pueblo a los partidos políticos, PRI, PAN y PRD, hará reaccionar a sus dirigentes y emprender inmediatamente la recomposición total de sus estructuras?