Sabia virtud de conocer el tiempo

Por: Hugo Salinas Price
 
"Sabia virtud de conocer el tiempo: Renato Leduc
 
Examinenos la siguiente gráfica:



Los datos sobre el número de seres humanos que habitaron el planeta en siglos muy distantes quizá subestimen la realidad histórica - la cual nunca podremos conocer. Pero a partir del año 1750 de nuestra era, los datos comienzan a ser más fidedignos. 

Lo que resalta la gráfica anterior es el crecimiento demográfico que ha exhibido la humanidad a partir de 1750: ha sido un crecimiento explosivo. 

En el Siglo XVII, el inglés Francis Bacon (1561 - 1626) establece las reglas del método científico. En el curso del siglo, los pensadores de Occidente comienzan a abandonar las enseñanzas espirituales de la Iglesia Católica y del Protestantismo,  y enfocan su curiosidad a investigaciones sobre la Materia, por medio de las Ciencias Físicas. 

En el siglo XVIII, cuando la gráfica que presentamos ya exhibe una clara tendencia creciente de la población humana, el mundo intelectual de  Occidente está hirviendo con invenciones nacidas de las Ciencias Físicas. Una de las primeras invenciones importantes fue una bomba de agua, creada por el inglés James Watt (1736 - 1819). Esta bomba usaba la energía latente en el carbón, para crear vapor que se retenía a presión; el vapor a presión movía la bomba de agua. 

Muy pronto, la energía latente en el carbón se utilizó en forma masiva, para mover toda clase de maquinaria, que sustituía la energía limitada que había utilizado a la mano de obra humana. 

La tendencia al crecimiento de la población humana que exhibe la gráfica a partir de aproximadamente 1750  tuvo como causa la inyección de energía a la vida humana que proporcionó el carbón: la productividad humana se multiplicó enormemente y ofreció sustento a un creciente número de seres humanos. 

En el Siglo XIX continuó en auge la era de energía proporcionada por el carbón, y prosiguió la explosión demográfica mundial sostenida por esa energía.
 
A principios del Siglo XX se presenta el petróleo como portador de energía y toma el primer lugar, desplazando al carbón.  El petróleo exhibe multitud de características físicas que lo hacen preferible al carbón. 

En la actualidad, el petróleo inyecta en la vida humana del planeta, la energía latente en unos 69 millones de barriles de petróleo crudo, diariamente (2016, según la International Energy Agency). 

El aumento explosivo de la población humana de nuestro planeta ha sido el resultado de la inserción de energía a la vida humana, en cantidades cada vez mayores. 

Las instituciones establecidas antaño se ven debilitadas o disueltas como resultado de la inserción masiva de energía a la vida humana. Desaparece la estabilidad social que existió en otras épocas. Ha perdido soporte el razonamiento claro. Han desaparecido el oro y la plata, que servían como medio de intercambio real entre individuos y compañías; han sido sustituidos por pseudo-dinero que se emite en cantidades ilimitadas. 

Las masas populares confían en sus gobiernos, que les prometen protegerlos de todos los problemas que anteriormente preocupaban a cada adulto: la casa, el alimento, el vestido, la atención médica, el sustento en la vejez, la educación de los hijos - el Estado promete resolverlo todo. El pensamiento individual, que antaño se preocupaba en prever estas necesidades vitales mediante el ahorro personal y el gasto cuidadoso delos ingresos, tiende a evaporarse. La causa de este cambio ha sido la inyección de enormes cantidades de energía a las sociedades humanas. 

En el Siglo XIX, el viaje de placer al extranjero era privilegio de los pocos que habían conseguido los medios para sufragar los gastos de tales viajes. 

Hoy en día, millones y millones de turistas atestan las capitales y pueblos de países extranjeros, totalmente despreocupados respecto a posibles necesidades urgentes que se les podrán presentar a futuro.
 
La inserción diaria de cantidades gigantescas de energía a las sociedades del mundo ha creado sociedades que presentan, a su nivel, las características del agua puesta a hervir - la condición de "disolución social". Se ha vuelto cosa normal que hombres de 25 años de edad se comporten como niños de 12 años. 
 
Según la ONU: "La población mundial llegará a 11,200 millones en 2100". (fuente: https://esa.un.org/unpd/wpp/) 

La ONU supone que las condiciones actuales seguirán vigentes el resto del presente siglo. 

Sin embargo, la ONU no toma en cuenta que la inyección de energía en la vida humana, a los presentes volúmenes, no podrá, absolutamente, proseguir en los próximos años. Por lo tanto, la población mundial habrá de disminuir al paso que disminuya la producción de petróleo. 

La disminución de la energía inyectada en la vida humana traerá el efecto de disminuir la población mundial, de la misma forma en que alentó el crecimiento de la población mundial mientras aumentaba la energía inyectada en la población del mundo. 

La conclusión inevitable es que los años de aquí a fin del Siglo XXI, serán totalmente catastróficos para la humanidad. 
  
 

El petróleo es un recurso no-renovable y la industria petrolera mundial ya da señas de lo que le espera al mundo: la IEA (International Energy Agency) reportó que en el año 2016 se produjeron 25.1 mil millones de barriles de petróleo convencional, pero en el mismo año sólo se lograron descubrir 2.4 mil millones de nuevos yacimientos. Aparte de eso, la misma IEA informa que durante  los pasados 15 años, se descubrió un promedio de 9 mil millones de barriles cada año. En el propio año de 2016, el descubrimiento de nuevos yacimientos de petróleo fue de solamente 2.4 mil millones de barriles, o sea, menos del 10% del petróleo consumido en el año (25.1 consumidos contra 2.4 nuevos descubrimientos). Ver informe: https://srsroccoreport.com/future-world-economic-growth-in-big-trouble-as-oil-discoveries-fall-to-historic-lows/ 

La progresiva desaparición del petróleo como fuente de energía para la humanidad, que ocurrirá en el curso del presente siglo, dará lugar al resurgimiento del carbón como energético. Pero - para dar sólo un ejemplo - tanto la aviación como los automóviles no podrán subsistir sin petróleo como combustible: la electricidad para mover automóviles, requerirá de petróleo para generarse. Los molinos de viento, así como los campos para recolección de energía solar - que ambos a su vez requieren de enormes cantidades de energía para manufacturarse - sólo podrán producir cantidades de energía insignificantes, en comparación con el petróleo desaparecido. Como ejemplo de la situación mundial, véase la siguiente gráfica, respecto a EU: 


 

La vida humana va a cambiar radicalmente, de aquí al fin del presente siglo, al terminar la era del petróleo. El mundo volverá al uso del carbón como combustible, inevitablemente, con todos sus inconvenientes como contaminante del ambiente. La inminente reducción drástica en el monto de energía inyectada a la sociedad humana implica que la población del globo habrá de sufrir una mega-contracción en los próximos 80 años; los macabros tres jinetes de la Apocalipsis - el Hambre, la Peste y la Guerra - tendrán mucho que hacer. La ONU está soñando, al proyectar una población mundial de 11,200 millones de seres humanos para el año 2100. 

La presente era pasará a la Historia como un tiempo de sueños, que recordarán los poetas y pensadores por miles de años. 
"Panda rei, ouden menei", dijo un sabio griego: "Nada permanece, todo fluye".

Los datos sobre el número de seres humanos que habitaron el planeta en siglos muy distantes quizá subestimen la realidad histórica - la cual nunca podremos conocer. Pero a partir del año 1750 de nuestra era, los datos comienzan a ser más fidedignos. 


Lo que resalta la gráfica anterior es el crecimiento demográfico que ha exhibido la humanidad a partir de 1750: ha sido un crecimiento explosivo. 

En el Siglo XVII, el inglés Francis Bacon (1561 - 1626) establece las reglas del método científico. En el curso del siglo, los pensadores de Occidente comienzan a abandonar las enseñanzas espirituales de la Iglesia Católica y del Protestantismo,  y enfocan su curiosidad a investigaciones sobre la Materia, por medio de las Ciencias Físicas. 

En el siglo XVIII, cuando la gráfica que presentamos ya exhibe una clara tendencia creciente de la población humana, el mundo intelectual de  Occidente está hirviendo con invenciones nacidas de las Ciencias Físicas. Una de las primeras invenciones importantes fue una bomba de agua, creada por el inglés James Watt (1736 - 1819). Esta bomba usaba la energía latente en el carbón, para crear vapor que se retenía a presión; el vapor a presión movía la bomba de agua. 

Muy pronto, la energía latente en el carbón se utilizó en forma masiva, para mover toda clase de maquinaria, que sustituía la energía limitada que había utilizado a la mano de obra humana. 

La tendencia al crecimiento de la población humana que exhibe la gráfica a partir de aproximadamente 1750  tuvo como causa la inyección de energía a la vida humana que proporcionó el carbón: la productividad humana se multiplicó enormemente y ofreció sustento a un creciente número de seres humanos. 

En el Siglo XIX continuó en auge la era de energía proporcionada por el carbón, y prosiguió la explosión demográfica mundial sostenida por esa energía. 

A principios del Siglo XX se presenta el petróleo como portador de energía y toma el primer lugar, desplazando al carbón.  El petróleo exhibe multitud de características físicas que lo hacen preferible al carbón. 

En la actualidad, el petróleo inyecta en la vida humana del planeta, la energía latente en unos 69 millones de barriles de petróleo crudo, diariamente (2016, según la International Energy Agency). 

El aumento explosivo de la población humana de nuestro planeta ha sido el resultado de la inserción de energía a la vida humana, en cantidades cada vez mayores. 

Las instituciones establecidas antaño se ven debilitadas o disueltas como resultado de la inserción masiva de energía a la vida humana. Desaparece la estabilidad social que existió en otras épocas. Ha perdido soporte el razonamiento claro. Han desaparecido el oro y la plata, que servían como medio de intercambio real entre individuos y compañías; han sido sustituidos por pseudo-dinero que se emite en cantidades ilimitadas. 

Las masas populares confían en sus gobiernos, que les prometen protegerlos de todos los problemas que anteriormente preocupaban a cada adulto: la casa, el alimento, el vestido, la atención médica, el sustento en la vejez, la educación de los hijos - el Estado promete resolverlo todo. El pensamiento individual, que antaño se preocupaba en prever estas necesidades vitales mediante el ahorro personal y el gasto cuidadoso de los ingresos, tiende a evaporarse. La causa de este cambio ha sido la inyección de enormes cantidades de energía a las sociedades humanas. 

En el Siglo XIX, el viaje de placer al extranjero era privilegio de los pocos que habían conseguido los medios para sufragar los gastos de tales viajes. 

Hoy en día, millones y millones de turistas atestan las capitales y pueblos de países extranjeros, totalmente despreocupados respecto a posibles necesidades urgentes que se les podrán presentar a futuro. 

La inserción diaria de cantidades gigantescas de energía a las sociedades del mundo ha creado sociedades que presentan, a su nivel, las características del agua puesta a hervir - la condición de "disolución social". Se ha vuelto cosa normal que hombres de 25 años de edad se comporten como niños de 12 años. 

Según la ONU: "La población mundial llegará a 11,200 millones en 2100". (fuente: https://esa.un.org/unpd/wpp/) 

La ONU supone que las condiciones actuales seguirán vigentes el resto del presente siglo. 

Sin embargo, la ONU no toma en cuenta que la inyección de energía en la vida humana, a los presentes volúmenes, no podrá, absolutamente, proseguir en los próximos años. Por lo tanto, la población mundial habrá de disminuir al paso que disminuya la producción de petróleo. 

La disminución de la energía inyectada en la vida humana traerá el efecto de disminuir la población mundial, de la misma forma en que alentó el crecimiento de la población mundial mientras aumentaba la energía inyectada en la población del mundo. 

La conclusión inevitable es que los años de aquí a fin del Siglo XXI, serán totalmente catastróficos para la humanidad. 
  
El petróleo es un recurso no-renovable y la industria petrolera mundial ya da señas de lo que le espera al mundo: la IEA (International Energy Agency) reportó que en el año 2016 se produjeron 25.1 mil millones de barriles de petróleo convencional, pero en el mismo año sólo se lograron descubrir 2.4 mil millones de nuevos yacimientos. Aparte de eso, la misma IEA informa que durante  los pasados 15 años, se descubrió un promedio de 9 mil millones de barriles cada año. En el propio año de 2016, el descubrimiento de nuevos yacimientos de petróleo fue de solamente 2.4 mil millones de barriles, o sea, menos del 10% del petróleo consumido en el año (25.1 consumidos contra 2.4 nuevos descubrimientos). Ver informe: https://srsroccoreport.com/future-world-economic-growth-in-big-trouble-as-oil-discoveries-fall-to-historic-lows/ 

La progresiva desaparición del petróleo como fuente de energía para la humanidad, que ocurrirá en el curso del presente siglo, dará lugar al resurgimiento del carbón como energético. Pero - para dar sólo un ejemplo - tanto la aviación como los automóviles no podrán subsistir sin petróleo como combustible: la electricidad para mover automóviles, requerirá de petróleo para generarse. Los molinos de viento, así como los campos para recolección de energía solar - que ambos a su vez requieren de enormes cantidades de energía para manufacturarse - sólo podrán producir cantidades de energía insignificantes, en comparación con el petróleo desaparecido. Como ejemplo de la situación mundial, véase la siguiente gráfica, respecto a EU: 

La vida humana va a cambiar radicalmente, de aquí al fin del presente siglo, al terminar la era del petróleo. El mundo volverá al uso del carbón como combustible, inevitablemente, con todos sus inconvenientes como contaminante del ambiente. La inminente reducción drástica en el monto de energía inyectada a la sociedad humana implica que la población del globo habrá de sufrir una mega-contracción en los próximos 80 años; los macabros tres jinetes de la Apocalipsis - el Hambre, la Peste y la Guerra - tendrán mucho que hacer. La ONU está soñando, al proyectar una población mundial de 11,200 millones de seres humanos para el año 2100. 

La presente era pasará a la Historia como un tiempo de sueños, que recordarán los poetas y pensadores por miles de años. 

"Panda rei, ouden menei", dijo un sabio griego: "Nada permanece, todo fluye".