La Segunda Vuelta

Patético: En México el 20% de los ciudadanos eligen gobernantes

Por Eduardo López Betancourt

Los temas políticos en un país como el nuestro, toman particular relevancia; bien sabemos, todo gira alrededor de la política; los negocios se hacen bajo la protección de los políticos; pensar abrir una industria en México, sin el apoyo del dignatario en turno, sería una locura; se reclama su protección, contar con las autorizaciones del caso y todo bajo medios de corrupción; el gobernante jamás “da paso sin huarache”, para todo “mordidas” y extorsiones; industria que no cuente con respaldo gubernamental, simplemente fracasa.

En el ámbito comercial, pasa exactamente igual; si alguien quiere abrir un negocio, por ejemplo un restaurante o una tienda, debe contar con el respaldo del gobierno, y éste sólo lo obtiene con dadivas. Por supuesto, aquí no hablamos del tema de la delincuencia organizada, la cual también actúa bajo la protección gubernamental, siempre para extorsionar al ciudadano.

Casi todos los mandatarios y evidentemente, los partidos políticos, son helmintos crápulas; no se moderan ante nadie, ni ante nada. Simplemente, la política, o mejor dicho, la “politiquería”, es lo más vitando que pueda darse en nuestra Nación.

Entrando a otro renglón, parte de la política sucia en suelo azteca, la constituye que en México ganan el cargo público sujetos que apenas cuentan con un mínimo de apoyo popular, precisando lo cotidiano, cuando mucho un 60% del electorado y en ocasiones 40% son los que van a votar; veamos con precisión, buscando un  promedio, vota el 50% del electorado, esto es, de cada diez ciudadanos van a las urnas 5; aquí los partidos políticos de derecha, izquierda y centro, juegan su papel además de otros “partiditos” que más bien sirven de comparsa, generalmente la división de votaciones es de la siguiente manera:

De los votantes, dos partidos de los grandes reciben cada uno el 30%, el que gana triunfa con el 35% y los partiditos “chiquitos” se llevan un 5%; de este modo, un 35% del 50% del electorado, son de los que obtienen su triunfo; así, de cada 10 ciudadanos, insistimos, 5 votaron y de estos cinco, dos o sea  el 35% deciden al gobernante. En síntesis, en la República Mexicana, el 20% de ciudadanos eligen un gobernante.

Lo anterior es verdaderamente patético, 20% del electorado en las mejores condiciones, eligen a sus dirigentes; por ello, sin lugar a dudas, se ha pensado, en una indispensable segunda vuelta electoral, la cual consiste, en que los dos candidatos con mayor número de votos, fueran a una contienda final y de esta forma se garantiza que un mayor número de ciudadanos expresen su voluntad; algo digno y en verdad necesario, pero aquí es donde los intereses de los “politiqueros” juegan su papel.

El gran “Tlatoani” ya se opuso terminantemente a la segunda vuelta, puesto que empezando por él, fue electo por un mínimo de ciudadanos y quiere mantener esa situación vergonzante; debemos de estar realmente interesados, en que la segunda vuelta sea la opción más adecuada para avanzar en materia democrática; una segunda vuelta es conveniente; también la disminución de legisladores es altamente necesaria; así como un árbitro electoral, que no esté comprometido con los partidos políticos, tal como sucede con quienes acaban de ser electos, resulta indispensable.

Hay una oposición de Peña Nieto a cambios, porque es indudable que tiene temor fundado, de que todos los errores que ha cometido en perjuicio de México, sean motivo de un procesamiento, que sin duda tendrá que darse.

Concluimos, apoyamos la segunda vuelta, también la disminución de legisladores, y evidentemente, debe tenerse un árbitro imparcial, ajeno a los partidos políticos.