“El puente de la discordia” en Xalapa

Por: Cecilio García Cruz

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Jesús te ampare

Como funcionario tiene su estilo personal de gobernar.

Pero no todos los que gobiernan son políticos de cepa ni provienen de casta de reyes.

Por tanto, deben acompañar, la gravedad del cargo que ejercitan con una blanda suavidad que, guiada por la prudencia, los libere de la murmuración maliciosa.

Hay políticos de mano dura.

De mano firme.

De mano tersa.

De mano larga (corruptos).

Arrogantes y presuntuosos que piensan que lo saben todo al derecho y al revés.

Hoy, en la campaña electoral que lidera en las encuestas Andrés Manuel López Obrador, se puede identificar a un candidato señalado de lavado de dinero.

A otro que propone hasta cercenar la mano a los ladrones.

Y otros más, buscan votos comprometiéndose a  rescatar a los que viven en extrema pobreza, erradicar la corrupción, la inseguridad, impunidad y crear empleos.

En Xalapa, gobierna, sin ser político, el académico Hipólito Rodríguez Herrero, egresado de la UV y alejado de las “grillas” palaciegas.

Se precia de ser un respetuoso de la ley y mediador en conflictos de interés ciudadano.

Lo conocí en las instalaciones del diario Imagen, Voz en Libertad, cuando Alfonso Romo, el poderoso empresario neolonés inseparable de López Obrador, visitó al editor y director general José Robles Martínez.

Ahí, acompañado de amigos comunicadores, comenté que la elección para presidente municipal de Xalapa estaba más cómoda que la del puerto de Veracruz.

Hoy, Hipólito, ya gobierna y enfrenta, entre otros problemas, las “bombitas” (sic) que heredó de la pasada administración.

Una de esas “bombitas” (sic), es la construcción del Puente Netzahualcóyotl programado para unir a los fraccionamientos “La Finca” y “Cañada de las Ánimas”.

Los inversionistas tienen todos los permisos municipales y federales para levantar el fraccionamiento, incluido “El Puente de la Discordia”.

Sin embargo, un grupo de vecinos de esa zona se opone a la realización del proyecto “porque las viviendas pierden su valor residencial, se complica la vialidad y la seguridad”.

Le exigen a la autoridad resuelva el asunto y no reparta culpas a las anteriores administraciones. Es decir, que asuma su responsabilidad y responda a su palabra.

El alcalde se ha reunido y atendido a los vecinos inconformes pero el problema prevalece.

“A las personas que habitan en esa zona (Las Ánimas) les hemos dicho que fueron Conagua y Semarnat los que otorgaron los permisos para que se hiciera ese puente. Nosotros no intervenimos en ese proceso, es una situación que viene de la administración anterior”, palabras textuales del alcalde.

O, sea, les comunicó que está atado de manos por la ley.

“El constructor, la persona, la empresa que pretende hacer el puente, me exhibió que tiene los permisos; yo legalmente no lo puedo detener, porque él tiene los permisos”, otras palabras textuales de Rodríguez Herrero.

Para no verse mal por quienes votaron por él expresó: “soy sensible a la preocupación, a la inquietud de la población que habita en la zona y tengo que escucharla y atenderla, buscando que haya un esfuerzo de consenso”. (Textual)

El alcalde propuso emprender un plan de movilidad integral para la zona de Las Ánimas, como solución al problema, pero los vecinos “lo batearon”.

Además, la inseguridad es un tema añejo y a consecuencia de otras causas ajenas a la obra, recalcó el edil.

Les manifestó también que hay sensibilidad para atenderlos y que no le preocupan los tiempos electorales.

El estilo personal de gobernar no se obtiene en libros ni por ósmosis, mucho menos de la observación a distancia.

Vaya, tampoco con estudios acuciosos y analíticos de gabinete.

Y en apariencia el de Hipólito es un estilo prudente, sensato y mesurado; no de confrontación.

Ojalá su administración marche con “un buen sabor de boca”, y deje una profunda huella como un presidente humilde virtuoso, no de pecador y soberbio.

¿Y el puente?