Héctor Yunes, la revancha

Por: Cecilio García Cruz

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Jesús te ampare

Héctor Yunes Landa, es un servidor público bragado, con una cultura política firme e innegable.

Si se tropieza, se levanta. Si perdona, no olvida.

Tiene la mirada fija en la jornada electoral que arranca el próximo 30 de marzo.

Tribuno, calculador y entrón por los cuatro costados.

No le tiembla la mano para luchar contra los adversarios más perversos y corruptos, sin importarle que éstos sean parientes directos y que corra por sus venas la misma sangre.

Dice una vieja conseja: “para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo”.

En 9 días más, Yunes Landa, “cogerá al toro por los cuernos”. Es decir, emprenderá con mucho valor un gran reto político asumiendo todas las consecuencias.

Inicia la campaña político-electoral para definir quién será el próximo presidente de México y quién el gobernador del estado de Veracruz.

Será “La Gran Corrida del año.”

Un mano a mano histórico, inédito, sin precedentes.

Tiene el compromiso de impulsar y hacer ganar a José Antonio Meade y a Pepe Yunes Zorrilla.

Como coordinador de la campaña sabe que habrá guerra sucia, insultos y golpes bajos.

Y debe competir con la estrategia de una estructura gubernamental planeada con antelación, y al posicionamiento de la imagen pública de López Obrador.

Los rivales a vencer son el hijo del gobernador (Yunes Márquez), y un tal Cuitláhuac, cuyo único mérito es estar montado en la ola “Pejista”.

El choleño tiene como meta posicionar la marca que representa (PRI), por cierto desacreditada y alejada del ánimo de los electores.

Sin embargo, tiene a su favor que los dos aspirantes del tricolor son los más preparados, experimentados y probos.

Si la precampaña fue un calentamiento para “tentar el agua a los camotes”, el día de “La gran corrida”, será a morir.

Lo importante es saber deslizar las estrategias y “esquivar”, con gran valor, los ataques de los opositores.

Héctor, ha tejido meticulosamente, una considerable estructura electoral que le proporcionó haber participado en la candidatura gubernamental.

Conoce, además, a la clase política e identifica por sus nombres a cada uno de los líderes.

El Senador tiene el ingenio y un manejo fino del lenguaje para responder a los “dardos” de los adversarios al PRI.

Sería conveniente que Yunes Landa repasara el libro “El arte de insultar” del escritor y periodista Héctor Anaya.

No se trata de decir groserías, ni soltar palabras altisonantes, sino a la capacidad de colocar una idea con la eficacia contundente para sepultar a los opositores.

Relata Anaya que “algunos piensan que cuando aparece el insulto es que se ha perdido la capacidad de dialogar, que se han agotado las posibilidades de expresión. Yo creo que no, sólo muestra el ingenio de urdir una manera de atacar al contrario y un manejo singular del idioma”.

Entre los grandes insolentes de las letras españolas destaca Francisco de Quevedo (1580-1645), una de las mentes más lúcidas del Siglo de Oro. Se cuenta que en cierta ocasión apostó con un amigo a que llamaría “coja” a la reina delante de todo el mundo, remarcando su defecto físico.

“Quevedo se presentó en palacio con un ramo de flores, una de cada clase. Al agradecimiento de la reina por el detalle, el poeta replicó: Señora traigo un ramo que sólo será el anticipo del que os traeré. Desconociendo vuestra flor favorita, entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja”.

Y así Quevedo logró su propósito ante el asombro de su amigo.

Famosa también es la respuesta que el poeta mexicano Salvador Novo (1904-1974) dio al periodista Luis Spota, cuando éste comentó en una de sus columnas que se veía al escritor por las noches rondar por el Colegio Militar en busca de aventuras.

Novo le contestó: “Este grafococo tierno/ tiene por signo fatal/ en el apellido paterno/ la profesión maternal”. A Spota le dolió toda la vida.

A Héctor Yunes le llegó el pasado fin de semana, el primer aviso de la situación electoral: el tricolor perdió las elecciones extraordinarias en Sayula de Alemán, Camarón de Tejeda y Emiliano Zapata, considerado éste como la joya de la corona.

Y todo se debe a que la elección es complicada y tiene tremendas paradojas.

José Yunes Zorrilla, es el candidato con mayor experiencia y trayectoria tanto política como administrativa; sin embargo, su partido, el tricolor, es el menos favorecido por las encuestas.

El más nobel en estas lides, con pírrica praxis legislativa y nula en funciones gubernamentales, es el aspirante del partido con mayor ascenso en los estudios demoscópicos.

El tercero en discordia, que abandera la alianza en el poder, tiene cierta práctica política y administrativa, misma que le debe a su progenitor, quien hará lo imposible por heredarle el trono.

Héctor Yunes Landa, encabezará la ofensiva, apoyado por la honorabilidad y experiencia de Pepe Yunes Zorrilla.

Su misión será enfocarse en los amplios sectores de indecisos y convencerlos de una verdad: Que el oriundo de Perote es el mejor candidato para gobernar Veracruz.

Una misión titánica.

Una campaña que tiene el tufo de revancha.