En el pecado lleva la penitencia, ¡ni modo!

Por: Jorge Herrera Valenzuela

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Ráfaga

Es cierto que no todo lo registrado en este sexenio gubernamental, que terminará el nada lejano viernes 30 de noviembre, debemos de vaciarlo en una sola canasta. Tuvo razón el Presidente Enrique Peña Nieto, al hablar en el aniversario de la fundación del Instituto Politécnico Nacional, porque hay logros nacionales e internacionales, pero que jamás fueron cacaraqueados en su momento y los mexicanos de todo el país no se enteraron de lo positivo, pero secundaron a los críticos de mesas de café, de banqueta, así como a los dirigentes de la partidocracia.

Peña Nieto no trazó una política de información y de comunicación hacia sus gobernados. Sus dos “asesores”  no permitieron que se estableciera una línea directa con el pueblo, con los gobernados. Luis Videgaray Caso y Aurelio Nuño Mayer influyeron de tal forma que Peña Nieto sacó de su primer equipo al hombre experimentado y ampliamente conocido  en los medios informativos, que le cubrió las espaldas seis años en el gobierno del Estado de México e hizo brillar la imagen de un gobernador sin la más mínima experiencia en la vida nacional, porque no había salido de Toluca. Peña no fue diputado federal, no ocupó un sitial en el Senado, nunca figuró en un gabinete presidencial ni como oficial mayor.

El sinaloense David López Gutiérrez durante los primeros meses del sexenio era una verdadera estampilla del Presidente de México. Aparecía siempre a espaldas de su jefe, pendiente de todo lo que sucedía en las entrevistas banqueteras y siempre mantenía relación con los reporteros, con los jefes de información y con los directores de diarios, de noticiarios de radio y televisión, con los articulistas, con los columnistas. Se anuló la Dirección de Comunicación Social de la Presidencia y se creó el puesto de “vocero presidencial”, recayendo el cargo en un individuo antipático, engreído, sin la menor gracia para ser comunicador.

Ahí estuvo el error del Presidente Peña Nieto. Para él solo determinadas personas fueron sus contactos con el exterior de las oficinas de Los Pinos. La televisión y particularmente Televisa. Los demás medios no existieron en este sexenio. Se habla, se informa, que se gastaron miles de millones de pesos en publicidad, ni quien lo dude. Sin embargo la imagen institucional de la Presidencia de la República está por los suelos. Nadie valora los puntos positivos del trabajo sexenal, simple y sencillamente porque nunca se supo llegar a la ciudadanía.

Comento que Peña Nieto aceptó las presiones para que en marzo de 2015 David López “renunciara” a seguir en su despacho de Los Pinos para irse de candidato a diputado plurinominal. El sinaloense, uno de los integrantes del famoso “Chilorio Power”, trabajó en el Estado de México con los gobernadores Alfredo del Mazo González, Emilio Chuayffet Chemor y Enrique Peña Nieto. Estuvo en Comunicación Social en la Secretaría de Energía, en la Comisión Federal de Electricidad y fugazmente en el gobierno de Sinaloa, con mi gran amigo Renato Vega Alvarado. Preciso y aclaro que desde marzo de 1994 no he tenido ni el saludo con David.

De ninguna manera soy afecto a hacer comparaciones, porque cada quien tiene su momento y su oportunidad, máxime cuando se detenta un cargo de la administración pública, en cualquiera de los tres niveles. Sin embargo es de comentarse que la importancia de saber manejar la información oficial, la entendieron los hombres que llegaron a Presidente de México como el adusto y seco Ruiz Cortines nombró a Humberto Romero “secretario de prensa”, otorgándole plena confianza. Qué no comentar de López Mateos, quien mantenía estrecha y amigable relación con los reporteros y fotógrafos de prensa, ¿verdad mi fraternal Jaime Andrés Arroyo? No podemos olvidar que en la frustrada campaña del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, su jefe de prensa lo fue el chihuahuense Liébano Saénz que propició una comunicación directa de los diaristas con el sonorense.

PREGUNTA PARA MEDITAR:

¿El Presidente Peña Nieto estará consiente de que el haber anulado a su costosa Dirección de Comunicación Social, evitó que sus grandes obras fuesen aplaudidas por el pueblo?