Diablo por Tigre

Por: Cecilio García Cruz

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Jesús te Ampare

Faltan 3 días. Hay expectación por conocer de una vez por todas quién será Presidente de la República y, además en lo personal, quien gobernará Veracruz porque es mi Estado natal.

Las encuestas registran una elección cerrada entre Cuitláhuac García y Yunes Márquez, con el 43 y el 41 por ciento, respectivamente.

Viene la encuesta real, la efectiva. No la de sastrería.

Viene el voto, ese sufragio tan disputado por todos los candidatos, y muy en especial, por los “4 fantásticos” que se enfrentan con todo para alcanzar  el poder presidencial.

Somos un total de 89.8 millones de electores, de los cuales el INE --que por cierto tiene el reto más grande de su historia--, prevé una participación del 70 por ciento.

Esta contienda será la más violenta de que se tenga memoria. Más de 120 candidatos han sido asesinados arteramente por el crimen organizado.

La elección presidencial reviste una importancia extraordinaria, crucial para el futuro de México.

Vivimos en un país que sufre “en carne viva” las rapacidades de los políticos corruptos, ineptos y megalómanos.

Esos hombres que transpiran arrogancia y se sienten “paridos por Dios”, actores protagónicos de telenovelas que inventan sus propias historias.

Será una elección inédita por el hartazgo y enojo de la sociedad acumulada por décadas.

Hay que votar por la mejor opción, por el candidato mejor preparado y con mayor experiencia.

Un gobierno debe convocar a la esperanza sin caer en falsas promesas. De lo contrario, perdería autoridad moral y terminaría acorralado en su propia demagogia.

Bien reza el refrán que “el prometer no empobrece”.

Según las encuestas, quien resultó puntero en todo momento, fue López Obrador porque capitalizó la urgencia de un cambio.

En MORENA hay regocijo porque están seguros que “este arroz a la tumbada ya se coció”.

El afamado consultor Antonio Sola, creador de la frase “Es un peligro para México”, predice que “El Peje” podría salir triunfante con un 40% de la preferencia electoral.

En fin, las encuestas favorecen al tabasqueño, pero los dirigentes morenistas temen que haya “mano negra” para evitar que el tricolor salga de Los Pinos.

La aguerrida Yeidcol Polevnsky, dirigente nacional de MORENA, ha amenazado con invocar a Satanás en un eventual fraude electoral.

Al tigre lo dejará “amarrado” en su oficina y solo lo soltará en caso de una emergencia electoral.

En cambio, el disminuido Ricardo Anaya, con sus discursos irónicos plasmados de surrealismos, cavó su propia tumba.

Se preocupó más por defender “su reputación” que deslizar propuestas interesantes y atractivas.

Señalado por realizar operaciones irregulares, “El joven maravilla” prometió encarcelar al mismísimo presidente de la República, si se le comprueban actos de corrupción.

La soberbia y ambición del poder lo llevó al fracaso.

Ni así le subieron sus bonos.

Pepe Meade, confía en que la estructura del tricolor le dará el triunfo el 1 de julio. Según los estudios demoscópicos está anclado en el tercer sitio.

A solo 3 días de la elección, han sido difundidos dos eventos de manera puntual y estratégica:

La difusión del documental “Ayotzinapa: El paso de la tortuga”, que analiza a fondo el tema de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero.

Este testimonio fue producido por Guillermo del Toro y Bertha Navarro.

Y TV UNAM el medio utilizado para transmitir el estreno mundial de lo que consideran un evento apegado a una cruda realidad, y en donde responsabilizan al Ejército Mexicano de los aterradores acontecimientos.

El otro tema que ha movido las conciencias ciudadanas es la presentación  del video “El día después” por el actor mexicano Diego Luna, una iniciativa con la cual se convoca a los mexicanos a reconciliarse después del proceso electoral.

El laureado protagonista de filmes internacionales, sostiene que la elección del próximo domingo será un despertar de los ciudadanos que decidirán para decir basta a la corrupción y a la inseguridad.

Dos temas fuertes que sacuden e involucran al presidente Enrique Peña Nieto y a su gobierno de la violencia, la corrupción e impunidad que corre por la sangre de los políticos mexicanos.

A unos cuantos días de la elección más grande e inédita de que se tenga memoria, deslizar estos testimonios denota que no hay vuelta en las preferencias electorales y que el Día “D” será un mero trámite que debe cumplirse conforme a nuestras leyes.

Las encuestas no deciden una votación porque son simples  instrumentos referenciales y, sobre todo, comerciales.

Y los actos masivos son montados para “impresionar” a los electores, pero en las urnas pasan desapercibidos.

En tanto, Pepe Yunes que encabezó la campaña más austera de todos, confía en un “milagro divino” que se daría por las circunstancias políticas.