La Iniciativa Beltrones

“No hay programas, no hay estrategias, no hay convocatorias; solo ocurrencias, desplantes, retos, un continuo y único afán de denostar al adversario”: César Augusto Santiago

Por: Dr. Leopoldo Sánchez Duarte

donpoloeldespertar@hotmail 

Retomando el planteamiento del talentoso jurista Diego Valadés sobre la creación de un régimen semi parlamentario y un gobierno de gabinete surgido del Poder Legislativo, el ex dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, hombre de reconocida trayectoria y experiencia política  y muy probable aspirante a la candidatura presidencial por ese partido, propuso a la Comisión de Asuntos Legislativos del PRI como medida inmediata para este propósito – así la interpretamos - la promulgación, previo análisis y discusión por el Legislativo, de una Ley Reglamentaria de Gobiernos de Coalición que faculte al Presidente para presentar a la aprobación del Senado, un programa de gobierno de coalición. 

Pero el tema no termina con la mera propuesta. Como prioridad a resolver por la ya próxima XXII Asamblea Nacional del PRI, Beltrones propone que los legisladores de su partido presenten la iniciativa para esta ley reglamentaria en el próximo período ordinario de sesiones a fin de que ésta se apruebe con anterioridad al registro de las coaliciones, lo cual es perfectamente factible.

Procedente e indispensable en nuestra opinión, pues como todo mundo sabe, las próximas elecciones se desarrollarán con la participación de los partidos políticos, mayores y menores, en alianzas electorales en las que privarán los afanes de victoria y de posicionamientos futuros. Afanes de poder y no de servir como sería su obligación dadas  las circunstancias tan preocupantes por las que atraviesa el país.

De ahí la necesidad de que al calor de las campañas se contemplen temas en verdad prioritarios para la gente.

Es decir que de aprobarse la iniciativa Beltrones, una vez transcurridas la elecciones, le siga la formación de un gobierno de coalición cuyas propuestas - es lo deseable- surjan de la alianza electoral de partidos con ideología y programas diferentes y hasta opuestos, cuya discusión y análisis, -“coincidencias” les han llamado-  proponga objetivos compartidos para la atención de las necesidades y reclamos más sentidos de las mayorías.

Es el caso de la Reforma del Estado y su transición a un régimen semi parlamentario, el combate a la corrupción y su hermana la impunidad, contra la pobreza y la marginación de la gente, y muy particularmente la inseguridad y la violencia, que han alcanzado cifras sin precedente que hoy conmueven a la Nación.

Lo que no obstante la seriedad de la propuesta, está por verse pues primero es indispensable que se pongan de acuerdo sobre quienes serán los candidatos de las coaliciones a la presidencia; segundo, sobre cuáles serán las “coincidencias” y propuestas de los partidos aliados; y tercero, lo más importante: que se apruebe la iniciativa en los términos y tiempos planteados por el sonorense.

Y es que la verdad sea dicha, después de lo ocurrido en las elecciones del Edomex, en Coahuila y Veracruz, el panorama se presenta sumamente complicado no sólo para el PRI-Gobierno, sino para todos y cada uno de los partidos políticos, sus dirigentes y posibles candidatos.

La parsimonia de las autoridades electorales, la rebatinga entre los aspirantes –ya son más de veinte además de los independientes y ninguno dispuesto a ceder – las denostaciones y conflictos de interés al interior de los principales partidos y entre sus dirigentes, su enorme desprestigio y la ausencia de propuestas sensatas, creíbles, al menos factibles, avizoran una contienda de lo más sucia, inescrupulosa e irresponsable. Desafortunadamente.