Roberto Villareal (3)

*Porros de Morena, agredieron a panistas y a funcionarios del Instituto Electoral Poblano.

*Dos legisladores electos encabezaron el motín en un hotel poblano, pérdidas millonarias.

Por: Roberto Villarreal

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Como en los viejos tiempos en que las hordas del Peje- ahora AMLO- llevaban a cabo bloqueos, plantones y motines, un grupo de legisladores electores, simpatizantes de Morena y porros irrumpieron con violencia en un salón de céntrico hotel de la ciudad de Puebla, para reclamar a golpes lo que no ganaron en las urnas.

Atrás quedó el falso reconciliador discurso de Andrés Manuel, indiscutible ganador de la contienda presidencial, luego de casi 19 años de campaña; con esta acción violenta, quedó para la historia aquella frase mil veces repetida de  “no se ha roto ni un vidrio”

La turbamulta, encabezada por los legisladores del “Movimiento de Regeneración Nacional,” José Juan Espinosa y el ex priista Alejandro Armenta, diputado y senador virtualmente electos, invadieron a un salón de un hotel MM; golpearon a escrutadores y funcionarios del Instituto Electoral poblano, rompieron documentación electoral y causaron destrozos estimados en casi tres millones de pesos.

La repetida perorata del Peje, de que “no se ha roto ni un solo vidrio”, siempre presente en sus discursos del Peje, ya en funciones de Presidente de la República, a pesar de no tener la constancia de mayoría, quedó demostrado que, tiene doble moral y doble discurso.

Los agresores, que pueden considerarse como la nueva “Mafia del Poder” ahora de color moreno, rompieron el clima de civilidad que demostraron los candidatos derrotados, Ricardo Anaya Cortes, candidato de la coalición por México al Frente y José Antonio Meade Kuribreña, de Todos Por México, que reconocieron su derrota en las urnas.

Los porros de AMLO, (antes Peje), rompieron sillas, mesas, escritorios, puertas de uno de los salones del Hotel M&M de la ciudad de Puebla, con el pretexto de que allí se cometían actos de “mapacherías” para favorecer a la candidata del Frente, Martha Erika Alonso de Moreno Valle.

No aceptaron la derrota del ex perredista, ahora morenista Luis Miguel Barbosa.

Los virtuales legisladores por MORENA, en lugar de presentar una denuncia ante la Fepade. Y apoyados por pandilleros de colonias precaristas,  rompieron con palos bocas y narices de funcionarios y de militantes panistas que se encontraban en ese local, revisando los cómputos distritales con copias de las actas de la elección de gobernador, documentación que tienen todos los partidos políticos.

Al tradicional estilo del Andrés Manuel agitador del siglo pasado, cuando bloqueaba pozos petroleros en su natal Tabasco; en sus fructíferas marchas a la ciudad de México, para acampar en el Zócalo que desalojaba luego de un pago millonario por “desgaste físico”.

Del inolvidable plantón en el corredor Zócalo-Auditorio y muchos episodios subversivos difíciles de olvidar.

Aún están presentes, a pesar de su triunfo en la jornada electoral del pasado primero de julio.

El Movimiento (que no partido político) ganó en casi todo el territorio nacional, por lo que no se puede alegar fraude, pero no obtuvo los votos necesarios para llevare al Palacio de Gobierno Poblano a Barbosa, quien clama fraude.

En especial el perdedor, quien cambió su camiseta amarilla y negro por la de Morena, no acepta su fracaso en las urnas a pesar de que la panista Martha Erika Alonso ya recibió su constancia de mayoría.

Exige la anulación de la elección para la gubernatura, pero no la presidencial que favoreció al Peje.

Lo que no ganaron en las urnas lo quieren arrebatar a la mala, al viejo estilo de Andrés Manuel López Obrador, en sus cuatro derrotas electorales. Dos al gobierno de Tabasco y dos en la contienda presidencial.

Los porros de Morena, con playeras de su “movimiento”, para que no quedará duda de sus orígenes demostraron su bajo nivel de civilidad,

El diputado electo José Juan Espinosa Torres, tiene negros antecedentes, fue militante del Partido Movimiento Ciudadano, fue fiel partidario de Rafael Moreno Valle, a quien ayudó a ganar el gobierno de Puebla, fue diputado local y como no alcanzó “hueso” en forma conveniente y para demostrar convicción ideológica se cambió a las huestes de Morena.

El ex priista Alejandro Armenta Mier  —senador virtualmente electo— fue presidente municipal de Puebla por el PRI, es poseedor de varias agencias de automóviles.

Ambos legisladores morenistas encabezaron la turbamulta, que con el pretexto de que en el salón era la sede de una mapachería con urnas rellenas de votos a favor de la candidata del PAN, Martha Erika.

La estrategia de ataque la organizó el policía. Adolfo Karam, que ordenó la aprehensión ilegal de la periodista Lydia Cacho en diciembre de 2006 y se enfrentó a punta de pistola a las autoridades del entonces gobernador Mario Marín. Existen versiones, que detrás de la irrupción al hotel MM, estuvo el ex “gober precioso”.

Las “pruebas” que encontraron los porros con fuero próximo fueron: una sábana con resultados electorales sin ningún valor copias de actas de casilla a la que todo representante de partido tiene derecho.

La gresca se llevó a cabo justo cuando el jefe de ellos, el ganador de la contienda electoral presidencial, Andrés Manuel López Obrador, emitía un discurso conciliador, muy diferente a sus agresiones verbales de candidato. 

Se puede decir que los porros de MORENA y de Miguel Barbosa le echaron a perder el día al virtual presidente electo.

Y no son los únicos, en las filas del eje, están otros personajes descalificados, que tendrán fueron y una jugosa dieta mensual: Gerardo Fernández Noroña; Manuel Huerta Ladrón de Guevara, Delfina Gómez, Ricardo Monreal, Pablo Gómez, Aleida Alavez, Alejandro Encinas, Virgilio Caballero y una, muy larga, que seguramente aprobará todas las propuestas del Peje.

Miércoles, 27 Junio 2018 13:20

CDMX sin Ley

Escrito por

Por: Roberto Villarreal

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La Ciudad de México CDMX, antes Distrito Federal, es ahora campo de batalla de los cárteles de la droga, del crimen organizado, que fue mil veces negado por el futuro Senador de la República, Miguel Ángel Mancera.

Los hechos de violencia se suceden por todos lados, el crimen organizado y el improvisado también, cometen sus fechorías con toda impunidad, a todas horas del día y en todas las Delegaciones de la ciudad capital.

El reciente hallazgo de dos cadáveres desmembrados en la avenida Insurgentes la más larga de la ciudad, en su zona norte y la más importante de la Capital y a unos metros de un cuartel de policía, revela que no hay gobierno.

El relevo en el mando como “Jefe” de Gobierno, José Ramón Amieva y sus “responsables” de seguridad, el Secretario del ramo, Hiram Almeyda y el Procurador General de Justicia, Porfirio Garrido, son figuras decorativas ante la gran ola delictiva.

La muerte violenta es cotidiana en las calles de la ciudad, es común enterarse de balaceras en diversos rumbos, lo mismo en las vías principales, que, en la zona de Tepito, en la avenida Observatorio, y en las dos Delegaciones más peligrosas la Gustavo Madero y la de Iztapalapa, en suma, en gran parte de la ciudad de México.

Los llamados chilangos, viven con miedo, a partir de las siete de la noche se refugian en sus domicilios, o salen con el temor de ser asaltados y de no ser auxiliados por los uniformados, que, en la mayoría de los casos, están coludidos con el hampa.

El “Jefe del Gobierno de la ciudad”, una vez que reconoció la existencia de cárteles de la droga, se comprometió a “brindar la paz”, para que los millones de capitalinos puedan vivir o sobrevivir con tranquilidad.

Mancera, el futuro Senador por decisión de “ya sabes quien”, no le heredó el trono; le dejó una ciudad dividida, con miedo, incendiada, con colonias en las que el crimen organizado o improvisado, realiza las funciones de la autoridad y lo más graves, zonas en las que los uniformados no suelen patrullar.

Los mercados populares y sobre ruedas, están sometidos a la extorsión, al cobro de derecho de piso. Quien paga, tiene la seguridad para vender

El clima de violencia no es exclusivo de la Ciudad de México, el homicidio cotidiano de policías (la ocurrida en el municipio de Amozoc, en el Estado de Puebla, no fue por enfrentamiento, fue por ejecución y con el tiro de gracia) también de autoridades municipales y lo más grave de candidatos a cargos públicos, los criminales han impuesto su autoridad sobre las estructuras tradicionales del poder.

Los cotidianos asesinatos se han vuelto "normales" que ya nadie se asombra, ni los ciudadanos y muchos menos las “autoridades”, que solo fingen que cumplen con su deber y hacen declaraciones que nadie les cree.

A unos días de que millones de mexicanos decidan quién será el Gran Tlatoani por ser años (o más) se ha dado cuenta de la falta de propuestas para terminar o por lo menos controlar la inseguridad y justicia..

Los hechos diarios de sangre, demuestran que la violencia y las organizaciones criminales crecen y prosperan en regiones donde los tres niveles de gobierno, Federal, estatal y municipal, no tienen los recursos, el personal capacitado y los instrumentos de coordinación, debido a que pertenecen a partidos políticos distintos.

Las diferencias políticas entre el actual Presidente, los Gobernadores y Ayuntamientos generan falta de cooperación en el área más sensible que puede manejar un gobierno: otorgar seguridad a los millones de mexicanos que exigen vivir en tranquilidad.

Bienvenida la alternancia de partidos, pero cada uno de estos cambios políticos deja márgenes de riesgo para que las diferencias políticas se reflejen en problemas de descoordinación. Si las premisas de la doctora Ríos permanecen vigentes, México está al borde de alzas insospechadas en la violencia y la inseguridad.

El próximo gobierno deberá aplicar mano dura para arrebatarle al crimen su soberanía sobre el territorio nacional para preservar las vidas de millones de mexicanos.

En el más reciente informe, sobre la Violencia Política en México, elaborado por la Unidad de Análisis en Riesgos de Seguridad de Etellekt Consultores se asegura lo siguiente

“Durante los primeros 8 meses del proceso electoral se han contabilizado un total de 305 agresiones, directas e indirectas, en contra de actores políticos y familiares.

Los ataques dejaron saldo de al menos 93 políticos asesinados, 35 de los cuales eran precandidatos y candidatos, también autoridades electas y dirigentes de partido, en especial en el ámbito municipal; adicionalmente 44 familiares de políticos también perdieron la vida

Sólo en las dos últimas semanas han ocurrido tres asesinatos. El día 31 de mayo, en Guerrero, mataron a Rodrigo Salado Agatónal quien era candidato del PRI-Verde a una regiduría del municipio de San Marcos (Guerrero); el dos de junio en la madrugada fue encontrada sin vida Juana Maldonado candidata a diputada local por el Partido Verde.

Ella se postulaba por el distrito II con cabecera en Huachinango (Puebla). La misma madrugada del dos de junio, en Oaxaca mataron a Pamela Itzamaray Terán Pineda candidata a presidenta municipal de Juchitán (Oaxaca) y postulada por el PRI-PVEM. El pasado viernes 8 de junio en Piedras Negras (Coahuila) a la salida de un debate, un sicario mató a Fernando Purón Johnston, candidato a diputado federal y postulado por el PRI. Y los que se acumulen.

Las autoridades federales, en su afán de explicar los crímenes, a la fecha no aclarados, aseguran que algunas de estos hechos no guardan relación con el proceso electoral o bien que las personas asesinadas mantenían relación con el narcotráfico.

Sin embargo, parece precipitada, evasiva y poco responsable dicha declaración que  el asesinato de un candidato no guarda relación con el proceso electoral.

El magnicidio tiene como finalidad mandar un mensaje de comunicación política al Estado y a la sociedad: nadie, ni si quiera el propio Estado, puede imponer reglas a las reglas de los criminales.

 

Viernes, 10 Noviembre 2017 14:46

Alberto Anaya, del PT es Paje del Peje

Escrito por

Por Roberto Villarreal

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El presidente vitalicio del Partido del Trabajo, Alberto Anaya Gutiérrez con voz plañidera gimoteó que "me quiere quitar el registro", porque apoyo la candidatura a la Presidencia de México de don Manuel López Obrador.

Denunció que el Gobierno de la República y el Partido Revolucionario Institucional, han iniciado una persecución en contra suya y de sus dirigentes, con el malsano propósito de que las autoridades "congelen los recursos económicos del PT y con ello la pérdida del registro de su partido".

La campaña -de acuerdo con la denuncia de Beto Anaya, como le dicen sus incondicionales, se inició a partir de que entregó su partido al dueño del Movimiento de Regeneración Nacional, es decir a los brazos del Pejelagarto.

A partir de ese momento, se transformó en un ser inmaculado, limpio de todas las culpas y listo para recibir sus alas de querubín, de acuerdo con su edad.

Ahora, el líder nacional del Partido del Trabajo, está plenamente perdonado de todos “sus pecados”, puede usar todas las tribunas para denunciar que casi es perseguido político, todo por ser aliado del Peje.

Pero Anaya tiene una larga cola como delincuente, pero al ser aliado del Peje, está perdonado de los delitos cometidos durante su existencia delictiva.

Con los años que tiene al frente del PT, es el "político de izquierda" más acaudalado, con más de 250 millones de pesos de patrimonio, lo que revela que uno de los negocios más lucrativos que existen en nuestro país, y sin hacer inversión alguna, es tener la franquicia de un partido político nacional.

El titular de ese partido político nacional, recibe cada año y en cada jornada electoral, millonarias cifras de dinero, salido de las arcas federales, producto de nuestros impuestos.

Además, Anaya y corifeos pueden aumentar sus ganancias al alquilar las siglas de su partido y sus legisladores, al mejor postor, bajo la figura de "alianza".

Alberto Anaya Gutiérrez, está considerado como el "líder izquierdioso" que más se ha enriquecido en sus casi 30 años de encabezar el PT, debido a los generosos privilegios que detenta; por sus "dietas" como legislador.

El PT había perdido su registro, pero fue rescatado por el PRI, debido a que no tuvo el mínimo de votos exigido por las autoridades electorales.

Le inventaron el recurso de alcanzar el porcentaje mínimo en la elección especial en Aguascalientes.

Ahora, cambió de chaqueta y se entregó por completo al Movimiento de Regeneración Nacional, (Morena), propiedad del iluminado candidato presidencial por tercera vez, Andrés Manuel López Obrador.

Ambos personajes tienen algo en común: no pueden presumir de biografía "honesta y valiente".

Alberto Anaya Gutiérrez, era líder de un grupo conocido como "Frente Popular, Tierra y Libertad", que fundó en 1990; ese organismo fue base para la fundación del Partido del Trabajo, financiado por Raúl Salinas de Gortari, a fin de apoyar las actividades priistas y obtener inmunidad, dinero, fuero y poder.

Tierra y Libertad estuvo integrado por un grupo de vándalos que se dedicaron durante muchos años a la invasión de terrenos, en la zona urbana de la ciudad de Monterrey, Nuevo León.

El solo evocar el nombre de ese grupo subversivo significaba violencia, extorsión y secuestros.

Anaya, uso el pretexto de la "reivindicación social para los pobres" y se dedicó a invadir los predios en las faldas del Cerro de la Silla, superficie que se pobló de chozas de las láminas de cartón y trozos de lona, ??actividad que fue el inicio de un envidiable patrimonio.

Durante varios años, las huestes de Anayita, fueron consideradas como sinónimo de violencia, vandalismo y de arbitrariedad.

Junto con su grupo fueron artífices de provocar motines, lesionar a quien se opusiera y de despojar de sus pertenencias a los adversarios.

Ante los frecuentes delitos que llevó a cabo, al frente de sus hordas "el líder" Alberto Anaya, fue aprehendido bajo diversos cargos,

Estuvo preso en el penal de Topo Chico, acusado de despojo, lesiones y daños en propiedad ajena.

Quedó en libertad, gracias a que fue indultado por el entonces gobernador del Estado, Alfonso Martínez Domínguez.

Hoy el presidente vitalicio del Partido del Trabajo es incondicional del Peje y no tiene intenciones de renunciar al cargo. Es mucho dinero por el alquiler de las siglas Partido del Trabajo. Acaba de ser reelegido por "unanimidad"

Ha sido señalado por la Unión Democrática Nacional, corriente disidente de ex petistas, de que posee una fortuna superior a los 250 millones de pesos, que ha acumulado desde la fundación de su Partido.

A pesar de todas las denuncias y señalamientos, Anaya Gutiérrez ha logrado mantener el control del PT; para conservar la fracción parlamentaria, aunque por ahora haya "prestado" a sus legisladores para incorporarlos a Morena.

No le interesa promover el crecimiento de su partido; está entregado a López Obrador, con quien conserva una abyecta sumisión; por instrucciones del Peje canceló las alianzas electorales con el PAN, PRD y Convergencia.

La existencia del Partido del Trabajo está asegurada, debido al "contrato de conveniencia" con AMLO, y que por las encuestas recientes colocan al tabasqueño en la cima de la popularidad, y desde luego, será el candidato presidencial por tercera ocasión.

Otra razón de no abandonar la dirigencia nacional petista es que en este 2017, recibirá del Instituto Nacional Electoral, 216 millones de pesos

Por ello, ofrece o alquila las siglas de su partido, a quien le dé suficientes los votos para conservar el registro, las prestaciones, las prerrogativas y el fuero.

Otra ganancia, al ser aliado del mesías tropical, el líder eterno del PT, quedó purificado, se le perdonaron sus anteriores delitos y como su patrón, es a partir de ya, honesto y valiente.