Hillary despreció al “Tlatoani”

Por: Eduardo López Betancourt

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A diferencia del irracional Donald Trump, quien vino a “chamaquear” al “mero mero”, la señora Hillary Clinton se portó con categoría, precisó que no contemplaba una próxima visita a nuestro País, ni mucho menos una entrevista con el primer mandatario azteca; de esta manera, debe entender el gran Tlatoani, que fue la peor sandez de su gobierno haber recibido como Jefe de Estado al sátrapa de Trump, sujeto no únicamente indeseable, sino majadero de modo superlativo, ante quien el dignatario mexicano no sólo mostró su novatez, sino una marcada falta de patriotismo, inclusive muchos connacionales ya lo ubican como traidor a la Patria, y quizá tengan razón, al haberse rendido ante un tipejo de la calaña de Trump.

Ignoramos hasta dónde pueda llegar este asunto, pero aunado a sinnúmero de corruptelas, picardías, y en el mejor de los casos, desafortunados actos antipatriotas, es evidente el desprestigio nacional; lo raro, es que quien reside en Los Pinos insiste en señalar que no le importan las críticas, ello es una verdadera gansada y una forma egoísta de comportarse; un dignatario serio debe aceptar sus errores, reconocer sus fallas y entender que el pueblo merece respeto y es al único que debe rendir reconocimiento e informar de su trabajo.

Hoy la opinión pública lo ha reprobado, pero él desprecia las críticas y se encapricha en ser dueño de la verdad; para él solo existe su opinión y criterio. Por ejemplo, la ciudadanía puede decir que está insatisfecha con el tema deportivo, pero él se aferra porque cree que su “amiguito” es quien más sabe del tópico deportivo; aquí arrasó con todos los profesionales, con aquellos que han dedicado su vida a esa sana práctica, todo por defender a su “cuate”.

El desprestigio del “mandamás” no tiene límites, la venalidad en su administración es ominosa, jamás podrá explicar por qué un constructor beneficiado por él, le dio una casa a su esposa, haciendo pensar que fue un negocio limpio, lo cual no lo cree ni un niño.

Es oprobiosa la corrupción existente en sus colaboradores, que al igual que él, se posesionaron de inmuebles gracias a contratos generosos que otorgaron a constructores diversos sin moderación alguna. El último hecho vergonzoso, fue que su esposa prefiere vivir en Miami, donde también tiene una propiedad, en la cual a su vez está implicado un constructor.

En este sentido ya nada sorprende, todo lo que se dice del “jefazo” es escabroso, pero no en plan de incomodarlo, ni de lo que también podría considerarse intriga, sino de absolutas realidades. Ej: cuando se recibe como licenciado en Derecho con un acto ilícito, plagio y robo de ideas en derechos de autor; resulta muy triste que se diga que fue un error irrelevante, y lo peor, una institución lo defiende, ¡vaya manera de menospreciar un delito!

Lo innegable, es que Hillary Clinton despreció la invitación del primer mandatario azteca, dejando en claro que él “se ha metido en camisa de 11 varas”, al inmiscuirse en la esfera política interna de los Estados Unidos; la dama en cita comentó: “Es a los norteamericanos, y sólo a ellos, a quienes corresponde elegir a su próximo Presidente en el mes de noviembre y nadie, mucho menos un extranjero, tiene derecho de meterse a favor o en contra de ningún partido”.

Sin duda, la visita de Donald Trump favoreció a este personaje, le ayudó a incrementar el porcentaje de aliados electores, todo gracias al “chamaqueado” primer dignatario mexicano, a quien Trump le gritó: “Voy a hacer el muro” y quien reside en Los Pinos, con inocencia evidente dijo en voz muy baja: “No vamos a pagar por el muro”, cuando lo correcto era contestarle: “El muro es una ofensa, estamos en contra de tus ofensas, eres un malandrín lleno de odio, alejado de la buena vecindad y con toda la perversidad”. Bien entendemos, faltó valor y dignidad, por eso ahora el desprecio de los mexicanos es tangible; si bien, en su partido le aplauden, en el fondo lo desprecian.

Hillary Clinton fue clara, dijo tajante que no tenía interés en venir a México, al estar muy ocupada en su vida política.

A final de cuentas no queda otra, debe haber un cambio en Los Pinos, y entre más pronto mejor. Para ocupar la Presidencia hay mexicanos respetables, que en mucho enaltecerían la Primera Magistratura de nuestra República.