La historia se repite

El Frente Amplio Opositor, más de lo mismo…..

Por: Dr. Leopoldo Sánchez duarte

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“La política saca a flote lo peor del ser humano”: Mario Vargas Llosa

Lo hemos citado en ocasiones anteriores, pero conviene hacerlo nuevamente. Para Maurice Duverger, acreditado politólogo francés, el objetivo, la razón de ser, la justificación del actuar de los partidos políticos es el acceso al poder y, una vez en él, su ejercicio ha de realizarse en torno a una propuesta de gobierno, un proyecto ideológico respaldado en el devenir histórico, la idiosincrasia, los valores, expectativas y carencias de la sociedad de que se trate. En el mismo sentido se pronuncian analistas y estudiosos de todas las épocas y  corrientes.

En México, al igual que en la mayoría de los países de nuestro tiempo, el arribo al poder es por la vía democrática – con sus particularidades, irregularidades y deficiencias como sabemos –  a través del voto ciudadano obtenido en reñidas contiendas electorales como las ocurridas recientemente en los comicios del Edomex, Coahuila, Nayarit y Veracruz.

Pero además de la lucha despiadada por ganar la elección referida, lo que es evidente es que ninguno de los contendientes, planteó un proyecto serio, una propuesta de gobierno para solucionar los problemas de la gente. Todo giró en torno a descalificaciones, acusaciones, compra de votos y guerra sucia, muy sucia.

Nadie se acordó de las necesidades, carencias y aspiraciones de la población. Si acaso hubo alusiones generales a la lucha contra la inseguridad, la corrupción, la impunidad y la pobreza.

Todos contra el PRI, fue la consigna. La bandera común de los candidatos.

La historia se repite y hoy asistimos, encabezado por el PAN y el PRD, al surgimiento de un Frente Amplio Opositor cuya principal propuesta es sacar al PRI del gobierno por “el bien de México”.

Salvo la mención de “coincidencias” entre partidos con diferencias ideológicas tan evidentes, tampoco ahora hay  propuestas serias. No todavía. Si bien se habla de un “gobierno de coalición” como los que se han dado en otros países, lo que en verdad impulsa a sus dirigentes son los resultados obtenidos por el PAN- PRD en entidades como Nayarit y Veracruz.

Y no les falta razón. Si van juntos y en alianza con partidos menores,  oportunistas electorales como el PVEM que, después de una larga connivencia con el PRI,  ha calificado como “atendible” el llamado del Frente Amplio Opositor, lo que difícilmente sucederá,  tienen posibilidades de llegar al 2018 y contender seriamente, siempre y cuando se pongan de acuerdo sobre quien encabezará la alianza PAN-PRD y, con ello, al mencionado Frente.

Lo cual es poco probable, a menos que el PRD ceda en la propuesta de un aspirante que desde ahora denominan “candidato ciudadano” – cualquiera menos Margarita Zavala, a quien, por cierto, habría que cuestionar sobre el origen de los cuantiosos recursos de su pre- campaña-  a cambio del gobierno de la Ciudad de México, amén de otras importantes y numerosas posiciones legislativas y en el posible gabinete presidencial, de ganar la elección.

Mientras tanto, el Sr. López, ex militante del PRI, fanfarrón y bravucón como siempre, aferrado a su mesiánica aspiración a la Presidencia, que considera indefectiblemente ganada, ha descartado toda posibilidad de una alianza –que buscó y no logró, merced a su arrogancia, en el Edomex, tal vez por eso- con el PRD, al que ahora califica como cómplice de la “mafia en el poder” no obstante que fue su dirigente nacional, Jefe de Gobierno del DF, su candidato a la Presidencia en dos ocasiones y del que desertó sin el menor pudor para dividirlo y fundar MORENA, de su exclusiva propiedad.

López piensa que tiene ganada la elección acompañado por el PT –otro pequeño oportunista electoral dizque de izquierda- y si bien es cierto que con más de veinte años en campaña va adelante en las preferencias, también lo es que no representa más de una tercera parte de la votación nacional –de ahí su desacuerdo con una segunda vuelta-  la realidad es que nadie, ninguno de los aspirantes –incluido este personaje- tiene el respaldo suficiente para asegurar el triunfo, de manera que cualquier cosa puede ocurrir.

El tercero en discordia, el villano de la película, a quienes todos quieren derrotar, es el PRI, cuya dirigencia pasó de panzazo las pasadas elecciones para contento y alivio de su jefe el presidente Peña Nieto, de quien se pueden decir lindezas y todo lo que pueda ocurrírsele a sus críticos y detractores, pero quien, es innegable ha sido – lo demostró como gobernador y lo ratificó como candidato a la Presidencia- y sigue siendo un eficaz operador político; de ahí que los resultados –cerrados por cierto-  obtenidos en las elecciones aludidas, sean una buena  muestra de ello.

Sin embargo, los tiempos han cambiado, las circunstancias también y si el Presidente y quienes le rodean piensan que pueden repetir una candidatura a su modo y conveniencia, esto no necesariamente va a ocurrir.

Si se trata de alguno de los tecnócratas –Videgaray, Meade y Nuño- tan caros a su afecto y simpatía, pero también tan distantes a la tradicional militancia priista, tal decisión se puede revertir e incluso provocar el descontento, y ¡por qué no? la disidencia de algunos grupos organizados como Alianza Generacional al igual que de militantes acreditados y prestigiados –es el caso de Ivonne Ortega, Encarnación Alfaro, y Ramón Martell entre otros- lo que sería catastrófico para un partido que requiere con urgencia llegar al 2018, unido, sin mayores fisuras o diferencias, si en verdad pretende conservar el poder, lo que está por verse.

Habría que saber cuáles son las prioridades del Presidente. Si en verdad va actuar con sentido de realidad decidiendo a favor de un militante priista institucional que al menos lo va a cuidar una vez que deje el poder en caso de ganar la elección, o lo va a hacer llevado por sus simpatías personales. Lo que, dadas las circunstancias, no garantiza  que  dicho  candidato –como diría don Rubén Figueroa el viejo: “la caballada está flaca”- resulte victorioso.

Mientras tanto, la ausencia de propuestas serias como la Reforma del Estado y su transición a un régimen semi parlamentario, la transparencia del servicio público, el combate a la corrupción y su hermana la impunidad, contra la pobreza y la marginación de la gente, la inseguridad y la violencia, siguen siendo meros enunciados pues la prioridad de los partidos políticos y de sus dirigentes no es otra que la de ganar las elecciones, llegar al poder, no importando los medios ni las concesiones, ni las marrullerías, trampas y engaños que deban  cometer para lograrlo.