¡Sepa Dios que le espera al Peso de Banxico….!

Anécdotas y reflexiones sobre la evolución monetarista de México y de EU.

Por: Hugo Salinas Precio

Una anécdota de antaño que es bien conocida: en la época de la Presidencia de Don Venustiano Carranza, este emitió gran cantidad de circulante monetario de papel sin respaldo ni de plata ni de oro, lo que causó gran disgusto entre la población.

Un individuo (cuya identidad nunca se logró descubrir) mandó imprimir unos carteles, que aparecieron una mañana pegados en las paredes de la Capital, con el siguiente texto:

"El águila mexicana

es un animal muy cruel:

come pura plata

y caga puro papel”.

Don Venustiano reaccionó furiosamente a semejante insulto, y ofreció una recompensa de  $5,000 pesos a quien revelara la identidad del autor.

El ingenioso autor respondió con otros papeles pegados en las paredes la siguiente mañana:

"Y con qué va a ser la paga?:

¿con lo que el águila viene

o con lo que el águila caga? "

Otra anécdota de la época carrancista:

Un buen día, una de las verduleras de La Merced se negó a entregar sus verduras a cambio de dinero de papel; exigió plata en pago. Su ejemplo rápidamente cundió por todo el mercado. No tengo mayor información sobre lo sucedido posteriormente, una raíz de esta acción de la humilde verdulera, pero sospecho que allí originó la terminación del régimen de dinero de papel de Don Venustiano. En 1920 introdujo el Peso 0.720 de plata, que fue el dinero que usó México hasta 1945, cuando por un alza en el precio de la plata, tuvo que descontinuar su acuñación.

Don Venustiano fue asesinado en 1924; algunos historiadores alegan que fue asesinado porque su política no respondía a los intereses de Estados Unidos, que deseaban acabar con la gran productividad agrícola de México, que en ese tiempo estaba en manos de los grandes hacendados del país. Don Venustiano se oponía a la "Reforma Agrícola" que deseaban imponer los Estados Unidos en México.

Quizá el asesinato de Don Venustiano también abrió el camino a la creación de un Banco Central en México, que ocurrió al año de su muerte: 1925, año de la Fundación del Banco de México. Su organización fue paralela a la de la Reserva Federal en la EU, creada en 1913. No podemos saber si Don Venustiano se hubiera opuesto a la creación de Banxico, o no.

Hasta 1925 hubo Bancos privados bien manejados, como por ejemplo, el Banco Terrazas, de Chihuahua, cuyos billetes gozaban de la bien justificada confianza del público, pero también hubo algunos Bancos privados mal manejados por sus propietarios que los usaban para financiar sus propios empresas, lo cual redundaba en quiebra bancaria tarde que temprano, con perjuicio a sus depositantes y acreedores, entre los cuales estaban quienes poseían billetes emitidos por esos Bancos.

Una de las razones para crear tanto la Reserva Federal de EU en 1913, como Banxico en 1925, fue para "evitar las quiebras de Bancos", aunque los proponentes de la creación de la Reserva Federal fueron los grandes Bancos de EU, que deseaban la creación de una entidad que los protegería de sus propios malos manejos, con la garantía de apoyo financiero de esta Reserva Federal cuando se encontrarán en situación de insolvencia.

La consecuencia de esta "Garantía" de la Reserva Federal fue que los Bancos asociados al sistema bancario bajo el control de la Reserva Federal, se abocaron a manejar, todos ellos, en forma imprudente, la operación de sus Bancos, sabiendo que ya estaban protegidos contra las consecuencias de su imprudencia.

Esta consistía, fundamentalmente, en recursos monetarios obtenidos a corto plazo y depósitos a la vista, para financiar operaciones a largo plazo, que son más rentables. Lo mismo está sucediendo en la actualidad, con el sistema bancario nacional en México.

Una razón que se esgrimió -junto con la de proteger a los depositantes- para justificar la creación de Banxico, fue que la emisión de billetes no sería una función permitida para los Bancos privados, sino una función exclusiva del Banco Central, que así lograría establecer mayor solidez y confiabilidad en el dinero circulante del país.

Sin embargo, lo que se logró fue una situación mucho peor: en lugar de que algunos Bancos aislados y de propiedad privada quebraran por malos manejos, lo que resultó fue que Banxico se convirtió en la entidad financiera propiedad del Gobierno que daría satisfacción plena a los propósitos de gastos ilimitados de nuestros gobernantes.

Los intereses de algunos malos Bancos privados, cuyas operaciones continuaron hasta el límite de la insolvencia y de la quiebra, fueron reubicados por una entidad federal, Banxico, que financia sin límite al gobierno mexicano, sin llegar nunca a la quiebra y cuyos billetes se tienen que recibir en pago forzosamente, no obstante su perpetua pérdida de valor.

Hasta 1925, y prácticamente desde nuestra Independencia hasta esa fecha, salvo por el intervalo Revolucionario, la relación Peso/Dólar fue de más o menos $2 Pesos por $1 Dólar. Hoy, la relación Peso/Dólar está cerca de los $ 19,000 Pesos (si ignoramos el maquillaje que hizo al Peso en 1993, de quitarle tres ceros) y todos sabemos que está en peligro de irse a $ 20, $ 23, $ 25,000 o más -¡sepa Dios qué le espera al Peso de Banxico!

A esto que es evidente, hay que sumar la pérdida de valor del dólar en ese mismo período (por la misma razón, de emisión excesiva de billetes o dinero electrónico).

Se ha calculado que el dólar de hoy vale solo 3 centavos o menos, del valor que tenía en 1925.

Una importante consecuencia de este régimen monetario forzoso en el cual vivimos, ha sido el progresivo deterioro moral de la sociedad entera, tanto en México como en EU -en realidad- en el mundo entero.

Nuestros pensadores ignoran el íntimo vínculo que existe entre la moral general que prevalece en una nación y su sistema monetario.

La honestidad prevalece donde prevalece el dinero real, de oro o de plata.

Cuando una nación se obliga a hacer su vida con dinero falso -de papel o digital- se debilita la honestidad y florece el vicio, una de cuyas manifestaciones es la huida de la gente hacia la drogadicción, provocada por la pérdida de contacto con la realidad que acompaña el uso de dinero falso que pierde su valor constantemente.

Ni la Iglesia misma se preocupa por la falsedad monetaria. Conversé con el Cardenal Norberto Rivera en una ocasión, pidiendo el apoyo de la Iglesia para la moneda de plata, según mi propuesta para la Onza Libertad. Don Norberto bostezó, y me dijo que no sabía de asuntos monetarios.

Cierro con una última anécdota:

Mi padre, Don Guillermo Pliego y Pliego, de grata memoria, me dijo en una ocasión: "Yo estaba presente, cuando en el centro de Monterrey volcó su carga un camión que transportaba pesos 0.720 de plata, que llevaba a la fundidora de la Compañía Americana de Fundición y Refinación (ASARCO); Los pesos de plata rodaron por la calle, pero todos y cada uno fueron recogidos por los transeúntes que estaban allí, y devueltos al camión". ¿Podríamos imaginar una acción similar, de parte de la gente, hoy en día?