PRI y su candidato presidencial

Por: Dr. Leopoldo Sánchez Duarte

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Vancouver, 14 de agosto de 2017.

Entre los cambios a sus estatutos ratificados por el PRI en ocasión de su  XXII Asamblea Nacional Ordinaria, cabe destacar la cancelación de candados respecto de las candidaturas externas ya contempladas en dichos estatutos, para alcaldes, diputados, senadores y gobernadores y lo más relevante: la eliminación del requisito de una militancia efectiva de cuando menos una década para los aspirantes a la Presidencia de la República.

Es decir que ahora no solamente  puede ser un aspirante externo, sino que ya no requiere mínimo alguno de tiempo como militante, lo que parecería un contrasentido pues al no ser militante ¿cómo podría cumplir con un mínimo de pertenencia?  Se trata entonces de que la candidatura pueda recaer en un aspirante "simpatizante" externo, pero también en un militante de añejo o muy reciente ingreso.                                                                                          

En estas condiciones, la decisión, que tendrá lugar en noviembre próximo, según informó la señora Ruiz Massieu, Secretaria General del CEN del PRI, no descarta a ninguno de los aspirantes, incluido, desde luego el Secretario de Hacienda, a quien parece favorecer claramente lo acordado en la mencionada Asamblea, donde la "cargada" se manifestó entusiasta, desbordada, cuando cientos de Delegados, se avalanzaron sobre el señor Meade Kuribreña, para felicitarlo una y otra vez.                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

El resto de los acuerdos, algunos promovidos por disidentes que no lo fueron tanto, como la no repetición de candidaturas plurinominales, el impulso a los nuevos cuadros  -una de cada tres candidaturas a propietarios y suplentes será para aspirantes hasta de 35 años- y las multas (?) a los candidatos que hagan mal uso de los recursos asignados a sus campañas, si bien propician, además de mayores oportunidades para los jóvenes y una mejor competencia, tampoco significan cambios en verdad trascendentes para la democracia interna del PRI, desde el momento en que la propuesta de una candidatura presidencial surgida de las bases priistas, fue soslayada y se mantienen los tradicionales mecanismos de designación al arbitrio y discrecionalidad del Consejo Político Nacional del PRI, su dirigente nacional y su jefe el Presidente Pena Nieto, quien hizo un llamado a los priistas "soldados de la patria" para dar la batalla al retroceso y al caudillismo en el 2018.                                                                                                                                                                                                                                                                        

Sera entonces Enrique Peña Nieto y solo el, quien tome la decisión como en los mejores tiempos del presidencialismo priista y muy probablemente optara por un candidato cercano a su afecto, sí, pero también a su interés por remontar un desempeño tan criticado y cuestionado como el suyo, independientemente de la trayectoria, experiencia y capacidad de liderazgo del elegido, pues dados los resultados obtenidos en las pasadas elecciones del EDOMEX, el Presidente confía, piensa  que repetirá estos resultados para el 2018, soslayando que no es lo mismo Delfina y Josefina que András Manuel o Ricardo y Rafael.                                                                                                                                    

Lo que si queda claro es que el PRI solo  -el verde, casquivano, amenaza con dejarlo-  ayuno de aliados efectivos, enfrentado al PAN-PRD y MORENA, difícilmente ganará en el 2018 no obstante el llamado presidencial al combate electoral, fuere quien fuere su candidato.