Ivonne Ortega, el PRI y la disidencia

Por: Dr. Leopoldo Sánchez Duarte

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Dados su antecedentes académicos y su trayectoria – presidente municipal,  diputado federal, senador, secretario general de gobierno de Jalisco, secretario de organización del CEN del PRI - y experiencia política, llama la atención que el abogado Arturo Zamora Jiménez, dirigente  de la Confederación Nacional  de Organizaciones Populares del PRI, se haya manifestado contra la llamada Alianza Generacional en la que participa con un grupo de experimentados militantes, la aspirante priista a la Presidencia de la República, diputada con licencia, Ivonne Ortega Pacheco lo que provocó su pronta y enérgica respuesta reclamando una definición sobre si el senador Zamora actuó por su cuenta, o si lo hizo con el asentimiento y hasta por instrucciones de la dirigencia nacional de su partido.

Esto último es más que evidente: el senador Arturo Zamora , podemos estar seguros, fue autorizado para actuar como lo hizo. De otra manera ya no estaría ahí pues, bien sabemos, cómo funcionan las líneas de autoridad del PRI, de manera que, a pregunta expresa sobre su posible renuncia al partido, doña Ivonne respondió que lo “valoraría”.

La respuesta no se hizo esperar y el senador de marras se reunió de inmediato y hasta se tomó la foto con los representantes de Alianza Generacional entre ellos Ramón Martell y José Encarnación Alfaro -la diputada Ortega Pacheco no estuvo presente- aprovechando la ocasión para destacar las grandes coincidencias del presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, en particular la lucha contra la corrupción y los controles éticos, previa consulta a las bases, de los posibles candidatos a cargos de elección popular y dejar claro que “Alianza Generacional no está en posición de disidente y muestra lealtad al PRI” así como la posición autocrítica, plural, propositiva e incluyente del PRI, merced a la cual “tuvieron una magnífica respuesta y dimos vuelta a la página” declaró el senador que tampoco en esta ocasión actuó por su cuenta, desde luego.

Después de lo ocurrido con Alianza Generacional, sus militantes y la diputada Ivonne Ortega, a sólo unas semanas de la XXII Asamblea Nacional Ordinaria del PRI en la que se definirán las bases para la nominación de su candidato a la presidencia, es evidente, no obstante la conciliación relatada, que la manifestación activista de corrientes y/o  grupos disidentes muy probablemente se dará, a menos que, conforme a la libertad de expresión oral y escrita, de reunirse y de suscribir corrientes de opinión, hacer propuestas y debatir e incluso cuestionar sus documentos que ampara el artículo 57 de los estatutos del PRI, se opte por manejar una estrategia sensible e inteligente, de inclusión, pluralidad y tolerancia por parte de la dirigencia nacional. Lo que no parece probable.

El asunto se puede complicar mucho más de lo esperado por Ochoa Reza y el mismo presidente Peña Nieto, quienes, estimulados por los apretados triunfos del PRI en el Edomex - donde ganó con la mitad de los votos de la elección anterior – y en Coahuila cuyos resultados siguen siendo duramente cuestionados, amén de los pobres resultados en Veracruz y la pérdida de Nayarit, aparentemente piensan que pueden repetir en el 2018 con un candidato a la presidencia que, desde luego, no será el de las preferencias de los priistas de cepa, sino, todo apunta a ello, del Ejecutivo Federal, lo que ocasionaría no solamente disidencia, sino deserción de muchos -más de los que se piensa- militantes inconformes, entre ellos Alianza Generacional y la diputada Ivonne Ortega –“no me van a detener” , ha declarado la diputada- quien  seguramente estará presente y hará oír y valer su voz, contundente y recia como ha mostrado ser a lo largo de su carrera.

Pero, además, Ivonne Ortega tiene un curriculum y un desempeño impecables: luchadora feminista, madre soltera, abogada, empresaria exitosa, presidenta municipal, diputada local, diputada federal, senadora de la República, gobernadora de Yucatán, secretaria general del PRI y militante del mismo desde su juventud, la señora está en su derecho a participar a fin de ser nominada por su partido a un cargo público, en este caso la Presidencia de la República, mientras que otros aspirantes como Luis Videgaray, José Antonio Meade y Aurelio Nuño -José Narro y Osorio Chong son la excepción- no son miembros ni militantes del PRI –Ochoa Reza lo es recientemente y por razones obvias - nunca lo han sido y de ser nominados su sólo mérito será su cercanía con Peña Nieto.

Así ocurría en las mejores épocas del presidencialismo autoritario, sí, pero los tiempos han cambiado, las circunstancias son bien distintas y una nominación a modo y conveniencia del presidente, está destinada a fracasar dado el enorme deterioro del PRI y del gobierno y su cada vez más depauperada imagen y prestigio.

Si quiere llegar al 2018 con algunas -pocas - posibilidades de ganar, el PRI tiene, por tanto, que superar favoritismos y actuar con cautela y seriedad, revisar las propuestas, evaluar y propiciar la discusión, el  debate, producir una propuesta mayúscula de Reforma del Estado y su transición a un sistema semi parlamentario, el combate a la corrupción y la impunidad, la violencia y la inseguridad, la transparencia en el manejo de la cosa pública y, en lo inmediato, la  superación  de una buena vez por todas, del manejo elitista que le ha venido caracterizando, auspiciando la unidad mediante la  nominación de militantes fiables, de probada integridad y trayectoria partidista como aspirantes a cargos de elección popular, empezando por su  candidato(a) a la Presidencia de la República.

De no ser así, el PRI, para regocijo del inefable señor López y de  la posible coalición PAN-PRD,  estará cavando su tumba de una vez y por mucho tiempo. Diga lo que diga su dirigencia y el mismo Presidente de la República.