El Juicio de Javier Duarte

Por: Dr. Leopoldo Sánchez Duarte

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(Es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad: Sir Francis Bacon)                                                                                                                                                                                                 

Y sigue la mata dando. Se especula, y mucho, sobre si la solicitud de extradición presentada por las autoridades mexicanas, merced a la cual el señor Duarte se encuentra de regreso en México en prisión preventiva y sujeto a investigación, al sustentarse únicamente en los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada, excluyendo los del fuero común como peculado, incumplimiento del deber legal y enriquecimiento ilícito, entre otros muchos presentados en su contra, forma parte de un acuerdo con éste a raíz de la visita presidencial a Guatemala.

Aparentemente, ante las ya inminentes y seguramente inescrupulosas y complicadísimas elecciones del 2018 dado el enorme desprestigio del PRI Gobierno, el mismo que lo postuló al Gobierno de Veracruz y a quien declaró, junto con Borge, hijo pródigo del PRI, afirman  informadores y analistas, lo que se pretende es que el tipo guarde silencio y calle todo lo que pudiera afectar al régimen, al Sistema,  al mismo Ejecutivo Federal, desde luego al PRI y a quien quiera que sea su candidato a la presidencia.

Hipótesis que pareció validarse, una vez transcurrida la audiencia inicial propia del juicio acusatorio y oral, - quince de julio pasado- dado el pésimo desempeño de los fiscales del caso que no pudieron sustentar las cifras billonarias supuestamente defraudadas al pueblo de Veracruz por este personaje; a resultas de lo cual, el indiciado fue - quisiéramos creer que por omisión o descuido - favorecido en esta primera audiencia ¡A tal grado que ya se especulaba, dada la inconsistencia de las acusaciones sobre la posible libertad de éste señor!..

Mientras que algunos medios nacionales manejaron el posible traslado de Javier Duarte a un penal federal como lo procedente, por su parte el Comisionado Nacional de Seguridad Renato Sales, manifestó como alternativa su internamiento en el Centro federal de Rehabilitación Psicosocial (Ceferepsi)  de Cuautla Morelos para internos con desórdenes mentales.

 Factible por el argumento de la defensa de que Duarte está enfermo, padece de “ansiedad y depresión, hipertensión e hígado graso”, lo que evidentemente no constituye un “desorden mental” y no justificaría su traslado al mencionado Centro Psicosocial, el cual cuenta con talleres, escuela, áreas deportivas y recreativas, no tiene sobrepoblación y en él privan condiciones bien distintas, hasta de comodidad y privilegio en comparación con las espeluznantes, terribles, inhumanas de los penales federales y no se diga del fuero común, como es sabido. Lo que igualmente se prestó a suspicacia por decir lo menos.

A todo lo cual el Secretario de Gobernación salió al paso, defendiendo a la PGR, solicitando confianza en la institución y asegurando, tajante, que no habrá impunidad en este caso.

Afirmación que se confirmó el pasado sábado 22 cuando, después de 12 horas, en la segunda audiencia del caso, el juez de Control  declaró vinculado a proceso a Javier Duarte, por los delitos de delincuencia organizada y lavado de dinero, al estimar que los indicios – esta vez  la PGR se desempeñó con mucha mayor eficacia – son “razonables, aptos y bastantes”, por lo que seguirá en prisión oficiosa.

Pero, además, el juez desestimó la petición de la fiscalía para su internamiento en el Centro de Rehabilitación Psicosocial de Cuautla por no ser un penal de máxima seguridad que sería lo procedente en el caso de delincuencia organizada y por existir el riesgo de una nueva fuga  del  ex gobernador, optando, en cambio, por mantenerlo en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México

Asimismo el juez concedió a la PGR un plazo de seis meses para el cierre de la investigación complementaria para el juicio oral -22 de enero del 2018 – lapso en el que, desde luego el ex gobernador continuará en prisión y no en la más cómoda, por cierto.

Acuerdos y conclusiones en las que, por fortuna, la intervención del Secretario de Gobernación parece haber surtido efecto. Enhorabuena.