Jueces Electorales a Modo

Por Eduardo López Betancourt

@unam.mx

La designación de funcionarios, si son federales, deben contar con el visto bueno del Presidente de la República. En el ámbito estatal, quien los inviste es el Gobernador de cada Entidad; mismo fenómeno que observamos a nivel municipal.

Al final de cuentas, se confirma el “gobierno de los cuates”; eso sí, “le hacen al cuento”, pretenden dar tientes democráticos a muchos nombramientos, empero todo es pura faramalla; el verdadero dictador federal es el jefe del Ejecutivo, asimismo, en igual dimensión, ocurre en las Entidades; de tal suerte que sufrimos una tiranía, donde sin duda alguna jueces y legisladores, sin ápice de prudencia, obedecen ciegamente al gran “Tlatoani”.

Eso de la división de poderes, de la designación por los Congresos o alguna de sus Cámaras, es simple teatro, el cual incluso llega a la comicidad.

Lo anterior, lo acabamos de observar nuevamente en la conformación de un Tribunal Federal Electoral, donde trabajan sinnúmero de sujetos que cobran cantidades impresionantes y cuya labor consiste en dictar sentencias a modo.

Cada magistrado federal, recibe un sueldo bruto de más de 600 mil pesos mensuales, ello sin contar choferes, automóviles, secretarios bien pagados, comidas, celulares, etcétera; de tal suerte que cada tipo de estos no obtiene menos de 10 millones anuales, tan sólo por servir de comparsa en las decisiones del Ejecutivo, pisoteando a todas luces una inexistente democracia.

En las recientes designaciones de Magistrados electos por tres años, se nombró a dos caballeros que obviamente están tristes, ya que será poco el tiempo que disfrutaran de canonjías; pero al final de cuentas, para buena suerte de ellos, en los ámbitos de los “prostíbulos” legislativos, les duplicaron el periodo; en síntesis, a todos les prolongaron la beca.

En el caso de los de menos tiempo en el cargo, los beneficiados fueron José Luis Vargas, promovido por el PRI, quien es allegado al gobernador de Colima, Ignacio Peralta. También Indalfer Infante, impulsado por los perredistas, que como bien sabemos, se encuentran en plena decadencia.

Por un periodo más largo, no sólo para calificar las elecciones del 2018, sino aún más, las del 2024, se sacaron literalmente la lotería, Reyes Rodríguez Mondragón, propuesto por el PAN y promovido por Roberto Gil Zuarth, senador priista muy poderoso.

Análogamente fue designado Felipe Fuentes Barrera, quien está apoyado también por el PRI, partido al que pertenece y es íntimo amigo de Humberto Castillejos, consejero jurídico del Presidente.

Lo que ya casi fueron electos de por vida, son tres “hermosos magistrados”; nótese, estos tres “suertudos” van a juzgar todas las elecciones que quieran, y como dicen en los matrimonios “hasta que la muerte los separe”, no sólo van a calificar la elección del 2018, sino también la del 2024.

Es una pena que los Senadores que los eligieron y que actuaron por consigna no los hayan nombrado por 50 o más años, para que de esta manera nadie que no sea de los “cuates” del PRI, del PAN o hasta del PRD, pueda ocupar la Presidencia de la República.

Si gana las elecciones un independiente o por ejemplo uno de Morena, tendría todo preparado para “darles cuello” y para así ungir Presidente de México a un priista o bien un panista, por aquello de la alternancia; incluso hasta en último caso un perredista.

Volviendo a los favorecidos por los “respetables” Senadores que tendrán muchos años para “hincharse” las bolsas de dinero, y eso sólo en sueldos, se sacaron literalmente la lotería Mónica Areli Soto Fragoso, por supuesto del PRI, muy relacionada y grata amiga de Emilio Gamboa, un “viejo lobo de mar”, que le ganó a Fidel Velázquez, eterno líder cetemista, y lleva ya más de 30 años en el poder, claro, siempre en “primera línea”.

Otro que también recibió el jugoso premio, es Felipe de la Mata, panista reconocido, apoyado por Alejandro Luna Ramos, ex presidente del Tribunal Electoral; por último en esa misma tesitura, está Janine Otálora Malassis, respetable dama del PRD y del PAN, o sea, “anda en las dos aguas”, fue apoyada precisamente por la hermana de Calderón, el “terrible Felipillo”, y por el PRD Alejandra Barrales.

Resulta evidente, quienes formaron parte de la terna y perdieron, desde un principio debieron entender que sólo eran “utilizados” y se “desgastaron” pensando que todo se llevaría a cabo de una manera decente, pero como hablar de decencia en un Tribunal mexicano es un contrasentido; nuestros jueces, de cualquier nivel, son venales en grado superlativo; hay dignas excepciones, pero alcanzan los dedos de una mano para contarlas.

Algún día México tendrá que recobrar su señorío y llegará el momento en que el jefe del Ejecutivo no será el “mandón”, sino que podrá ser parte de la democracia, algo sumamente difícil hoy en día, pero que evidentemente a eso aspiramos.

Por el momento, para las elecciones del 2018 y del 2024, “los dados están cargados”, y no habrá absolutamente nada ni nadie que pueda cambiar el destino manifiesto de un país carente de democracia, donde la dictadura y corrupción se respiran en todos los ámbitos.