Trump Patético

Por Eduardo López Betancourt

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Estados Unidos ha presentado una de sus peores imágenes en materia política.

Cuando apareció como aspirante a presidente Donald Trump, obligadamente lo consideramos una broma; lo más grave, es que el sujeto de marras creció en las preferencias hasta convertirse en candidato del Partido Republicano.

Cotidianamente en Estados Unidos hay alternancia en el poder; durante cierto periodo, cuatro u ocho años, en el caso de reelección es el Partido Demócrata, quien hoy está al frente, y después es costumbre lo haga el Partido Republicano; en el caso concreto, después de 8 años con Barack Obama del Partido Demócrata, quien si bien es cierto, no ha sido un dignatario de polendas, tampoco se le puede considerar del todo malo; lo cierto, es que era de esperarse lo sucediera un republicano, quien al final de cuentas, terminó siendo un ser impresentable, por cualquier lado que se le vea.

Trump, usó en su campaña como arma principal el discurso del odio, atacó sin piedad a sus vecinos del sur, simplemente les calificó como delincuentes, violadores y narcotraficantes; lo peor, de manera estúpida, propuso la construcción de un muro, el cual resulta no sólo una sandez, sino un acto de perversidad sin límites; un muro entre Estados Unidos y México es inconcebible en una mente sana, ya que ambas naciones mantienen relaciones permanentes, sistemáticas y muy productivas.

Cruzar la frontera, tanto para mexicanos como para estadounidenses, en ocasiones resulta una situación burocrática, ya que gran cantidad de connacionales pasan sin problemas a realizar miles de actividades a los Estados Unidos; en este mismo sentido, los norteamericanos nos visitan, tienen casas de descanso, empresas que les dejan múltiples ganancias; en fin, mantenemos por todos lados una intensa relación, de ahí que lo propuesto por Trump no sólo carece de sentido, sino que se trata de un acto de provocación, donde sin duda mostró su temperamento violento y dictatorial.

Se hizo un muro en Berlín cuando la dictadura soviética estaba en su máximo esplendor, pero al final se derrumbó. Europa ha dado muestra indiscutible de las grandes ventajas de mantener sin fronteras a países que en ocasiones fueron acérrimos enemigos, tal  es el caso de Francia y Alemania; en el mismo sentido, aunque se ha retirado de la Comunidad Europea, fue el caso de Inglaterra y Alemania; por ende, es una idea desatinada y ominosa la de Trump, pero además la manera prepotente y arbitraria de decir: “Este muro lo va a pagar México”, amenazando además con tomar medidas económicas contra los mexicanos; es como si usted le dijera a su vecino “Voy a construir una barda a mi gusto, como yo quiera, pero tú la vas a pagar”, cuando la verdad, es que si quiere un muro, lo debe cubrir quien supuestamente se beneficiará.

La razón que expuso el tortuoso sujeto, es que de México les enviábamos criminales y drogas; en pocas palabras, nos acusa de todos los males que aquejan a su patria.

Al margen de lo anterior, en el tema de las drogas, Estados Unidos tiene una gran cantidad de adictos que reclaman estupefacientes. Un muro no va a impedir que lleguen los enervantes a su país, cuando más, se encarecerán en prejuicio de los propios norteamericanos, pero aún esto es un verdadero desatino, ya que Trump, con una ignorancia diáfana, desconoce que la droga no se acaba evitando su venta, las adicciones tienen que ser obligadamente tratadas como enfermedades; lo que se puede hacer, es que mediante un tratamiento se dosifique el uso de enervantes, siendo cada vez menor la dosis, hasta que el individuo ya no requiera más alcaloides, ello ayudaría de una forma mucho más eficaz. Lo que debió haber propuesto Trump, es atender y apoyar a quienes por desgracia cayeron en el vicio, eso es mucho más constructivo, pero es lo que menos tiene el terrible magnate.

Donald Trump no sólo arremetió contra los mexicanos, también se lanzó contra China, atacó sin consideración alguna a los musulmanes; esta situación fue realmente absurda. Trump es un iletrado de pies a cabeza, debe saber que Estados Unidos se pobló de una gran cantidad de perseguidos religiosos, quienes precisamente encontraron libertad de cultos en esas latitudes; sin embargo, ahora todo indica que quiere culpar a los musulmanes de todos los actos terroristas; declaraciones donde no únicamente es desconsiderado, sino mal intencionado.

En este mismo renglón, Trump se lanzó contra las mujeres, bien sabido es que se trata de un ente misógino, excesivamente cobarde en sus expresiones para con las damas, palabras siempre llenas de desprecio, al extremo que ni a su propia familia respeta; por ejemplo, alabando la belleza de su hija, el crápula sujeto no reparó en decir, que si no fuera su hija saldría con ella; nótese la inmoralidad y mente enfermiza de Trump, quien recordemos ofendió a la ex reina de belleza Alicia Machado, diciéndole que era una “cerda”, agregando que no servía más que para limpiar pisos.

Trump es un barbaján que no merecía ser ni siquiera candidato al más modesto puesto de elección política; no obstante, fue porta estandarte de lo que por momentos ha sido un respetable partido político. Lamentablemente su opositora, Hillary Clinton, tampoco se vio contundente, por desgracia al final se le notó tibia y hasta podemos calificarla de miedosa frente Trump.

Trump en su campaña fue abandonado por muchos republicanos, entre ellos varios gobernadores, y a pesar de que aquellos sensatos descalificaron a Trump, al final nada de esto fue importante, los “gringos” conservadores y bien entendidos como porta estandartes del odio racial eligieron a Trump.

Entiéndase bien, los que más pierden con la llegada de Trump a la Casa Blanca son los gringos, y si no al tiempo.

Estamos ciertos, el triunfo de Trump es algo atroz y preocupa en todo el planeta. Reiteramos, Trump ha venido a demostrar el bajo nivel en que se encuentra la política norteamericana.