Los manglares en peligro de extinción por la corrupción

Por: Eduardo López Betancourt

El manglar es un tipo de bosque permanente que se presenta en los litorales, así como en ríos deltas en los países tropicales y subtropicales; sin duda, se trata de auténticos ecosistemas que se caracterizan por su autosuficiencia, es cotidiano encontrarles alrededor de lagunas y esteros. Evidentemente, por su ubicación son un gran atractivo para voraces especuladores, quienes encuentran en estos sitios lugares codiciados para desarrollos inmobiliarios.

 

Los manglares son una combinación perfecta entre agua dulce y salada; a final de cuentas, resultan fundamentales para frenar el drama que implica el cambio climático. El mangle es precisamente la planta que domina en estas zonas, entre las variedades de nuestro país destacan esencialmente los de color rojo, negro, blanco y botoncillo.

Estos vegetales viven buena parte bajo el agua y a pesar de que reciben grandes concentraciones de sal, esta es expulsada cuando no sirve a la propia planta; ayudan en forma fundamental a nutrir a otras plantas, además de que sus raíces se convierten en alimento particularmente cuando se mezclan con el oxigeno.

Nuestro país es rico en manglares; hay Estados como Campeche, en la cual se calcula que hay por lo menos 764 mil hectáreas; igualmente otras entidades que colindan con el Golfo de México y, en el Pacifico, también tenemos una gran cantidad de estos ecosistemas.

Por desgracia, insistimos, la voracidad ha venido afectando a los manglares, no solo en México, sino en todo el mundo, de tal suerte que se considera que en el orbe se ha perdido el 35 % de los mismos.

En México, solo en el estado de Quintana Roo, se ha destruido el 55% de los que existían. De esta manera, vivimos un auténtico drama que es indispensable atender con urgencia.

Por supuesto, debe lograrse seguridad jurídica, en el sentido de que tales ámbitos naturales deben preservarse; además, deben ser rehabilitados, para que no se conviertan en focos de infección, particularmente de fauna nociva, como pueden ser aquellos moscos que transmiten enfermedades que pongan en peligro la vida, como es actualmente el caso dramático del zika, chikungunya o el dengue, que en buena medida se propician en zona de manglares.

Es indispensable cuidar nuestros ecosistemas de manglares a través de un plan serio y profundo que permita la conservación y restauración de los mismos. En verdad, constituyen una riqueza inconmensurable de la vida silvestre. En ellos encontramos especies de aves extraordinarias y en grave peligro de extinción, no se diga cocodrilos o lagartos, que en su conjunto producen un gran beneficio ambiental.

Recientemente se hizo público el caso del manglar Tajamar, que está siendo destruido por esos fraccionadores sin escrúpulos en el desarrollo turístico de Cancún. Por suerte, aunque al parecer ya se había destruido gran parte del malecón Tajamar, gracias a activistas parece que parte de ese manglar se conservará para bien de la humanidad.

Por supuesto, no hay que negarse al desarrollo, esos grandes proyectos inmobiliarios y turísticos si se hacen con cuidado pueden evitar la destrucción de los manglares y hasta lograr una adecuada coexistencia.

A pesar de que se han destruido en nuestro país gran cantidad de estos ecosistemas, aun con este drama México conserva el cuarto lugar de manglares en el mundo que reclaman constituirse auténticamente en áreas naturales protegidas tanto por los gobiernos estatales como federales.

La corrupción que nos agobia, no nos permite estar tranquilos; es claro que muchos de esos manglares estarán en grave riesgo de ser destruidos en los próximos años, considerando la clase de gobiernos pícaros que padecemos, auténticos ecocidas de nuestro entorno natural. Cínicamente, los gobernantes se reúnen en grandes fiestas y Congresos con la idea de conservar el ambiente del mundo cuando bien se sabe que está siendo destruido precisamente por la corrupción de los hombres del poder.

Como bien lo señalamos, no solo México sufre el embate de la destrucción de manglares, sino en general todos los países, particularmente los llamados del Tercer Mundo.

Se reporta que en el mundo se han destruido más de 4 millones de hectáreas de manglares en las ultimas 3 décadas, esto según el Informe que rinde la FAO (por sus siglas en inglés, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).

El informe de la FAO precisa que México es uno de los países que más destruyen manglares, pero también se refiere a otros como Indonesia, Nueva Guinea, Panamá y Pakistán.

Acabar con los manglares es sin duda un ecocidio; lamentablemente en nuestro país poco se hace para evitarlo.

Es reprobable la nula actuación de la inútil Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, que como bien se sabe en el caso de Tajamar este organismo fue cómplice de la devastación que se hizo en ese lugar en Cancún.

Otro organismo que también es cómplice de la corrupción es el famoso FONATUR (Fondo Nacional de Fomento al Turismo) y la SEMARNAT (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales).

Estos organismos son responsables de la destrucción de los manglares en México, pero insistimos, algo urgente tiene que hacerse para evitar estos daños irreparables a nuestras riquezas que son también un patrimonio de la humanidad.