¡Al fin!, no más angustias futboleras y cierre de las sangrientas campañas

Por: Jorge Herrera Valenzuela

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Ráfaga    

Se cumple cabalmente el dicho de que todo principio tiene un final y como decía mi querido amigo Fernando Marcos, en el minuto 89 de un partido de fútbol, “el último minuto, también tiene sesenta segundos”, así lo aplico cuando llega a su término la más sangrienta e inútil campaña político electoral, de nuestra historia. Sí, este miércoles 27 de junio de 2018, sabremos si la Selección Mexicana entra a los Octavos de Final del Campeonato Mundial de Fútbol Rusia 2018; eso se sabrá a las 11 de la mañana y por la noche se silenciarán los tres y mil pico de candidatos que participarán en las elecciones del próximo domingo.

 Se “cierran” las tareas proselitistas, en las que “ya saben quien” dice estar seguro de que nada impedirá su triunfo, aunque una veintena de sus seguidores vociferan en las puertas del Instituto Nacional Electoral, al Sur de la Ciudad se México, que “ahí adentro se está preparando el fraude contra el pueblo”. Gritan, insultan con palabras soeces y exigen que el presidente del INE los reciba para decirle “que no se atreva a consumar un fraude”. 

Así es y les platico, les comento, que un triunfo más de los seleccionados aztecas, en el certamen deportivo más popular e importante, a nivel mundial, tendrá un impacto impredecible. Será la primera vez, desde 1930, que el futbol nacional logre la alta calificación bajo la dirección de un colombiano, Juan Carlos Osorio, al que antes del 17 de junio, todos, aficionados o no, lo criticamos hasta el extremo de que no faltaron los que pedían su renuncia. Nada está escrito, porque los rivales, procedentes de Suecia, también quieren un boleto para seguir en la competencia.

Desde luego, hay muchos mexicanos que no aplauden a los futbolistas que derrotaron a los de Alemania y a los de Corea del Sur. Respeto su sentir y pensar, como ocurre en el caso de las preferencias por los candidatos presidenciales, cuyo final muchos lo anticipan diciendo que “no hay más que López Obrador”, lo dan como el salvador de la Patria. Con él se acabará la corrupción, la violencia, los asesinatos, el narco huirá y los viejitos tendrán doble pensión alimentaria junto con “los ninis” que recibirán mensualmente más de 3 mil pesos.

Mientras “son peras o son manzanas”, aceptemos que si el representativo de México continúa jugando coordinada y certeramente, los directivos de los equipos del fútbol profesional deben de percatarse de que su negocio aumentará, siempre y cuando sean menos ambiciosos y mejores patrones. El hecho de una excelente participación en la justa mundial, coloca al fútbol mexicano en un nivel destacado y que habrá que sostener.

Bueno, pero se preguntarán ustedes, ¿por qué mezcló el deporte con la política? Bien, primero aclaro que, en este momento no hay política ni políticos; más adelante lo explicaré. La atención de millones de mexicanos está centrada en lo que se desarrolla en Rusia 2018. Las actividades no se han paralizado por largos espacios, gracias a los horarios mañaneros de los encuentros. Las jubilosas celebraciones en El Ángel de la Independencia, en La Minerva de Guadalajara, en la Macro Plaza de Monterrey, son el claro reflejo de la reacción popular.

Baste comentar que los mítines de los candidatos presidenciales, no se suspendieron, se vieron afectados por la ausencia de cientos de personas que prefirieron seguir el desarrollo del juego México-Corea del Sur. Estos diez días del Campeonato Mundial de fútbol son de un relajamiento frente a la hostigosa difusión de mensajes de los tres principales contendientes, los dizque debates que fueron programas de televisión donde reinó el insulto, la descalificación, la difamación y lucimiento (?) de los llamados moderadores.

El deseo de la población, en todo el territorio, es que ya se frene la ola de asesinatos. Nunca en nuestra historia se han registrado tantas muertes violentas de candidatos, sin olvidar que en el Siglo XX, en la moderna época de los gobiernos sexenales, dieron muerte al candidato presidencial priista Luis Donaldo Colosio Murrieta y al guerrerense José Francisco Ruiz Massieu que estaba encaminado a líder de la Cámara de Diputados; ambos sucesos están registrados en 1994, semiaclarados por la detención de los correspondientes autores materiales, pero hasta ahí.

Quedaba pendiente explicar que no hay política ni políticos, en esta etapa electoral. La política es una actividad que se desarrolla, desde siempre, para progresar, para mantener paz y tranquilidad, para dar un servicio a la sociedad. Hoy, simplemente, no lo tenemos. De los contendientes presidenciales solo el tabasqueño es político de carrera y los otros dos no lo son ni a la carrera, tal vez encajen en el terreno de los tecnócratas; el regiomontano “independiente” es un expriista carente de ideología política.

PREGUNTA PARA MEDITAR:

¿Podremos celebrar jubilosamente el triunfo de nuestros futbolistas, así como la paz y la tranquilidad en las elecciones federales, estatales y municipales?