#Lord Diputado: Rubalcava

Por pedirle que respetara a la presidenta del Colegio de Notarios a la que ofendía en la Asamblea Legislativa, el patán ahora manda a sus guarros contra mí y mi familia; ya lo denuncié formalmente

Por Eduardo López Betancourt

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El día 11 de octubre pasado, denuncié a un Diputado, quien después supe se llama Adrián Rubalcava Suárez; sujeto ruin, cobarde misógino, un auténtico energúmeno social.

A petición de varios amigos, ampliaré la información de lo que sucedió con este turbio y gris sujeto.

Resulta que fuimos invitados para la comparecencia en la Asamblea Legislativa de destacados funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México, entre ellos estuvo la Presidenta del Colegio de Notarios de la Ciudad de México, Maestra Sara Cuevas Villalobos. La sesión empezó después de lo señalado, hora y media más tarde porque no había quórum, pero al final se dio lo que se denomina: “Comparecencia sobre los informes que presentan Servidores Públicos”.

El trato que nos dio el personal de la Asamblea Legislativa, fue extraordinario, nos ubicaron de manera ordenada y cuidadosa, de tal suerte que nos sentimos complacidos; como es cotidiano en los ámbitos legislativos, los Diputados platican, se paran, reciben llamadas telefónicas; en general no muestran mucha atención al orador en turno, algo que insisto, es frecuente en ese ámbito e implica de alguna forma, las denominadas costumbres parlamentarias.

Aproximadamente a las 16 horas, o sea cuatro horas después de iniciada la sesión, llegó el Diputado Adrián Rubalcava Suárez, acompañado, por lo menos, de unos diez de sus asistentes; se sintió su arribo, porque parece que llegaba un “personaje celestial”; por supuesto, para nada atendió la Tribuna, sólo se observó que iba para atender a sus colaboradores, dictaba órdenes en voz alta, gesticulaba, recibía llamadas; en fin, hizo todo un “show” para destacar su presencia, cual si fuera un “dios griego”, con sus múltiples servidores, dando un espectáculo dantesco.

El caso es concreto, la Mtra. Sara Cuevas Villalobos, estaba sentada atrás de él, en el lugar que gentilmente le ofreció el personal de la Asamblea Legislativa, como ya lo precisé; era tal el escándalo de Adrián Rubalcava con sus colaboradores, que no dejaba oír al orador, pero tampoco se podía ver. Con una exquisita voz, amable en extremo, la Notaria Sara Cuevas le solicitó al ayudante de Rubalcava, si era posible pudiera guardar silencio y permitirle ver al orador; el sujeto de marras montó en cólera y respondió tajantemente: “¿Me permite?”, por supuesto, sin moverse ni interrumpir su actividad; inmediatamente se puso de pie el diputado Rubalcava y de manera agresiva, prepotente e irrespetuosa gritó “¿qué quieres? a ver, ¿qué quieres?, que se quite el diputado sólo porque tu lo dices, para eso está la parte de arriba, para la gente como tu”; verdaderamente colérico, con una actitud oprobiosa, mostrando su misoginia, seguía ofendiendo a la Mtra. Sara Cuevas, lo que provocó que otra dama, quien estaba al lado de la Lic. Cuevas, le pidiera respeto, empero también en contra de ella vociferó, usando palabras como: “¿Y tu qué? ¿quién eres?, ¿qué hacen aquí, no tienen por qué estar aquí?, ¡lárguense!”; ahí fue cuando enfrenté al avieso sujeto, le pedí respeto, que fuera educado y no ofendiera a las damas; sin embargo, no tardó en lanzarse también en mi contra, sólo que encontró “un hueso duro de roer”; pero como menciono, ajeno a la más mínima educación, de inmediato comenzó a cuestionarme: “¿Tu quién eres?, ¿qué haces aquí?”, ordenando a sus ayudantes que me sacaran del lugar; señalándome insistentemente con el dedo, se secreteaba con sus colaboradores; después me enteré que es un ominoso golpeador, muy agresivo, quien no se mide en el renglón de la violencia, y que cuando fue Delegado del PRI en Cuajimalpa, hizo arbitrariedad y media; resulta innegable, el modo en que se conduce no es el de un Diputado, es más bien de un gángster crápula rodeado de sus “guaruras”; un “capo”, un ente auténticamente mafioso no puede ser Diputado.

Evidentemente, alguien que estaba a mi lado me sugirió: “Tenga usted cuidado, este es un tipo cobarde que manda golpear sin piedad”, por lo que quiero dejar en claro, si algún miembro de mi familia o yo sufrimos cualquier tipo de agresión, vendrá de este innoble individuo, toda una vergüenza para el PRI, y principalmente para la Asamblea Legislativa. Ya no es posible que personajes de esta calaña, utilicen la Asamblea Legislativa para sus turbios negocios, y para hacer de una curul su oficina.

Resulta realmente bochornoso el comportamiento de Adrián Rubalcava; debo decir además, nunca atendió como Legislador, y aproximadamente a las 18 horas se retiró con sus “guaruras”; eso sí, siempre apuntándome con el dedo, al parecer dando instrucciones en mi contra, de manera cobarde.

Lo cierto, es que ya no estamos en los tiempos de antes; reitero, si algo me sucede a mí o a mi familia, Adrián Rubalcava Suárez será el responsable. Uno de mis vecinos me comentó que se trataba de un “Lord Diputado”, engreído, enseñoreado; pero para mí, más que un “Lord Diputado”, es un energúmeno social, o bien, invito a mis lectores a que lo bauticemos como lo que es, encontrarle el mote adecuado a quien, a la par de otros malos servidores públicos, desprestigia la función pública y política.

Algo grave ha sucedido y debe saberlo la opinión pública; como era de esperarse, Adrián Rubalcava, por medio de uno de sus “guarros”, de nombre Jesús Arrieta, ya amenazó a mi familia, concretamente a mi esposa. Vuelvo a subrayar, si algo le ocurre a mi familia o a mí, este barbaján “diputadete” y su “achichincle” Jesús Arrieta, serán responsables. Estoy haciendo la denuncia respectiva por amenazas ante la Procuraduría General de la República y en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, para los efectos consiguientes.

Mucha gente me preguntó sobre lo ocurrido el día de ayer con Adrián Rubalcava Suárez, solicitando abundara más sobre el asunto, y así lo hago con mucho gusto en este artículo, ya que se trata de un ser impresentable, que auténticamente da lástima, “matón de pueblo”, quién todavía cree que vivimos en el siglo pasado, cuando un crápula  podía hacer de las suyas; sin duda lo intenta este individuo, que como bien se sabe, deberá responder como corresponde ante sus amenazas de muerte.