¡La recta final!

Por: Cecilio García Cruz

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Jesús Te Ampare

El Tercer Debate no cambió las preferencias electorales. Y la verdadera encuesta, la efectiva, será dentro de 17 días. Andrés Manuel salió ileso de las “embestidas” propinadas por Meade y Anaya. Por su parte, el Bronco “nadó de muertito”.

Los candidatos y los partidos políticos meten a fondo el acelerador; se encuentran en la recta final de las campañas.

Faltan 13 días para que concluya el proselitismo y 17 para la elección.

Hacen, literalmente, todo lo que se les ocurre para tratar de jalar a los votantes indecisos que, de acuerdo con los últimos estudios, son más de los que se creía.

Mientras Andrés Manuel afirma  “este arroz ya se coció”, José Antonio Meade y Ricardo Anaya aseguran que la verdadera encuesta será la del 1 de julio.

Y puntualizan que habrá sorpresas.

El PRI,  se juega su última carta, echa toda la carne al asador porque sabe que no hay mañana.

De acuerdo con los estudios demoscópicos está en la lona y podría perder la Presidencia, así como varias de las nueve entidades  en donde se renuevan gubernaturas.

Por ello, su candidato José Antonio Meade maneja un lenguaje más directo, más agresivo y habla sin tapujos.

Además, hay una campaña en las redes sociales para tratar de desacreditar todas las encuestas, sosteniendo que siempre se han equivocado y en esta elección no será la excepción.

Las encuestas, aseguran, no reflejan la realidad ya que son una minúscula representación del universo de votantes, casi 85 millones que hay en el país.

Insisten y machacan que el nivel de desconfianza hacia las casas encuestadoras ronda en el 47 por ciento, por lo tanto, no se puede confiar en ellas.

“El Peje” las califica como “cuchareadas”, “trajes a la medida” para los candidatos y los partidos que pagan las mismas.

En contraste, López Obrador insiste en que ahora sí ya nada lo detiene, que quitarle el triunfo sería soltar el tigre y eso nadie lo quiere.

Su optimismo se basa en que absolutamente todas las encuestas que se han realizado, lo sitúan como puntero y sigue creciendo en las preferencias electorales.

En algunas encuestas está por arriba del 50%, lo que significaría que ni juntándose los demás candidatos le podrían ganar.

Tan seguro está de su triunfo, que ya no se molesta en pedir el voto para él, sino para los demás candidatos de la alianza “Juntos Haremos Historia” y lograr una mayoría en el Congreso.

Además, promueve a sus candidatos a gobernadores, como en Veracruz con Cuitláhuac García, quien montado en la “ola pejista” sostiene que arrebatará el triunfo a la dinastía Yunes Linares.

Para crear una sensación en sentido contrario y detener el Tsunami moreno, porque nada está definido, se han publicado en los últimos días encuestas en donde Pepe Meade ya está en segunda posición, superando al panista Anaya Cortés.

De otra forma, si de pronto las cifras favorecen al candidato “ciudadano” apoyado por el PRI el 1 de julio, nadie creería una nueva derrota de Andrés Manuel.

Sería como soltar el tigre.

Por otra parte, el peso se desploma ante el dólar y se afirma que esto es sólo el principio, pues de ganar “El Peje”, México seguiría el camino de Venezuela.

El desencuentro del tabasqueño con los hombres del dinero en nuestro país se ha magnificado, porque de ganar, habría una fuga de capitales entre el 2 de julio y el 1 de diciembre.

También se promueve “el voto útil”, para que los opositores del candidato de MORENA sufraguen por quien vaya en segundo lugar, sin importar quién sea.

Sin embargo, la declinación como tal no existe en nuestra legislación.

Son cuestiones de facto: que el electorado consciente que su candidato no ganará, “decline” su voto “útil” por quién pueda triunfar y evitar que AMLO salga victorioso.

Es complicado, pero factible.

Esto ya sucedió en el 2006, cuando los priistas se dieron cuenta que Roberto Madrazo no ganaría, votaron por Felipe Calderón. Se puede afirmar que esa mínima diferencia con que le ganó a López Obrador se debió al “voto útil tricolor”.

Pero ahora, con tantos agravios entre el aparato gubernamental y Ricardo Anaya, así como la promesa del panista de meter a la cárcel a Peña Nieto, la realidad es muy distinta.

Se afirma que el aspirante del PAN se ha caído en las preferencias por todas las versiones que circulan sobre sus operaciones monetarias y la forma en que hace negocios, muy alejados de la ortodoxia.

Por  tanto, se puede afirmar que el voto no será razonado, sino visceral.

Por lo pronto, el 23 de junio veremos en el “Pirata” Fuentes un cierre de campaña Moreno en Veracruz que promete ser espectacular y otro el  27 en el Estadio Azteca, propiedad de Televisa… ¡¡¡Quién lo dijera!!!

Estamos en la recta final de las campañas y muchos sostienen que nada está definido y que ¡¡¡todo puede suceder!!!