Enrique Serrano, es el Gobernador que Chihuahua necesita

Por: Francisco Rodríguez Pérez

Almajuarense

En su carrera política, en el proceso interno que lo llevó a la nominación como candidato del Partido Revolucionario Institucional, la precampaña, la campaña y hasta el reciente debate entre candidatos han revelado una constante: Enrique Serrano Escobar es el estadista, el líder, serio y formal, que tiene no sólo el porte, sino los atributos necesarios para convertirse en el próximo Gobernador del Estado de Chihuahua.

 

Enrique Serrano, tranquilo, sereno, ecuánime, se enfrenta a cinco aspirantes, ex panistas todos, sin las estridencias de dos “muchachos” locuaces, como los aspirantes del PAN y Movimiento Ciudadano; sin lo apagado y cansado de un hombre de la tercera edad que viene del mundo empresarial e intenta prender como “independiente”; sin la opacidad pusilánime de un candidato que no se corresponde con la vitalidad morenista; y sin las contradicciones extremas de un candidato, como el del PRD, que ha saltado, sin rubor alguno, de la derecha a la izquierda.

Podemos decir que Enrique Serrano, entre todas esas opciones inverosímiles, es “un verdadero estadista”. Así suele decirse de aquellos políticos que cuentan con una capacidad extraordinaria, muy por encima del promedio, una visión mucho más allá del momento actual y un talento para planificar hoy las cosas que trasciendan en el tiempo.

El término “estadista” se refiere a un “hombre de Estado”. Y Enrique Serrano lo es y con una amplísima trayectoria académica y política.

Platón decía: “esos hombres de Estado tan gallitos y orgullosos, han sido incapaces de enseñar los propios valores políticos de las funciones que cumplen”. Enrique Serrano, sin presumir, es “tan gallo” como otros que solamente lo pregonan o gritan.

Aristóteles, también se refirió a los estadistas: “… no es suficiente con imaginar un gobierno perfecto e ideal, pues lo que se necesita sobre todo es un gobierno practicable, que impulse medidas de sencilla y segura implementación”.

Enrique Serrano ha abrevado en las enseñanzas de estos autores clásicos de la ciencia política, ha ejercido el poder y ha encontrado soluciones a los problemas, en las diferentes responsabilidades públicas que ha tenido.

Ortega y Gasset, más puntual incluso, ha expresado lo siguiente: “normalmente ocurre al estadista ser incomprendido, porque se ocupa con las cuestiones de largo plazo y toma decisiones impopulares a corto plazo, en tanto que la mayoría de los políticos se preocupan de los resultados inmediatos de sus acciones”. Enrique Serrano es el único de los candidatos al Gobierno del Estado que ha asumido incluso los costos políticos de decisiones impopulares, pero trascendentes, de largo plazo, más allá de la inmediatez.

“El individuo con una misión creadora, el magnánimo, es radicalmente distinto del individuo sin misión creadora, el pusilánime”, continúa Ortega y Gasset. Enrique Serrano es un político con misión creadora, no destructora o pusilánime como las de sus adversarios.

Igualmente podríamos pensar en que una buena característica de un estadista sería ser visionario, pero resulta que el significado de esa palabra ha sido desvirtuado por los candidatos de la oposición.

Para ellos, “visionario” es aquel que por su exaltada fantasía se figura que ve cosas fantásticas; esta forma de ver las cosas es semejante a la imaginación de un niño, de un loco o, mejor, de esos políticos que sueñan con utopías…

Enrique Serrano es un visionario, pero con los pies en la tierra. Eso lo hace diferente a sus contrincantes.

Pero la gran cualidad que no puede faltarle a un político es el liderazgo, ese conjunto de habilidades gerenciales o directivas para influir en la forma de ser de las personas o en un grupo de personas determinado, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos: en este caso, ganar las elecciones.

Enrique Serrano es un gran líder. Tiene la capacidad para tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar a un grupo o equipo.

Tanto en la administración de empresas como en la administración pública, el liderazgo es el ejercicio de la actividad ejecutiva en un proyecto, de forma eficaz y eficiente, sea éste personal, gerencial o institucional.

Ese liderazgo es el que hace que todo un equipo sea bueno o no lo sea, que cumpla o que no cumpla, etc.

Tenemos, por ejemplo, la vitrina de gobernadores pasados y sus resultados, que claramente pueden reflejar si había un líder al frente de sus respectivos gobiernos.

Hoy tenemos seis candidatos al Gobierno del Estado. Necesariamente, la ciudadanía elegirá a uno de ellos como Gobernador del Estado de Chihuahua, este próximo 5 de junio.

Estamos convencidos que Enrique Serrano asumirá el poder, porque es todo un estadista, entendiendo el término correctamente como “persona de Estado”.

Pero lo que debemos destacar es que Enrique Serrano es un líder y que ha ejercido bien su liderazgo.

Pongamos la mirada más allá de lo aparente y alentemos a quien pronto fungirá como primer líder de Chihuahua.

Las camisetas de los candidatos suelen ser de algodón, pero las de gobernador tendrán que ser las de un estadista, las de un líder capaz de resolver los problemas de Chihuahua, como lo ha hecho Enrique Serrano en su trayectoria política. ¡Hasta siempre!