El financiamiento a la partidocracia

Por: Dr. Leopoldo Sánchez Duarte

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“Los partidos son un mal inherente a los gobiernos libres”: Alexis de Tockeville

VANCOUVER,  BC. 21 de agosto de 2017.- Nada menos que 6 mil 778 millones de pesos han sido autorizados por el INE como financiamiento público, para los partidos políticos y candidatos independientes en México. A ese monto habrá que agregar 5 mil 904 millones que gastarán en su conjunto los institutos electorales de las entidades federativas.

Es decir que el financiamiento público a los partidos políticos y candidatos independientes,  proveniente desde luego de nuestros impuestos, se eleva a un gran total de 11 mil 904 millones de pesos.

Es una suma enorme. No cabe duda, es negocio lucrativo, muy lucrativo crear un partido político. Parecería que premiáramos a la “partidocracia” después de los escándalos e incontables fraudes y delitos graves cometidos por muchos de sus representantes supuestamente elegidos por la gente que confió en ellos y les otorgó su voto y lo que es más importante: su confianza.

Y nos referimos a todos los partidos políticos, incluido MORENA, diga lo que diga el Mesías Andrés López quien, hábil y escurridizo como es, se dice ajeno a las tropelías de varios de sus allegados de ayer y de hoy,  como Bejarano, Ponce, Ymaz, Eva Cadena y las que se presenten en su obstinado camino por llegar a la Presidencia.

El señor siempre tiene una excusa, una explicación que le descarta como implicado en las fechorías de sus secuaces.

Y lo mismo ocurre con el PRI, el PAN y el PRD quienes han optado por expulsar a destacados –por su impudicia y voracidad - militantes de sus filas. Véase los Duartes, Yarrington, Moreira, Padrés y  Abarca, por citar algunos.

Por eso los ciudadanos ven con desconfianza e irritación creciente a los partidos políticos y a los políticos que usan de sus puestos para servirse y no para servir a la gente como es su obligación.

Y encima de ello, les entregamos cantidades exorbitantes de recursos  para que cumplan, dice el INE,  su compromiso con la democracia con la mayor transparencia  “frente a los intereses privados o eventualmente ilegales” pues este presupuesto “genera y es la base para propiciar condiciones de equidad y autonomía de la política” de tal manera que los próximos comicios arrojen resultados exitosos para todos, reitera el INE.

Y, sin embargo, las aguas están muy agitadas; los partidos políticos no acaban por ponerse de acuerdo sobre sus posibles candidatos(as) y las circunstancias –alianzas, frentes amplios - en las que participarán. El único definido desde la fundación de MORENA es el señor López, quien va solo; no quiere hablar de alianzas y de frentes menos. Él puede con todos. No necesita de vejigas para nadar. ¡A él sus chicles!

Por su parte el PRI, probablemente en alianza con el verde que amenaza con abandonarlo,  y con algunos otros partidos menores, después de su XXII Asamblea Nacional Ordinaria donde lo más trascendente fue el acuerdo sobre la posibilidad de un candidato(a) presidencial simpatizante, mas no necesariamente militante, no ha designado a su candidato(a).

Es evidente que el Presidente está a la espera de que el resto lo hagan. Confiado en que repetirá la victoria – muy apretada por cierto- que obtuvo en el EDOMEX., lo cual es poco probable, dado el enorme desprestigio del gobierno; cuando las desigualdades continúan y se expanden, no se logra contener la corrupción, como tampoco se logra reducir la violencia, todo lo contrario.

Con el PAN ocurre algo parecido; no hay candidato todavía, el desacuerdo y la división continúan y si bien su dirigencia nacional defiende el posible Frente Amplio Democrático en acuerdo previo tomado con el PRD, mermado por la deserción de muchos de sus militantes,  donde asimismo se maneja esta alternativa, difícilmente se sostendrá a la hora de definir quién será el candidato del frente mencionado.

Lo que sí está claro es que independientemente de quienes resulten  candidatos y fueren cuales fueren las alianzas y/o Frente(s), en estas condiciones de indefinición y polarización extrema en la contienda y en el tono, amén de las denostaciones, argucias, trampas y fraudes todavía de mayor magnitud en que probablemente incurrirán los principales actores de  las campañas, no podemos asegurar que las elecciones del 2018 se darán en un clima de civilidad y tranquilidad como sería lo deseable.

Esperemos que ese, y no otro, sea el destino de los enormes recursos que estamos entregando a los partidos políticos y candidatos independientes, y  que el país no viva la dolorosa experiencia de la confrontación ciudadana, y menos aún la violencia que no conviene a nadie.

De ocurrir, no sólo sería lamentable para nuestra endémica democracia, sino de  catastróficas consecuencias para el país.