¿Qué entendemos por Política?

Por: Dr. Leopoldo Sánchez Duarte

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Cuernavaca, 11 de Julio de 2018.

Aristóteles al igual que Platón - La República- consideraba la Política como parte de la naturaleza humana, por tanto indispensable para la vida en sociedad; por su parte los clásicos como Hobbes -El Leviatan-, Rousseau -El Contrato Social-, Montesquieu -El Espíritu de Las Leyes-, Locke -Ensayo sobre el Entendimiento Humano-, Stuart Mill - Consideraciones sobre el Gobierno Representativo-, Max Webber -El Espíritu del Capitalismo- y el mismísimo Karl Marx, con sus matices, distancias y evidentes diferencias, coincidieron al referirse a la Política como la actividad humana, la disciplina que permite el acceso al poder para la toma de decisiones en la conducción de una sociedad, sea cual fuere su conformación y connotación ideológica.

Más recientemente, el francés Maurice Duverger, connotado estudioso de los partidos políticos, definía éstos como el instrumento que se da la sociedad para el acceso al poder por la vía democrática y su mantenimiento y ejercicio en torno a un programa, un proyecto de Nación independientemente de su orientación ideológica.

¿Y qué es? ¿En qué se ha convertido la Política hoy en día?

Desafortunadamente, en el lenguaje y en la percepción popular, la Política se ha convertido en sinónimo de hipocresía, mentira, doblez, traición, engaño y no se diga corrupción e impunidad, a grado tal que cuando nos referimos a alguien que actúa en ese tenor decimos que es "muy político" y cuando somos objeto de una intriga, de una perfidia, de una trampa, comentamos sumisos y hasta resignados: "Es que me hicieron política”.

El problema es que, con sus excepciones, desde luego, ante esta avidez por hacer dinero y acceder a bienes y cosas superfluas a  que nos ha llevado el consumismo y la penetración cultural del Imperio, muchísima gente está dispuesta a hacer lo que sea con tal de lograrlo, "el que no tranza, no avanza" se afirma con cinismo en estos tiempos, no importando a quien se lleve por delante y pasando por encima, desquiciando los valores superiores que deberían presidir la conducta de nuestra sociedad. El afán de lucro sobre la moral social. He ahí la contradicción.

Y esto no solo ocurre en México, donde quizá la excepción ha sido Don Adolfo Ruiz Cortines, sino también en muchos otros países, como afirma con franqueza y claridad meridiana, quien, en su momento, fuera el presidente más pobre del mundo: el uruguayo, Don José "Pepe" Mujica: "Hay gente que adora la plata y se mete en la Política. Si adora tanto la plata, que se meta en el comercio, en la industria, que haga lo que quiera, no es pecado, pero la política es para servir a la gente".

Más en esta categoría: « Crónica de una Muerte Frustrada